¿Cómo apoyamos a los alumnos y a sus docentes en la reapertura? El rol de las evaluaciones diagnósticas de aprendizajes

El 27 de abril, el programa de educación del Diálogo Interamericano convocó un seminario virtual, con el apoyo de la Fundación Tinker, para discutir el rol de las evaluaciones diagnósticas de aprendizajes para apoyar a alumnos y docentes en la reapertura de las escuelas. En base a sus experiencias, los panelistas identificaron los componentes de una estrategia de evaluación de aprendizajes y discutieron cómo las evaluaciones diagnósticas pueden contribuir a los esfuerzos de nivelación necesarios en la reapertura para cerrar las brechas de los aprendizajes exacerbadas por la pandemia.

Este encuentro virtual contó con la participación de Ana María Zamora, coordinadora de evaluación y monitoreo de la Fundación Escuela Nueva Activa; Felipe José Hevia de la Jara, investigador de CIESAS, corresponsable del proyecto Medición Independiente de Aprendizajes (MIA) en México, y parte de la red PAL; Loreto Iglesias, directora ejecutiva de la Fundación Crecer con Todos; Francisco Miranda, titular de la Unidad de Evaluación Diagnóstica de Comisión para la Mejora Continua de la Educación, MEJOREDU; Pilar Butrón, coordinadora de currículo de la Dirección General De Educación Básica Regular, Ministerio de Educación de Perú; y Carlos Henríquez Calderón, coordinador del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), UNESCO. Fue moderado por Ariel Fiszbein, director del programa de educación del Diálogo Interamericano y contó con la asistencia de 281 participantes.

La pandemia y el cierre de escuelas ha causado una gran pérdida de aprendizajes. Los instrumentos de evaluación diagnóstica pueden apoyar a los docentes en la reapertura para guiar acciones que permitan recuperar aprendizajes. Por eso, es necesario que los países lleven a cabo diagnósticos a escala a fin de informar y guiar acciones remediales en la reapertura. Los países de América Latina cuentan con una gran cantidad de experiencias diversas en el despliegue de estrategias de evaluación, por lo cual es imperativo compartir y visibilizar las buenas prácticas regionalmente. El propósito de este seminario virtual fue crear un espacio para el diálogo entre varios países y actores del sistema educativo, para compartir experiencias e ideas sobre la evaluación diagnóstica de aprendizajes, especialmente sobre las iniciativas que surgieron en 2020.

Felipe Hevia habló sobre el proyecto de MIA-México que tiene como objetivo generar herramientas diagnósticas para la medición de aprendizajes básicos (vea la presentación aquí). La presentación se enfocó en tres puntos: sus instrumentos, el uso de los instrumentos y el escalamiento que se le puede dar a este tipo de propuesta.

Desde 2014, MIA está desarrollando “evaluaciones dirigidas por ciudadanos”. Estas evaluaciones tienen cuatro características principales. En primer lugar, se centran en aprendizajes básicos y no en aprendizajes esperados, es decir, miden el desarrollo sobre aprendizajes fundamentales para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) puedan seguir aprendiendo a lo largo de la trayectoria escolar. En segundo lugar, se llevan a cabo en los hogares y no en las escuelas, lo cual se debe a dos razones: por un lado, se busca poder medir a todos los NNAJ, aunque no vayan a la escuela; y por otro lado, MIA considera que el proceso de evaluación no es solo responsabilidad de la escuela sino que es también de los hogares. Evaluar en la casa permite también recopilar información sobre el contexto. En tercer lugar, los instrumentos se aplican niño por niño, esto permite entender claramente y de manera personalizada dónde está cada niño o niña en sus aprendizajes. Y por último, estas evaluaciones son aplicadas por voluntarios que fueron previamente capacitados. Hevia remarcó que el valor principal de estos instrumentos es su simpleza, y que cualquier instrumento tiene que ser fácil de entender y aplicar, pero a la vez tiene que ser robusto para cumplir con la función de dar cuenta de los aprendizajes básicos. 

A continuación, Hevia describió los instrumentos utilizados para medir las asignaturas de lectura y matemáticas y el uso que tienen, estos incluyen: (a) identificar dentro de los aprendizajes básicos a qué nivel llega cada niño; (b) identificar el nivel adecuado para generar cursos de nivelación dentro y fuera de las escuelas y (c) medir la efectividad de cursos e intervenciones.

