América Latina y 5G: Cinco cosas que debes saber

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En noviembre, la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2019 adoptó un tratado internacional que identificó el espectro para la tecnología inalámbrica 5G, sentando las bases para una gama de nuevos servicios de velocidad ultra alta para consumidores, negocios y el gobierno en todo el mundo. A medida que América Latina se prepara para la próxima generación de tecnologías en las telecomunicaciones, una amplia variedad de factores—domésticos y externos—darán forma al despliegue de 5G en la región. Las siguientes son cinco observaciones claves del panorama actual de las telecomunicaciones móviles en América Latina.

1. En la actualidad, la región latinoamericana está avanzando considerablemente en la disponibilidad 4G. Los operadores móviles de la región seguirán centrándose en el despliegue de 4G a medida que se preparan para una eventual experiencia 5G.

La disponibilidad de tecnología inalámbrica de cuarta generación (4G) varía considerablemente en América Latina, según el informe “State of LTE” del año 2018 de Open Signal, desde niveles relativamente altos en Perú (83 por ciento de cobertura) y México (80 por ciento de cobertura) hasta niveles más bajos en Costa Rica y Ecuador, por ejemplo, donde un 66 y 57 por ciento de la población tienen acceso a la velocidad 4G (incluyendo LTE, Long Term Evolution en inglés), respectivamente.

A pesar de la disparidad en la disponibilidad regional, el acceso 4G está en aumento en gran parte de la región de América Latina. Chile muestra un progreso constante en la expansión 4G, como por ejemplo, entre todos los principales proveedores de telefonía celular del país: Claro, Entel, Movistar y WOM. En octubre, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL) de Chile inició una consulta pública llamada “Plan Nacional de Espectro” para aumentar la cantidad disponible de espectro radioeléctrico.

Sin embargo, las tasas de adopción 4G de la región, o el uso real de la tecnología 4G por parte de los ciudadanos de un país a través de teléfonos inteligentes u otros dispositivos, siguen siendo relativamente bajas. Según GSMA, una asociación comercial que representa los intereses de los operadores móviles de todo el mundo, Perú había alcanzado una tasa de adopción de 4G del 23 por ciento en 2017. En el mismo año, sólo el 20 por ciento de la población mexicana había adoptado la tecnología 4G. Brasil presentó la mayor adopción de 4G en la región con 46 por ciento en 2017. Este nivel es bajo si se compara con una tasa promedio de adopción de 74 por ciento 4G en Estados Unidos y Canadá. A pesar de los lentos avances en la adopción de las nuevas generaciones de tecnologías de telecomunicaciones en la región, GSMA predice que Brasil, Chile y Colombia en particular tendrán tasas de incorporación de teléfonos inteligentes mucho más altas para el año 2025, con porcentajes de adopción que alcanzarían 87, 82 y 81 por ciento respectivamente.

La quinta generación (5G) de tecnología inalámbrica, que utiliza canales de espectro más grandes y nueva infraestructura inalámbrica para lograr velocidades mucho más rápidas que 4G, casi eliminando los retrasos de procesamiento, o latencia, sólo se ha implementado actualmente en un número limitado de mercados globales, entre los que se incluyen algunos mercados en China y Corea del Sur, y los Estados Unidos. A medida que estos “primeros impulsores” establecen los estándares globales para el desarrollo y la aplicación de esta nueva tecnología, algunos países de América Latina están tomando medidas para prepararse para una eventual implementación de 5G.

La estimación realizada por GSMA pronostica que los primeros lanzamientos 5G en la región se llevarán a cabo en México y Uruguay en el año 2020. Con la colaboración de Nokia, Antel Uruguay ya ha desplegado una red 5G “preparada comercialmente” en La Barra, provincia de Maldonado y en el municipio de Nueva Palmira, en Colonia.[1]  Por su parte AT&T, que ya está operando ensayos o pruebas piloto 5G en los Estados Unidos, en conjunto con Telcel de México han anunciado que buscarán el despliegue parcial de la red 5G en México en el año 2020. Los amplios sectores manufactureros de la nación Mexicana están bien posicionados para aprovechar las amplias aplicaciones del Internet Industrial para las Cosas (Industrial internet of things; IIoT) esperadas de 5G. 

