Press Mentions

The [Biden] administration understands that it cannot count on Mexico, or many other Latin American countries, to join the US in pressuring the Cuban regime to improve its human rights record. That is today’s sad and unfortunate reality of inter-American politics. [For Lopez Obrador], principles of non-intervention and protection of national sovereignty take precedence over everything else, at least rhetorically.
Estados Unidos no está jugando el papel dominante que había adoptado en otras negociaciones. Hay mayor disposición [de la administración Biden] sobre un enfoque más multilateral, un enfoque de negociaciones, de diálogo con el gobierno de Maduro pero al mismo tiempo hay una firmeza [en torno a elecciones libres y justas].
Esta ha sido una derrota para Estados Unidos. Es vergonzoso que las administraciones anteriores, congresos y agencias gubernamentales se hayan equivocado; tuvieron una incapacidad de comprender lo que estaba aconteciendo en Afganistán, lo cual amerita una reflexión seria. (...) Esto afectará la imagen de Estados Unidos a nivel mundial.  
Hay que reconocer que Biden ha sido totalmente coherente con su posición [respecto a Afganistán] durante sus años como vicepresidente. Él tiene un punto de vista que coincide con la opinión publica del los estadounidenses los cuales hace tiempo venían pidiendo el retiro de tropas de Afganistán. Biden tomó una posición muy pragmática, de realpolitik, pero la misma no ha sido implementada muy bien al retirar las tropas. Las consecuencias eran totalmente predecibles.
Los cinco [Andrés Manuel López Obrador, Da Silva, Fernández, Castillo y Arce] respetan mucho a Cuba y su revolución. Ellos, y la mayor parte del mundo, se oponen a la intervención estadounidense en la isla y al embargo. Pero sin Fidel, Cuba ha dejado de interesarle al mundo. Poca gente sabe quién es el actual presidente de Cuba, y no creo que aporte mucho a la unidad de la izquierda.
The pandemic has exposed and accentuated the region’s Achilles’ heel — extremely high levels of income equality. Latin America’s youth crisis — it is not hyperbolic to refer to a possibly ‘lost generation’ — is a powder keg for the region.
That Bolsonaro is proposing to once again open the vault and resume larger [cash transfer program] payments suggests that he is betting the economy will be the crucial determinant of his electoral fortunes next year.
There is no question that social fault lines were widening in many nations of Latin America prior to the arrival of Covid-19, but it is also clear that the pandemic has reinforced and increased the income, wealth, and education gaps among the region’s rich, middle class, and poor, the largest setbacks were among the most vulnerable groups—who lived in more crowded spaces, worked in the most precarious jobs, suffered the highest rates of unemployment, often were forced to live from hand to mouth, and had the least adequate access to health services and education for themselves and their children.  
La única solución que veo ahora es que el gobierno de Cuba abandone, como hicieron China y Vietnam, la idea de que la economía debería ser administrada mayoritariamente o abrumadoramente por el Estado. Lo que más se necesita es un sector privado que sea relativamente independiente del Estado, lo que significa que las corporaciones y las empresas deberían poder crecer, competir, exportar e importar, solicitar inversiones y contratar trabajadores directamente. Pero [esto] no convertirá a Cuba en una democracia ni en un país libre. El cambio económico puede comenzar a remodelar el panorama político, pero es muy poco probable que se produzca un cambio rápido en ese frente.
There is no precedent in Latin America of someone coming from nowhere to shake the establishment and reach the presidency like Pedro Castillo. [His] eloquent cry for social justice resonated in a country ravaged by the pandemic, and whose leaders have proved to be corrupt and irresponsible, [allowing] Castillo to tap into the nation’s cumulative popular resentments and grievances.