Finalmente, Hevia discutió la estrategia de escalamiento de los instrumentos. Para esto, MIA tiene un curso asincrónico en línea, abierto a todos, para capacitar docentes y facilitadores para que puedan aplicar, entender, y replicar estas evaluaciones. Para concluir, Hevia explicó que los instrumentos que están utilizado son simples pero rigurosos, gratuitos, descargables y adaptables a las necesidades de cada contexto y pueden acortar la distancia entre evaluación y la mejora educativa.

Continuó Loreto Iglesias, quien presentó la experiencia de Primero Lee de la Fundación Crecer con Todos (vea la presentación aquí). Para empezar, ella contextualizó que antes de la pandemia, en Chile, 6 de cada 10 niños de entornos vulnerables no podían leer o compreder la lectura de nivel de cuarto básico. En este contexto nace el programa Primero LEE. El programa sistematiza las buenas prácticas que ya dieron resultados positivos y las llevan a distintas escuelas que se encuentran en contextos vulnerables para que sus docentes las puedan implementar y logren mejorar los resultados de aprendizajes. Se implemento este sistema por una década.

Sin embargo, en la pandemia, la Fundación se replanteó el trabajo que venían llevando a cabo a fin de poder enfrentar las brechas que surgieron entre los mismos niños que ya atendían. Así es como se desarrolló el programa de nivelación lectora “Viaje por las letras”. Este programa se implementa en salas de segundo básico y tiene como objetivo asegurar que todos los estudiantes desarrollen las habilidades para leer y escribir y cuenten con las herramientas necesarias para enfrentar su escolaridad. Dentro del programa, se propone una evaluación diagnóstica inicial para poder determinar los conocimientos reales de cada estudiante y definir dónde comenzar la intervención. El programa se divide en 9 módulos que van asociados a los diferentes colores del arcoíris, y se presentan de manera progresiva, aumentando sistemáticamente la dificultad.

Para poder llevar a cabo el programa, se crearon diversos materiales, como guías metodológicas, videos y tutoriales para los docentes y apoderados, así como juegos didácticos, impresos y en línea para los niños y niñas. Sobre todo, la Fundación trató de crear recursos entretenidos que estén disponibles con y sin conexión a Internet. Para terminar, Iglesias enfatizó que el acceso a Internet no puede ser un limitante para aprender, especialmente con la lectura, que es una habilidad básica para todas las otras áreas en las que el niño tiene que desarrollarse.

En la última presentación de los representantes de la sociedad civil, Ana María Zamora contó la experiencia de evaluación de Escuela Nueva Activa (ENA) en Colombia. En su exposición se enfocó en el proceso de fortalecimiento de la evaluación formativa en el aula y los logros y retos que enfrentan los docentes en zonas rurales para evaluar el aprendizaje de sus estudiantes (vea la presentación aquí).

En primer lugar, presentó la iniciativa de ENA para la capacitación no presencial de docentes en aulas multigrado de municipios en zonas postconflicto y rurales. Dentro de esta iniciativa, ENA trabajó con mil docentes y realizó capacitaciones a través de una plataforma en línea que cuenta con guías metodológicas y herramientas e instrumentos para el aprendizaje. El curso preparó a los docentes con estrategias de evaluación para entender cuántos de sus estudiantes tienen nivel alto, medio y básico en cada una de las materias que enseñan. Durante la capacitación se enfatizó que la evaluación formativa es un proceso fundamental en este momento, ya que permite hacer seguimiento a NNAJ y conocer su nivel de aprendizaje incluso desde sus casas. En el curso, los docentes también adaptaron las guías de ENA para contextualizarlos a las distintas necesidades de sus aulas. Las guías de ENA contienen instrumentos de evaluación de creación propia. En este sentido, ENA promueve la evaluación formativa como la forma principal de medición de aprendizajes, de acuerdo con los niveles de aprendizaje de los niños y niñas y no necesariamente en base a los cursos en los que están.

Además de las iniciativas de capacitación, ENA cuenta con varios instrumentos e iniciativas de evaluación. Zamora destacó un instrumento de ENA que permite que los NNAJ se autoevalúen y le compartan la información al docente ellos mismos para que pueda implementar acciones relevantes. El instrumento es muy sencillo y le permite al niño dar cuenta de su nivel de avance y de sus dificultades. A partir de esa información el docente prepara su retroalimentación para el estudiante. Mediante este instrumento se busca también involucrar a las familias.

Para concluir, Zamora compartió que el trabajo con los docentes permite: (a) responder a la alta demanda por parte docentes sobre cómo implementar evaluaciones diagnosticas, (b) adaptar las guías de aprendizaje para procesos de evaluación socioemocional y los avances de aprendizaje, (c) saber cuáles son las formas de comunicación entre docentes, estudiantes y padres de familia para permitir más escalabilidad de los aprendizajes de la ruralidad colombiana, y (c) mejorar los procesos docentes de retroalimentación hacia los estudiantes.

