La pandemia de Covid-19 como oportunidad para repensar las migraciones en América Latina y el Caribe

Imagen de los panelistas de la sesion World Leadership Alliance-Club de Madrid

COLABORACIÓN EXTERNA

El 29 de julio, el World Leadership Alliance-Club de Madrid llevó a cabo un evento virtual para discutir temas acerca de la “Movilidad en tiempos de crisis: La pandemia del Covid-19 como oportunidad para repensar las migraciones en América Latina”.

Manuel Orozco, el director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, moderó la conversación y Laura Chinchilla, co-presidenta de la Junta Directiva del Diálogo (on-leave), fue panelista. 

Comentarios de Manuel Orozco:

“Más de 12 millones de migrantes, prácticamente el 40 por ciento de la migración latinoamericana y caribeña, proviene de ocho países que están pasando por situaciones difíciles en la estructura de gobernabilidad y de la fragilidad de sus estados, países como Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Haití y Bolivia”.

“De alguna manera [la explosión migratoria] ocurre en un contexto global en donde la exclusión y la expulsión se vuelven prácticamente como las normas de control migratorio, en donde, tanto [para] el país de origen como el país huésped la exclusión se vuelve un problema en donde se profundizan las desigualdades sociales”.

“Hay cuatro consideraciones especiales para manejar la crisis de los migrantes [y] tienen que ver, [primero,] con el tema de la legalización o regularización del estatus migratorio, [segundo,] el tema de mejorar la vulnerabilidad económica de los migrantes y sus familias en el país de origen, [tercero,] el tema de la necesidad de introducir políticas de inclusión social que reduzcan entre otras cosas la tensión de la política pública de estos sectores pero también reducir lo que se llama muchas veces la xenofobia o el sentimiento anti-migratorio y, en cuarto lugar, un vínculo muy importante [que es] la intersección entre la migración y el desarrollo como apalancamiento que permita mejorar este proceso, esta dinámica sobre migración”.

“Estimamos que en América Latina y el Caribe, el impacto de la pandemia en el sector informal [es] prácticamente del 65% de la fuerza laboral y de los hogares latinoamericanos y el Caribe. Están dejando de percibir 2 meses de ingresos anuales y en el caso de los migrantes esto es aún mucho más complicado porque estamos hablando de que más del 80% de los migrantes se encuentran en el sector informal, [y que tampoco] cuentan con apoyo de capital social como los locales”.

Comentarios de Laura Chinchilla:

“[América Latina] en general va a ser una de las regiones más golpeadas del mundo [por la crisis de Covid-19]. Con tan solo un ocho porciento de la población mundial, estamos acumulando entre el 25-30 por ciento de los contagios, y más o menos la misma tasa de muertos, y todavía no hemos llegado al pico (…) que será por ahí [por] el mes de agosto.”

“No recuerdo yo una región más ensimismada como la nuestra (…). Es lógico pensar, y es razonable, que los gobiernos están sobre todo concentrados en la atención de la pandemia, eso es normal, pero si vemos hacia atrás ya habían dificultades de diálogo entre las naciones y de niveles de cooperación mucho más intensos, y entonces esto se ha reproducido en atención de la pandemia”.

“Es el momento para pensarse a fondo en estas grandes estructuras de desarrollo de nuestra región porque (…) cuando uno tiene naciones cuyo desarrollo ya ha llegado a un punto de depender fundamentalmente de las remesas quiere decir que tenemos totalmente patas arriba el modelo de desarrollo, porque el incentivo que tiene una nación de esas es seguir expulsando gente”.

“Deberíamos estar, insisto, preocupándonos de cómo crear más bien esas condiciones de arraigo (…) cómo añadir productividad, disminuir la informalidad de los mercados laborales. Eso pasa, además, por reconocer algo que ha dejado en evidencia la pandemia y que son las redes de apoyos sociales, empezando por la salud pero también el drama de la educación”.

“Una gran fortaleza es el bono demográfico (…) que se va a extender hasta el 2050. Si nosotros usamos bien ese bono, [que no es] ni más ni menos que el capital humano,  (…) podríamos llegar a crecer hasta en un 35 por ciento. Esta pandemia debería convertirse en esa oportunidad para poder replantearnos básicamente los fundamentos [en cuanto a] cómo hemos venido creciendo, cómo se reparte ese bono demográfico para que se convierta en una cultura riqueza y no en más expulsiones de niños y jóvenes como ha sido la constante en los últimos años”.

Vea la sesión completa aquí:

 



Related Links