Evaluando la dimensión socioemocional de los estudiantes en la pandemia y la reapertura

Foto del evento con perfiles de panelistas

El 17 de mayo, el programa de educación del Diálogo Interamericano, con el apoyo de la Fundación Tinker, realizó un seminario virtual del que participaron distintos especialistas que compartieron herramientas, estrategias y distintas alternativas existentes para medir las habilidades socioemocionales de los estudiantes y aproximarse a la dimensión socioemocional en el contexto de la pandemia del Covid-19.

La jornada fue moderada por María Cortelezzi, especialista en Evaluación de Programas y Políticas Educativas y actualmente consultora de evaluación de programas del área de educación de UNICEF Argentina. El evento también contó con la participación de Gabriela Cares, jefa de la división de estudios de la Agencia de Calidad de la Educación de Chile; Carolina Leyton Faúndez, jefa del Departamento de Estudios y Diseño de la Agencia de Calidad de la Educación de Chile; Paolo Raciti, asesor de proyectos del Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos en Latinoamérica, a cargo de la secretaria técnica de la MESACTS; Carolina Bodewig, coordinadora de programas de Literacidad para la Vida, Monitoreo y Evaluación de la Fundación ConTextos en El Salvador; Ana Julia Rosales, directora de articulación de la Fundación Cimientos en Argentina, y Nayeli Rodriguez-Leonardo, gerenta de investigación en Enseña por México.

En sus comentarios iniciales, Cortelezzi brindó datos de un sondeo de UNICEF para ilustrar la situación socioemocional actual de los estudiantes latinoamericanos. El estudio sostiene que el 27 por ciento de los jóvenes dice haber sentido ansiedad, el 50 por ciento no se encuentra motivado para realizar actividades diarias, y el 43 por ciento de las jóvenes y el 31 por ciento de los jóvenes se sienten pesimistas en relación al futuro. Frente a estas cifras preocupantes, ¿qué pueden hacer las escuelas para ayudar sus alumnos? ¿qué medidas serán necesarias para una reapertura exitosa? Según Cortelezzi, es necesario 1) abordar la dimensión socioemocional de los alumnos como un aspecto prioritario, 2) basarse en datos y 3) dialogar y compartir experiencias con los otros países de la región.

Gabriela Cares y Carolina Leyton Faúndez dieron inicio a las exposiciones contando la experiencia del Diagnóstico Integral de Aprendizaje (DIA) llevado a cabo por la Agencia de Calidad de la Educación de Chile. El DIA fue puesto a disposición de todas las escuelas y tiene como propósito principal diagnosticar el bienestar socioemocional de los estudiantes, así como los aprendizajes en las áreas de lectura y matemática, para aportar en la recuperación de éstos. Es una evaluación que no tiene consecuencias para las escuelas y su finalidad es orientar la toma de decisiones pedagógicas de directivos, docentes y equipos de apoyo, para planificar y monitorear el trabajo del año académico e identificar a los estudiantes que requieren mayor apoyo.

Específicamente en el ámbito socioemocional, se utilizan instrumentos adaptados a la edad y nivel escolar del alumno. Hasta el 3° Básico, se utiliza el diagnóstico interactivo, que está compuesto por actividades de evaluación basadas en un cuento que permite indagar en dos aspectos socioemocionales que pueden ser fortalecidos y promovidos en el ámbito escolar: conciencia de sí mismo y empatía. El diagnóstico interactivo permite brindar un espacio para que los estudiantes expresen sus emociones. Luego, a partir del 4° Básico a IV Medio, el cuestionario socioemocional es una herramienta de carácter formativo que busca relevar información en diferentes aspectos y dimensiones. Por un lado, se evalúa la dimensión del aprendizaje personal, a través de la evaluación de habilidades socioemocionales intrapersonales. Por otro lado, se evalúa la dimensión del aprendizaje comunitario a través de las habilidades socioemocionales interpersonales. Los cuestionarios contienen preguntas cerradas y son de fácil comprensión. Los resultados del DIA son brindados en un reporte que entrega información sobre los aspectos socioemocionales evaluados, resultados de aprendizaje socioemocional y resultados de los aspectos claves para el inicio del año escolar 2021. En los próximos meses, la Agencia de Calidad compartirá algunos de los resultados obtenidos.