Finalmente, mencionó cuatro áreas en las que necesitan seguir trabajando: (a) sistematizar toda la información y manejar la variedad de tasas de respuestas, (b) mejorar la capacitación en los procesos de retroalimentación (c) definir qué se debe evaluar en la reapertura – aprendizajes básicos o las competencias que exige el Ministerio de Educación, e (c) identificar instrumentos de evaluación que permitan medir todos los niveles de aprendizaje y crear comparabilidad.

La segunda parte del seminario virtual consistió en una mesa de discusión a la que se unieron Pilar Butrón, Francisco Miranda y Carlos Henríquez Calderon, además de los tres panelistas. Se plantearon cuatro preguntas que sirvieron como guía.

  1. ¿Qué debemos estar evaluando en el contexto de reaperturas, con qué directrices se deben alinear los esfuerzos de evaluación?

Los panelistas coincidieron en que antes de la pandemia, ya existía una crisis de aprendizajes en América Latina y el Caribe que la evaluación formativa sigue siendo clave para enfrentar este gran desafío. La evaluación formativa debería ser un puente entre los aprendizajes y la enseñanza que permita ajustar y planear intervenciones muy específicas. Al mismo tiempo, este tipo de evaluación obliga a diseñar nuevas herramientas e instrumentos, y propone un nuevo enfoque para las estrategias de evaluación y su rol en responder a las necesidades de los estudiantes y docentes.

Los esfuerzos de evaluación en la reapertura y a futuro, entre otras cosas, deben asegurar: (a) un enfoque sobre los aprendizajes curriculares necesarios, pero también los aprendizajes básicos y socioemocionales, (b) adaptabilidad y capacidad de contextualización de los instrumentos y metodologías en las distintas zonas de los países, (c) el seguimiento longitudinal de las trayectorias de aprendizaje, a nivel de estudiante, aula y de país, (d) la retroalimentación directa entre los docentes, estudiantes y padres de familia. Para lograr todos los objetivos, es necesario invertir en diferentes tipos de evaluación según el contexto, y no solamente en evaluaciones sumativas. Además, se surgiere también invertir en orientaciones didácticas para acompañar las evaluaciones, ya que para los docentes, los resultados de evaluación no son suficientes para generar un clima de confianza y responsabilidad compartida. Se enfatizó que, en el contexto de la reapertura, la evaluación diagnóstica debe ser constante y estar inmersa en el proceso de aprendizaje y enseñanza.

  1. ¿Quién debe evaluar y cuáles son los roles de los distintos actores en el despliegue de las estrategias de evaluación? Por ejemplo, el rol del Estado, la sociedad civil o los docentes mismos.

Según los panelistas, los estudiantes tienen un rol fundamental y deben ser los protagonistas de la evaluación, lo cual implica construir una cultura de apoyo para ellos en este rol. Los estudiantes mismos deben entender el proceso de evaluación para poder gestionar su aprendizaje de manera autónoma, plantearse metas de aprendizaje y desarrollar las competencias necesarias. Las familias deberían tener acceso a esta información y los docentes deben estar formados para dar acompañamiento.

Se identifican varios desafíos a nivel del sistema educativo y en cada centro escolar para promover el uso de evaluaciones diagnósticas, generar tiempos y espacios adecuados. A nivel nacional, y de regiones o provincias, las autoridades deben desarrollar un nuevo enfoque para los planes de evaluación, en el cual los ejercicios sumativos continúan teniendo un rol, pero se enfatiza el uso de la evaluación formativa para responder a las necesidades inmediatas de los estudiantes. En el contexto actual de reapertura, la prioridad es entender dónde están los estudiantes en sus trayectorias de aprendizajes y para eso, es fundamental promover el uso de la evaluación diagnóstica en todas las aulas.

La sociedad civil puede aportar enormemente a este nuevo enfoque desde su conocimiento y experiencias con evaluaciones formativas. Es importante asignar organismos técnicos que articulen estas colaboraciones. La pandemia y la reapertura ofrecen una oportunidad única para invertir más en estrategias de evaluación colaborativas.

Finalmente, los panelistas enfatizaron en el importante rol de los supervisores y directores escolares en capacitar y apoyar a sus docentes durante la implementación de estrategias de evaluación formativa.

  1. ¿Cómo se puede enfrentar la gran crisis de aprendizajes que ya venía teniendo lugar?

