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El presidente del Diálogo Interamericano con sede en Washington, conversa con T13 sobre el gobierno “turbulento” y “lleno de incertidumbre” de Trump a un año de su elección.

Estamos a un año desde que Trump llegó al poder, ¿qué hitos destacaría?

Ha sido un año muy turbulento, lleno de incertidumbre y cosas dichas que jamás hemos escuchado de otro presidente en EE.UU.. Esto ha tenido un efecto muy fuerte en la cultura y en la política de este país. Además, es notable que a nivel legislativo, a pesar de que Trump tiene control republicano en el Senado y en la Cámara Baja, no haya pasado nada. Esto refleja la fractura de su propio partido, que es muy fuerte.

Nadie puede negar que la economía de este país va más o menos bien, pero no sé hasta qué punto se debe a su política económica.

En política exterior ha dejado al resto del mundo perplejo: ha sido el único presidente, por lo menos en la historia reciente, que ha peleado más con sus aliados que con sus adversarios. Ha tenido una relación muy tensa con los socios de EE.UU..

Ha dicho cosas que rompen con todos los esquemas y parámetros de la diplomacia tradicional y ha dejado a mucha gente en el mundo desconcertada. Esto no quiere decir que los países no estén dispuestos a buscar ámbitos de distensión y acomodo con Washington, pero refleja que el resto del mundo ya no ve a EE.UU. como un socio muy confiable.

¿Debido a su gestión o estilo?

A su personalidad, estilo y lenguaje, que deja a todo el mundo y al país desconcertado. No se puede confiar que sea coherente con sus planteamientos y vaya a cumplir sus promesas. Cambia de un momento a otro y ha roto con todos los parámetros.

Esto es lo nuevo de Trump, que genera bastante incertidumbre y ansiedad en la gente. También tiene bajísimos niveles de popularidad, muy por debajo de cualquier otro presidente en la época moderna. Él tiene un 37% y no ha habido un presidente que después de un año de gobierno haya tenido menos del 50%.

¿Con qué aliados se ha distanciado y por qué?

Con Australia, un aliado importante, y con Canadá, con quien nadie ha peleado. México, que ha sido un socio muy cercano a EE.UU. es el ejemplo más obvio. Para hablar de la manera que lo ha hecho sobre ese país y las cosas que ha dicho al presidente Peña Nieto, no es manera de tratar a los socios.

Hasta países como Colombia, con amenazas de desclasificarlo por la producción de coca. Colombia ha recibido colaboración de EE.UU. como ningún otro país latinoamericano en los últimos 15 años. 

Por otro lado, de Rusia, el adversario más obvio, no se escuchan críticas. Un régimen que tiene intereses muy diferentes y encontrados con EE.UU., con un modelo político antidemocrático. El lenguaje y discurso de Trump han sido bastante amigables. 

El destacado académico y columnista Larry Sabato señaló que si las elecciones fueran hoy, Trump volvería a ganar. ¿Lo cree posible? 

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