Continuó Paolo Raciti, quien compartió la experiencia de la Mesa Regional de Cooperación Técnica Sobre Competencias Transversales y Socioemocionales (MESACTS) con la evaluación del “Bienestar de Niñ@s y Adolescentes en Tiempo de Pandemia”. Con base en los resultados de la validación regional de la escala llamada RE-MESACTS para la evaluación de la regulación emocional en adolescentes y jóvenes de 13 a 20 años, realizada entre 2018 y 2019, MESACTS ha decidido poner en marcha una segunda aplicación de la escala. Esta nueva aplicación incluye una sección específica dedicada a analizar la condición emocional de los niños, niñas y adolescentes en tiempo de pandemia.

De la nueva evaluación regional están participando México, Panamá, Paraguay y Perú y la presente escala RE-Mesacts incluye una sección demográfica y dos conjuntos de ítems respecto a la experiencia emocional en la pandemia. Por un lado, una escala de emociones positivas y negativas durante la pandemia y los motivos de preocupación de los niños y jóvenes y, por el otro, preguntas acerca de cómo se sintieron en el contexto escolar ya sea de forma presencial o a distancia. Raciti remarcó la importancia de contar con un instrumento de aplicación confiable y coherente entre diferentes países y regiones, que permita la comparabilidad y replicabilidad en distintos países.

A continuación, Carolina Bodewig describió el diagnóstico y acompañamiento socioafectivo que llevó a cabo la Fundación ConTextos de El Salvador, con enfoques en la literacidad y la socioafectividad. Con su trabajo, ConTextos buscó responder las siguientes preguntas: ¿cómo está nuestra red de jóvenes? ¿qué necesitan de nosotros? y ¿cómo podemos acompañarlos? Para poder dar respuesta a estas preguntas, utilizan tres métodos de investigación que permiten comprender la situación de los estudiantes. Primero los foto ensayos, que permiten una exploración cualitativa de la vida cotidiana de las familias. También realizan talleres diagnósticos en línea con las familias, donde pueden hablar de sus experiencias y emociones. Finalmente, evaluadores aplican una rúbrica socioemocional a cada joven a través de la observación individual. Esta rúbrica busca cualificar dimensiones relacionadas con la valoración personal y habilidades de interacción con otros.

El diagnóstico permitió llegar a las siguientes conclusiones: los estudiantes experimentan sentimientos de aislamiento, sienten que no están aprendiendo, que están solos, atraviesan momentos de sobrecarga académica, están confundidos y estresados. Además, los adolescentes y jóvenes expresan que una de las principales dificultades para concentrarse en realizar diferentes actividades educativas es que deben interrumpirlas para hacer trabajo de cuidados en el hogar, para cocinar, atender a sus hermanos o hermanas menores, etc. También se presentan dificultades en torno al hacinamiento y un desdibujamiento de los límites entre el descanso, la recreación, el estudio, el trabajo, etc. Por último, Bodewig mencionó la necesidad que expresaron los jóvenes de ser escuchados y que sus voces ocupen realmente un papel importante en el diálogo sobre los cambios que se están viviendo en el mundo.

Con estos resultados, fue posible planificar nuevas herramientas de acompañamiento y en este marco se realizaron encuentros presenciales y virtuales con los jóvenes, estos últimos según zonas demográficas, y comenzaron un podcast sobre temas relevantes al desarrollo socioafectivo de los estudiantes. Bodewig subrayó la importancia del proceso, no solo de los resultados, lo que permite el registro constante de los aprendizajes.

La jornada continuó con la experiencia presentada por Ana Julia Rosales de la Fundación Cimientos sobre el desarrollo y evaluación de habilidades socioemocionales en la pandemia. El programa Futuros Egresados de la Fundación alcanzó a 3000 jóvenes y 130 escuelas secundarias en la primera mitad de 2021. Este programa acompaña a jóvenes de 12 a 18 años en situación de vulnerabilidad para que puedan terminar la escuela secundaria a través del apoyo educativo y económico y, el intercambio de experiencias con otros jóvenes. Además, promueve el desarrollo de habilidades socioemocionales y competencias que contribuyan a mejorar su trayectoria escolar y proyectar su futuro con más oportunidades.