Argentina, Brasil y Chile también han iniciado procesos de consulta pública sobre el uso de anchos de banda de frecuencia media para 5G, Chile está planeando una licitación de espectro tanto de frecuencia baja como de frecuencia media para la nueva tecnología en 2019.[2]  Anatel, el regulador brasileño de telecomunicaciones, está organizando actualmente la primera licitación de espectro 5G del país, fijada para marzo de 2020. Se espera que la subasta de Brasil sea una de las mayores licitaciones de 5G realizadas por un país en el mundo, con múltiples bandas de espectro a la venta de una sola vez.

En la región, organizaciones como la Asociación Brasileña de Telecomunicaciones están colaborando con contrapartes internacionales en el desarrollo de la tecnología 5G y en el establecimiento de estándares globales. Brasilia difundió la información que estableció una asociación con la compañía sueca Ericsson para construir un centro de investigación en el estado de Sao Paulo centrado en la tecnología 5G y el Internet de las Cosas (IoT). Según lo informado por Huawei, la compañía abrió un laboratorio de Internet de las Cosas (IoT) en el estado de Sao Paulo en asociación con el Instituto de Tecnología (FIT, Institute of Technology por sus siglas en inglés). El FIT es un centro de investigación fundado en el año 2003 y acreditado por el ministerio de ciencia, tecnología, innovación y comunicación (MCTIC). Huawei también apoya un centro de Internet de las Cosas IoT con Telefónica a través de una asociación con la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul en un sistema de alumbrado público inteligente. En agosto, el gobierno uruguayo firmó un memorando de entendimiento (MOU, memorandum of understanding por sus siglas en inglés) con Huawei para profundizar la cooperación en tecnologías emergentes, como las redes 5G, la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas IoT y la computación en la nube.

A pesar de los preparativos 5G en curso de la región, los operadores de móviles de América Latina, como América Móvil y Millicom, probablemente se focalicen en construir sus redes 4G/LTE antes de invertir ampliamente en nuevas tecnologías, especialmente en aquellos casos en los que los retornos de la construcción 4G son relativamente limitados. La disponibilidad de 5G se verá limitada en los próximos años por obstáculos relacionados con la inversión, que tiene impacto de largo plazo, en gran parte de la región. Según los informes de Telefónica, la compañía planea centrarse en mercados más establecidos vendiendo la mayoría de sus activos en América Latina. Los progresos aún limitados de América Latina en recomendaciones para la asignación de espectro 5G también retrasarán el despliegue de la tecnología, también influirá una base inicial de consumidores relativamente pequeña, ya que los usuarios móviles de la región tardan en actualizar sus teléfonos a móviles habilitados para 5G. Se prevé que la adopción 5G llegue a un promedio de sólo el 8 por ciento de los consumidores latinoamericanos para el año 2025.

Sin embargo, la mayoría predice un crecimiento considerable en el acceso 5G en la región en los próximos años. La organización comercial de la industria 5G Americas estima un valor de casi 3,5 millones de conexiones 5G en la región para 2021, que crecerán a 17 millones en 2022 y 75 millones en 2023. GSMA predice un valor más conservador de 58 millones de conexiones 5G para el año 2025. Mientras que la tecnología 5G incrementa su presencia, de acuerdo a 5G Americas, 4G LTE alcanzará un máximo de 510 millones de conexiones para el año 2022. El caso de negocio para la tecnología 5G se fortalecerá a medida que el uso móvil de la región crezca en cantidad y sofisticación tecnológica, según Principal Global Advisory.

2. La región latinoamericana se beneficiará del 5G, pero de formas aún desconocidas.

Los consumidores latinoamericanos pueden beneficiarse de los avances tecnológicos de 5G, pero de formas que aún no se alcanzan a comprenden completamente. La tecnología sin duda permitirá que las páginas web, el vídeo y otros datos se carguen más rápido en dispositivos móviles, pero las conexiones súper rápidas de 5G y la baja latencia (capacidad de procesar grandes volúmenes de datos con un retraso mínimo) también podrían promover avances en áreas como la robótica y la automatización, realidad virtual e inteligencia artificial y aprendizaje automático (machine learning). Estos desarrollos podrían significar reestructurar las economías y transformar la forma en que vivimos nuestras vidas. Una serie de aplicaciones que se anticipan se construirán, que incluirán avances para sectores como: la atención de salud, la agricultura de precisión, la minería y los servicios financieros, tienen el potencial de transformar las industrias, impactar la productividad económica y afectar la forma en la cual se organizan los mercados laborales.

