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Un grupo amplio de organizaciones cívicas, gubernamentales y multilaterales reunido en São Paulo en septiembre de 2015 por convocatoria del Diálogo Interamericano, la Fundación María Cecilia Souto Vidigal y Todos pela Educação, acordó los pilares generales de una agenda regional de política pública en desarrollo infantil. Esta agenda ha ido tomando forma concreta y en septiembre de 2016, un grupo parecido trabajó tres días en Lima para construir un conjunto de acuerdos alrededor de los temas relacionados a la medición del desarrollo infantil. Este año, otro grupo de expertos en la provisión de servicios de primera infancia en la región se reunió en Washington DC para discutir y alcanzar una serie de consensos sobre La Calidad de los Servicios de Desarrollo Infantil en América Latina.

Como resultado, el Diálogo Interamericano y el Banco Interamericano de Desarrollo, co-organizadores de la última reunión, publicaron un documento que recoge los acuerdos logrados (ver el documento abajo).

El grupo partió de un conjunto de premisas compartidas. Mejorar el desarrollo infantil en la región—en las áreas cognitiva, de lenguaje, motora y socio-emocional—requiere de servicios de buena calidad. No obstante, la región necesita cambiar su manera de comprender la calidad. Los elementos más importantes de la calidad de los servicios de desarrollo infantil son aquellos relacionados a la calidad de las interacciones entre los niños y los adultos a su cargo. Y—en aras de lograr resultados más equitativos—los niños que más pueden beneficiarse de servicios de calidad son aquellos que vienen de los hogares más vulnerables.

Partiendo de estas premisas, el grupo logró alcanzar acuerdos en cinco áreas:

  1. El estado tiene un rol de regulador de la calidad de los servicios de desarrollo infantil públicos y privados. Debe además proveer o financiar la provisión de servicios que estén focalizados hacia los niños en mayor situación de desventaja.
  2. Los sistemas de aseguramiento de la calidad deben definir estándares, estrategias para monitorearlos, y esquemas de incentivos que promuevan su cumplimiento. No es suficiente establecer estándares para los prestadores de servicio. Los servicios de calidad requieren pensar también en estándares sobre el desarrollo y aprendizaje que deben adquirir los niños y sobre las competencias y conocimientos con los que deben contar los adultos encargados de ellos.
  3. Los currículos y protocolos de atención cumplen un rol esencial porque reflejan un acuerdo de los diferentes actores alrededor de ciertas metas y permiten alinear esfuerzos de formación, monitoreo y evaluación. Además, los currículos y protocolos se vuelven aún más necesarios en contextos en los cuales el personal no es profesional pues brindan un apoyo en la preparación de actividades apropiadas para los niños.
  4. Los programas de desarrollo infantil de calidad no pueden ser posibles sin un acento en varios temas relacionados a los recursos humanos.
    • Cualquier esfuerzo de aumento de cobertura o de mejora de calidad de los servicios requiere una planificación del personal que va a llevarlo a cabo.
    • Aspectos administrativos relacionados al manejo de recursos humanos pueden convertirse en un cuello de botella para la calidad si no se fortalece la función directiva y se logra una estructura gerencial efectiva.
    • Los esquemas de formación previa y continua requieren seguir fortaleciéndose en la región. La mentoría cumple un papel esencial en este proceso.
  5. Los servicios de desarrollo infantil de calidad descansan en una institucionalidad que funcione. Por la naturaleza de estos servicios, aspectos de articulación territorial y de coordinación inter-sectorial adquieren particular importancia. La sostenibilidad de los esfuerzos de expansión y mejora de la calidad de los servicios de desarrollo infantil demanda compromisos políticos y presupuestarios de largo plazo. También requiere del continuo involucramiento de la sociedad civil y la academia, en áreas tan variadas como la innovación, la generación de evidencia y hasta la prestación de servicios y formación del personal.

 

María Caridad Araujo es Especialista Líder de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Mercedes Mateo Díaz es Especialista Líder en Educación de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Ariel Fiszbein es Director del Programa de Educación del Diálogo Interamericano.