El acompañamiento de la trayectoria escolar es hecho con enfoque en las habilidades socioemocionales, utilizando la planificación pedagógica, dispositivos individuales y grupales, contando con la participación de las familias, en conjunto con el equipo escolar y en articulación con otros actores e instituciones de la comunidad. Además, la Fundación se centra en cinco habilidades socioemocionales claves: 1) las relaciones interpersonales, 2) la toma de decisiones, 3) la responsabilidad y autonomía, 4) el autoconcepto y 5) la planificación y organización del tiempo. Para realizar la evaluación, se utiliza el currículum, que detalla cada habilidad, un fichero de actividades educativas, y una brújula o rúbrica de habilidades. Rosales compartió que, de acuerdo con el trabajo realizado pudieron identificar que, en tiempos de pandemia, las habilidades más trabajadas fueron el autoconcepto, la planificación del tiempo y la responsabilidad y autonomía. La necesidad de trabajar y desarrollar las dos primeras habilidades mencionadas creció en comparación con 2019 y según los estudiantes, lo que más aprendieron en el período de pandemia fue a organizarse solos con las tareas y luego a manejar recursos virtuales para la escuela.

Finalmente, Nayeli Rodríguez-Leonardo compartió la experiencia de Enseña por México, donde desde el área de Investigación, Evaluación y Datos desarrollaron un protocolo para evaluar de forma cualitativa y cuantitativa la experiencia de los estudiantes al inicio de la pandemia y los cambios que tuvieron que enfrentar al trasladar sus experiencias de aprendizaje a un entorno virtual. El objetivo del estudio cuantitativo fue adaptar la encuesta de habilidades socioemocionales, con la que ya venían trabajando, al contexto del Covid-19 y realizar un diagnóstico sobre el estado emocional y estrés en estudiantes de secundaria y bachillerato.

Para ello, se aplicó una batería de evaluaciones a estudiantes de nueve estados de México y se realizaron diversos análisis que mostraron que un nivel alto de habilidades socioemocionales se relaciona con un menor nivel de estrés. Es decir que, los niños y niñas que poseen mayores niveles de habilidades socioemocionales experimentan menos estrés. Las cuatro habilidades que se evaluaron con la encuesta fueron: autocontrol, mentalidad de crecimiento, autoeficacia e interés por la comunidad. Rodríguez-Leonardo además remarcó que la escala adaptada al contexto aporta resultados confiables.

Luego de las presentaciones individuales, los panelistas participaron de una discusión donde se mencionaron algunos puntos relevantes: 1) la importancia de contar con información oportuna y relevante para retroalimentar las prácticas pedagógicas y movilizar estrategias de abordaje; 2) la necesidad de, no solo proporcionar datos estadísticos, sino también orientaciones prácticas basadas en ellos; 3) la importancia de cuestionar los paradigmas de relacionamiento con los estudiantes y realmente escucharlos e involucrarlos, en este mismo orden de ideas; 4) subrayar la importancia de dar la oportunidad de autorreflexión y expresión de emociones a los estudiantes; 5) el rol central que tienen los docentes en el fortalecimiento de los procesos emocionales y; 6) la necesidad de considerar el contexto de los estudiantes al momento de diseñar y aplicar instrumentos de evaluación.

Para cerrar la jornada, Cortelezzi remarcó la importancia de seguir trabajando en darle a las habilidades socioemocionales (HSE) un espacio propio en la agenda de las políticas educativas. Además, sostuvo que las HSE son importantes en sí mismas y por esto la necesidad de conocer el nivel de desarrollo de cada estudiante, pero además son claves porque permiten mejorar el aprendizaje integral de los estudiantes. Por último, concluyó la jornada con dos mensajes principales, el primero es que si bien las llamadas habilidades blandas son difíciles de medir, hay evidencias (como las presentadas a lo largo de la jornada) de que la medición es posible y que es necesario seguir trabajando para que, triangulando con otras fuentes de información, sea posible brindar un panorama completo y abarcativo de las HSE que hoy los estudiantes están desarrollando. El segundo mensaje tiene que ver con retroalimentación al sistema y a los diferentes actores, y en este sentido sostuvo que es necesario que las diferentes herramientas de medición de HSE produzcan información que sea relevante y compresible para todos los actores y que específicamente brinde a nivel sistema información que permita tomar decisiones y planificar.

Este evento fue el segundo de una serie de Jornadas de Evaluación y Sociedad Civil. El próximo evento será el 17 de junio.

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