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El experimento de la CICIG funcionó porque tenía el respaldo financiero y político de EE.UU., y se tambaleó cuando Washington dejó de protegerlo. Trump claramente tenía otras exigencias: frenar la migración centroamericana, trasladar la embajada de Guatemala en Israel a Jerusalén, unirse a la condena a Nicolás Maduro y Daniel Ortega, y ahora el tratado del ‘país seguro y protegido’.
Trump está demostrando al Ejército venezolano —principal sostén de Maduro— que tiene el poder de causar un dolor inmenso y, de esta manera, persuadir a los militares a usar su poder para sacar al régimen chavista. Supongo que este es el comienzo de una negociación de alto riesgo entre las dos grandes y verdaderas potencias en el conflicto de Venezuela: es decir, EE.UU. y los militares venezolanos.
Lamentablemente, no hay señales de que el nuevo gobierno tendrá un gran compromiso con la lucha contra la corrupción en Guatemala. No apoyará continuar con la CICIG que ha logrado avances importantes en esa lucha en los últimos años.
Las nuevas sanciones de EE.UU. perjudicarán al pueblo venezolano, que verá menguado su acceso a servicios públicos, y acabará provocando un mayor flujo de refugiados. El gran riesgo es que esas medidas muy duras tengan un efecto de agravar la situación humanitaria, que ya es muy dura en Venezuela.[…] EE.UU. ha dirigido su última acción a los militares venezolanos con la esperanza de que se rebelen contra Maduro y le retiren su apoyo.
A estas alturas, la crisis es tan trágica y sin precedentes, que el apoyo sería modesto. Entre los chavistas y el 12% que aun lo apoya se podría generar soporte y motivar el compromiso con la Revolución Bolivariana, pero no creo que vaya a tener un gran efecto. [...] No va a funcionar para que Maduro se fortalezca, eso ya lo intentó con otras sanciones que impusieron Obama y Trump, y no le funcionó. El colapso económico en Venezuela se debe a la mala gestión interna, pero las sanciones de EEUU contribuyeron.
El riesgo para EE. UU. es que si [las sanciones] no funcionan en el corto plazo, van a empeorar la cuestión humanitaria, porque así como golpean al régimen golpearán a la gente. EE. UU. sería en parte responsable de la crisis que se está agudizando en Venezuela. Quizás funcione, pero la historia de este tipo de sanciones no es muy alentadora.
Maduro e Guaidó são forças frágeis. A força real está do lado dos militares. É o que mantém Maduro no poder e pode desalojá-lo rapidamente. Os Estados Unidos de Donald Trump são os únicos a representar um problema sério para o governo.
Son noticias bienvenidas que Estados Unidos tenga finalmente un embajador en México. La relación entre Estados Unidos y México está en un momento crucial y es esencial para Washington tener a alguien con autoridad para lidiar con temas complejos de la agenda bilateral. A pesar de que Landau no tiene experiencia diplomática, su trayectoria profesional como abogado será un activo importante.