Siendo una de las regiones más urbanizadas del mundo, con alrededor del 80 por ciento de las personas viviendo en áreas urbanas, América Latina se beneficiaría considerablemente del desarrollo de ciudades inteligentes habilitadas para 5G. La incorporación de tecnologías avanzadas de la información y la comunicación (TICs) en la planificación urbana podría por ejemplo mejorar el flujo de tráfico en las zonas congestionadas o la prestación de servicios públicos.

Los productores de los principales centros de fabricación de la región también se beneficiarán presumiblemente de un aumento en la capacidad de IIoT, que ya está creciendo en países como México y Brasil, en la medida que el 5G reduce las demoras en el procesamiento de datos. Las velocidades 5G mejorarían enormemente la comunicación entre las máquinas (M2M) en las fábricas, aunque es posible que esto produzca potencialmente inconvenientes para la fuerza laboral local.

Las empresas también están explorando posibilidades para aplicaciones mineras y agrícolas, lo que tendría impacto en ciertas comunidades y algunos países de América Latina. La velocidad 5G podrían permitir la automatización minera y nuevas tecnologías de seguridad de minas, sin embargo, la disponibilidad de aplicaciones relacionadas con la minería dependerá de la cobertura 5G en algunas zonas rurales lo que sigue siendo una realidad más lejana. Incluso en Estados Unidos, es probable que las zonas rurales sólo tengan acceso a una banda ancha que tiene anchos de banda menores y más lentos. El acceso hiper-rápido dependería del uso de muchas “células pequeñas” o puntos de acceso de radio de baja potencia que conectan dispositivos móviles a redes móviles en un área pequeña. Implementar y mantener la infraestructura de “células pequeñas” en áreas remotas tiene un costo prohibitivo para la mayoría de los proveedores.

En la situación actual, muchos de los desafíos más apremiantes de desarrollo de la región, en la medida en que pueden abordarse mediante la conectividad móvil, pueden ser fácilmente sustentados por un mayor desarrollo de redes 4G más que por las velocidades súper rápidas de 5G. Los esfuerzos para romper con la brecha digital conectando a segmentos más amplios de la población latinoamericana a través de la habilitación de tecnologías 3G y 4G, junto con extensas campañas educativas para enseñar a los consumidores sobre el uso de teléfonos inteligentes, Internet y aplicaciones relacionadas, podrían dar lugar a la creación de empleo y un mayor acceso a los servicios financieros, entre otros resultados positivos prometedores, según Rachel Samren de Millicom, quien expuso en un evento reciente del Diálogo Interamericano sobre 5G y ciudades inteligentes “Smart Cities” en Latinoamérica. Se observa que las aplicaciones innovadoras de IoT ya están presentes en los sectores económicos de la región que utilizan tecnología habilitadas para 4G. Por ejemplo, en 2018, Ericsson, Vivo, Raízen y EsalqTec anunciaron un acuerdo que impulsará el desarrollo de la IoT en la agroindustria mediante el uso de la banda de 450MHz para 4G/LTE en la región de Piracicaba, en el estado de Sao Paulo. Los proyectos tienen como objetivo aumentar la productividad de la agroindustria.

3. El equipo de nivel avanzado de China a precios bajos es atractivo para muchos países de la región de América Latina, independientemente de las advertencias de Estados Unidos y otros respecto a las consecuencias en materia de seguridad de la utilización de tecnologías chinas.

En la actualidad, sólo hay cinco empresas en el mundo que ofrecen hardware de radio 5G y sistemas completos: Huawei (China), Ericsson (Suecia), Nokia (Finlandia), Samsung (Corea) y ZTE (China). Huawei actualmente tiene el liderazgo en el desarrollo de productos construidos con el nuevo estándar de alta velocidad y baja latencia de 5G, “poniéndolo en condiciones de proporcionar componentes básicos de infraestructura a muchos países y proveedores que buscan urgentemente actualizar las redes móviles”, según el Centro de Excelencia de Defensa Cibernética de la OTAN (CCDCOE).

