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China, Rusia y Cuba han sido calificados como alianzas clave para el régimen de Nicolás Maduro. Al mismo tiempo, Venezuela enfrenta un proceso de aislamiento internacional como consecuencia de las acusaciones de violaciones de derechos humanos y de las garantías democráticas por parte del gobierno. Pero China, Rusia y Cuba tienen diferentes motivaciones para apoyar e influir en el proceso venezolano, por lo que se hace indispensable entender el estado de la relación de Venezuela con cada uno de esos países.

Entre el año 2007 y 2016, China otorgó aproximadamente $60.000 millones al Estado venezolano. En 2014, cuando ya era previsible que la situación económica del país se dirigía a un escenario muy complejo, algunos pensaron que dada la magnitud de los préstamos otorgados hasta ese momento –$50.000 millones– las autoridades chinas plantearían al gobierno de Nicolás Maduro la necesidad de tomar medidas que permitieran corregir el rumbo económico. “De hecho, lo hicieron, pero de una forma limitada y mesurada como caracteriza a China”, apunta Margaret Myers, directora del programa sobre Latinoamérica y el Mundo en el Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento en Washington.

A pesar de que uno de los principios rectores de la política internacional del gigante asiático es no intervenir en los asuntos internos de otros Estados, hubo contactos con el gobierno de Venezuela para concretar asesorías. Myers recuerda que “se envió una delegación de expertos en varias oportunidades, no sólo para hablar del financiamiento sino del manejo de la economía. La apertura de una agencia del Banco de Desarrollo de China en Caracas también fue un esfuerzo para presionar sutilmente por algunas correcciones”. Pero al igual que con la iniciativa de una comisión auspiciada por UNASUR, el gobierno no tomó en cuenta las recomendaciones.

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