Se enfatiza la necesidad de tomar acciones remediales y dar más tiempo a los estudiantes para avanzar en el desarrollo de nuevas competencias. Herramientas como carpetas de recuperación, guías para los docentes y familias, entre otras, pueden apoyar este proceso, y van a ser especialmente importantes durante los meses de vacaciones para avanzar en el desarrollo y el seguimiento de aprendizajes. Los panelistas resaltan que el contacto con los estudiantes y la presencialidad es irreemplazable y va a ser indispensable fortalecer las modalidades de enseñanza mixtas o híbridas. Después de la pandemia, las aulas van a tener aún más varianza en los niveles de aprendizajes y esto hará aún más necesario el uso de la evaluación formativa para entender dónde están los estudiantes y qué acompañamiento necesitan para cerrar las brechas.

  1. ¿Cuál va a ser el rol de los datos de evaluación en la movilización de acciones y recursos durante la reapertura? Además de apoyar a los docentes en el diseño de acciones pedagógicas, ¿van a tener un rol motivador, de señal de alerta u otra función?

Los panelistas coinciden en que hay que desarrollar un plan muy audaz para implementar las estrategias de evaluación necesarias y resolver los desafíos que ha exacerbado la pandemia. La crisis ha creado una oportunidad global para invertir fuertemente en los sistemas educativos. A fin de movilizar recursos y transformar los sistemas de la región, va a ser necesario contar con el apoyo político de tres actores claves: las autoridades políticas, los docentes y los apoderados. Es necesario cambiar el enfoque de las políticas educativas para dar apoyo a los apoderados y a los docentes para que cumplan con su labor. Tener los datos necesarios y recopilar la información que falta es clave, pero no es suficiente para llevar a cabo un cambio cualitativo. Es también fundamental entender la intensidad del problema y conocer respuestas y acciones reales y viables.

El primer paso es hacer un diagnóstico del sistema educativo entero, a fin de (a) saber qué impacto ha tenido la pandemia en los aprendizajes y el abandono escolar, la infraestructura escolar y el equipamiento; (b) valorar el riesgo e identificar las vulnerabilidades del sistema; y (c) generar un sistema de gestión de riesgos y hacer un inventario de capacidades existentes e innovaciones que se han dado. Se debe conocer el impacto en todos los sentidos.

Por supuesto, todos los docentes deben saber cómo medir y hacer diagnósticos del desempeño de sus alumnos. Además, entender y anticipar los distintos escenarios que se puedan encontrar en la reapertura. En preparación para la vuelta a la escuela, a nivel del aula, va a ser esencial (a) buscar contenidos, categorizarlos, priorizarlos y diseñar planes de acción; (b) hacer un mapeo de contenidos y niveles; (c) asegurar la formación docente para la evaluación formativa y diagnóstica; y finalmente (d) involucrar a los estudiantes en su propia evaluación, así como a sus padres y familias.

Para cerrar el encuentro virtual, Ariel Fiszbein resumió los temas claves de la discusión. Debido a magnitud de la crisis, los panelistas enfatizaron que los países van a tener que ser audaces en cuatro áreas de intervención:

  1. Audacia en el diagnóstico. Medir la pérdida (o ganancia) de los aprendizajes durante la pandemia. Es necesario alinear los esfuerzos del Estado y los demás actores para desplegar estos esfuerzos efectivamente.
  2. Audacia para resolver el problema de conectividad. Además de responder a este momento de crisis extrema, es imperativo resolver este desafío para todas las escuelas y hogares de los distintos países.
  3. Audacia para formar y apoyar a los docentes. Las estrategias de evaluación formativa en la reapertura deben ir acompañadas de iniciativas de capacitación docente comprensivas.
  4. Audacia en la asignación de recursos. Hay que resolver la tensión entre atender la emergencia sanitaria, la crisis económica, o la crisis educativa. A largo plazo, se necesita la audacia y el compromiso político para asumir una transformación estructural y enfrentar las brechas en la región de manera integral.

Este evento fue el primero de una serie de Jornadas de Evaluación y Sociedad Civil. Puede inscribirse al segundo evento el 17 de mayo a las 12 PM ET aquí.

VEA LA GRABACIÓN DEL EVENTO AQUÍ:

Acceda a la segunda jornada sobre Evaluando la dimensión socioemocional de los estudiantes en la pandemia y la reapertura aquí

Acceda a la tercera jornada sobre los Impactos de la pandemia en el bienestar docente – Conocer los efectos y prepararnos para la reapertura aquí.

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