Las tecnologías de vanguardia de Huawei, junto con una extensa presencia en los principales mercados de América Latina, garantizarán que la compañía desempeñe un papel destacado en el despliegue de 5G en la región en los próximos años. Sólo en Brasil, Huawei construyó seis de las siete redes móviles 4G. La compañía china, que ha estado operando en el país durante 21 años, tiene una fábrica que produce infraestructura de telecomunicaciones en el estado de Sao Paulo. Una nueva planta de teléfonos inteligentes de $800 millones ha sido comprometida después de la próxima licitación 5G del país. En México, el gobierno de China también ha apoyado el desarrollo de red compartida del país, una red inalámbrica para mayorista, invirtiendo en Atlan Redes, que ha dirigido el proyecto junto con Promtel, la agencia de inversión en telecomunicaciones del país. Además de la ya extensa presencia de Huawei en la región, los precios competitivos de la compañía y la colaboración con América Latina en otras áreas de interés (por ejemplo, la mitigación del crimen) la convierten en un socio especialmente atractivo para los gobiernos regionales y los proveedores de servicios.

Estados Unidos y algunos aliados europeos han señalado que la tecnología 5G de China no es especialmente rentable o costo-efectiva una vez que se toma en consideración el tiempo y los recursos que gobiernos necesitan para hacer frente a los posibles riesgos de seguridad, como por ejemplo las “puertas traseras ocultas” en ciertos equipos Huawei descubiertos por Vodafone Italia entre 2009 y 2011. Considerando preocupaciones de seguridad, entre ellas que Huawei y otras empresas chinas podrían ser utilizadas por el gobierno chino para el espionaje, algunos países han introducido leyes que restringen a fabricantes específicos (Australia, República Checa y Estados Unidos) o han emitido directrices no vinculantes (Estonia). Las naciones de la Unión Europea compartirán datos sobre los riesgos de ciber-seguridad 5G y producirán medidas para abordarlos a finales de 2019, dijo la Comisión Europea en marzo. En otros casos, los propios proveedores de servicios han tomado la iniciativa. BT Group, el principal operador de telecomunicaciones del Reino Unido, anunció en diciembre de 2018 que abandonaría los dispositivos Huawei (tanto 3G y 4G existentes, como el nuevo 5G).

Sin embargo, la región latinoamericana parece estar más centrada en lograr el acceso a tecnologías de telecomunicaciones de alta velocidad que en la posibilidad de vigilancia y otros riesgos para la seguridad desde China. Los gobiernos regionales también están aparentemente no alarmados por las advertencias de los Estados Unidos sobre la limitación de las asociaciones con los países que utilizan equipos de telecomunicaciones chinos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó estos problemas al presidente brasileño Jair Bolsonaro durante una reunión en marzo en Washington, DC, pero el vicepresidente brasileño Hamilton Mouro ha señalado desde entonces que Huawei podrá participar en el desarrollo de la red después del despliegue del 5G en Brasil. También se espera que Argentina fortalezca los lazos con China y las empresas chinas a medida que el gobierno de Alberto Fernández defina su política exterior. De hecho, para la mayor parte de América Latina, el interés en atraer inversiones chinas es inquebrantable, ya sea en telecomunicaciones u otras industrias. Huawei está priorizando el alcance en América Latina y otras regiones en desarrollo por esta misma razón, especialmente a medida que Estados Unidos y algunos otros países desarrollados examinan sus tecnologías e intenciones.

4. Si existe una amenaza para la seguridad, ya es un problema para las naciones latinoamericanas. Pero el 5G podría empeorar la situación.

Si puertas traseras existen en las tecnologías chinas, entonces la región latinoamericana ya es vulnerable a la intrusión en la red en sus diversas formas: las redes y equipos chinos 3G y 4G ya podrían ser utilizados presumiblemente por las empresas chinas, si ellas quisieran hacerlo. Sin embargo, los riesgos de seguridad son mucho mayores con 5G. En la medida que 5G hace que Internet de alta velocidad esté cada vez más disponible, el número de dispositivos en la red aumentará drásticamente. Estos incluirán conexiones móviles y de banda ancha tradicionales, pero también dispositivos habilitados para Internet, desde lavavajillas hasta autos autónomos y dispositivos médicos. Como explica Jack Stubbs de Reuters, “5G también se convertirá rápidamente en parte de la infraestructura nacional crítica de cada país, ya que está integrado en todo, desde hospitales hasta sistemas de transporte y centrales eléctricas”. Todo esto aumenta significativamente los riesgos asociados con las vulnerabilidades del sistema.

Por esta razón, según The Washington Post, los trabajadores responsables de seguridad nacional en Estados Unidos ya están planeando un futuro en el que Huawei tendrá una parte importante del mercado mundial de las telecomunicaciones avanzadas y “han comenzado a pensar en cómo frustrar el potencial espionaje y los ciberataques disruptivos que son potencialmente posibles por la existencia de redes interconectadas”.

La mayor preocupación en este momento más allá de potenciales puertas traseras en la infraestructura Huawei 5G son referencias de funcionarios de seguridad africanos respecto a que Huawei ha ayudado a los gobiernos de Uganda y Zambia a espiar a opositores políticos, incluso interceptando sus comunicaciones cifradas y sus redes sociales, y utilizado datos de celulares para rastrear sus movimientos. Tales esfuerzos en América Latina podrían tener profundas implicaciones políticas, antes incluso de que el 5G sea plenamente implementado.

5. Los gobiernos e instituciones latinoamericanos se encontrarán cada vez más involucrados en una dinámica polémica y compleja entre Estados Unidos y China, ya sea en el 5G o en otras áreas.

Los gobiernos latinoamericanos se encuentran en una posición poco envidiable mientras tratan de fortalecer sus lazos con China al mismo tiempo que limitan una reacciones adversa de Estados Unidos. La competencia entre Estados Unidos y China—ya sea en temas comerciales, la situación de Taiwán o el espacio tecnológico—tiene claramente impacto en los países de América Latina, ya sea reorientando las cadenas de suministro mundiales, asegurando la continuación de los lazos del Triángulo Norte con Taiwán, afectando los precios de la tecnología para los consumidores de la región, o la forma a la infraestructura de la región y otros tipos de acuerdos con China.

En cuanto a la cuestión del 5G, el gobierno de los Estados Unidos ha insistido en que sus advertencias a los gobiernos latinoamericanos sobre las tecnologías chinas se basan en reales y concretas preocupaciones de seguridad y no pretenden promover los intereses económicos estadounidenses. Funcionarios profesionales estadounidenses señalan con razón que las empresas que más se beneficiarían de una mayor preocupación por los aspectos de la seguridad 5G no son las compañías estadounidenses, sino líderes de la industria de Europa, como Ericsson y Nokia, así como la firma coreana Samsung. Sin embargo, en el contexto de la creciente competencia entre Estados Unidos y China, el mensaje estadounidense respecto a 5G no se percibe como objetivo. Para aquellos en la región que recuerdan las revelaciones del año 2013 de que la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos había monitoreado las llamadas telefónicas de la ex-presidenta brasileña Dilma Rousseff y espió a la corporación petrolera estatal de Brasil, Estados Unidos tiene una credibilidad limitada en asuntos de vigilancia internacional. Para los gobiernos latinoamericanos, todo se reduce a determinar en quien confiar y en su propia capacidad para entregar nuevas tecnologías a sus electores. A menos que Huawei se encuentre directamente implicada en intrigas electorales o de otro tipo en la región en los próximos meses, las decisiones latinoamericanas de prohibir la infraestructura 5G más barata y de mayor calidad de China son altamente improbables.

[1] De acuerdo a Antel, esto tomó la forma de una 5G NR (nueva radio) NSA (no independiente) “base de radio”, con una frecuencia de radio de 800 MHz en la banda de frecuencia de 28 GHz.

[2] 5G necesita espectro en tres rangos de frecuencia clave – bajo (sub-1 GHz), medio (1-6 GHz) y alto (por encima de 6 GHz)— para ofrecer una cobertura generalizada y sustentar todos los uso definidos.

Margaret Myers es directora del programa Asia y América Latina en el Diálogo Interamericano. Guillermo García Montenegro fue pasante en el programa de Asia y América Latina. Gracias a Daniela Saez por la traducción.