¿Y los estudiantes?: La respuesta educativa al Covid-19

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Desde el Diálogo Interamericano y Teach For All, creemos que este es un momento crítico para la educación en América Latina y el Caribe. Luego de consultar a diferentes actores educativos representantes del sector público y privado sobre el impacto de la pandemia generada por el Covid-19 en los sistemas educativos de la región, compartimos un breve análisis de las respuestas encontradas. Nuestro propósito es entender cómo se estaban pensando las acciones relacionadas a la entrega del servicio educativo en general y qué están haciendo los sistemas educativos para asegurar que los estudiantes continúen aprendiendo.

A nivel institucional, las respuestas desde los ministerios de educación han sido muy diversas en cuanto al nivel de organización, integralidad y habilidad para movilizar actores por fuera de los ministerios. En ciertos casos los ministerios de educación han organizado comités, mesas de trabajo y comisiones de alto nivel para preparar planes y discutir acciones y propuestas de respuesta a la crisis. Varios de estos comités cuentan con la participación de organizaciones no gubernamentales, donantes y organismos de cooperación, pero la principal constante de estos comités y mesas de trabajo ha sido la necesidad de considerar una respuesta tecnológica para continuar el servicio educativo a distancia. Mientras que en algunos casos las respuestas han buscado integrar distintos aspectos (programas a distancia, orientación a docentes, apoyo social a alumnos de familias en situación de vulnerabilidad) en otros casos las respuestas han sido hasta el momento más puntuales. En algunos países, se organizaron alianzas y campanas multisectoriales con participación de la sociedad civil para difundir y acompañar las respuestas ministeriales.

Perú y Nicaragua ofrecen dos ejemplos opuestos de como los ministerios están respondiendo a la crisis. En el caso del Ministerio de Educación (MINEDU) en el Perú se agrupó al liderazgo nacional y se formó una comisión al interior del MINEDU para el Covid-19. De igual forma, se designaron roles específicos en la Secretaría de Planificación para articular el trabajo con la sociedad civil y el sector privado. Se formaron mesas de reflexión para repensar el año escolar y el rol docente, con la participación de organizaciones de la sociedad civil. Rápidamente, se diseñó e implementó la campaña nacional «Aprendo en Casa» que consiste en facilitar una plataforma tecnológica, y sesiones por TV y radio para estudiantes en zonas alejadas. Para potenciar el aprendizaje, se formaron alianzas con organizaciones que ofrecen programas con currículos a distancia (como Khan Academy) para incluir en el portal de Aprendo en Casa. Para apoyar a los estudiantes a acceder a estos recursos, el MINEDUC también está comprando alrededor de 800 mil tabletas que tendrán conexión de internet permanente para estudiantes en áreas remotas que no cuentan con conectividad. A partir de abril, se empezaron a ofrecer contenidos académicos para los estudiantes en señal de televisión y radio. Complementariamente, el MINEDU ha organizado otro programa para hacer seguimiento educativo con 15,000 familias con más de 1,000 voluntarios de organizaciones del sector civil, mientras está coordinando de cerca con el Ministerio de Inclusión Social para hacer llegar el programa Qali Warma de ayuda alimentaria a zonas rurales.

En el caso de Nicaragua, el Ministerio de Educación (MINED) no cerró las escuelas y las clases continuaron normalmente. No se han conformado comités de emergencia ni se han convocado a otros actores, solo se anunciaron una jornada para lavarse las manos con más frecuencia y acciones previstas en el evento que se tuviera una crisis de gran magnitud. Entre estas posibles acciones, se mencionaron educación en línea, entrega de guías de trabajo impresas, y uso de la televisión. La estrategia de educación no presencial suponía una serie de orientaciones que bajarían del nivel central hasta los centros educativos. A pesar de que las escuelas oficiales permanecen abiertas, la educación sí ha sido impactada: alrededor de 70 por ciento de las escuelas privadas se cerraron y solamente el 60 por ciento de estudiantes de las escuelas públicas siguen asistiendo las clases.

Resurgimiento de la televisión (TV) y la radio como estrategias para mantener a los estudiantes estudiando. Los países están utilizando una variedad de instrumentos para hacer posible la educación a distancia siendo la TV y la radio los canales de instrucción principal. Varios países han implementado programas con el apoyo de organizaciones no gubernamentales locales para capacitar a los docentes sobre cómo utilizar las herramientas y materiales disponibles en este nuevo contexto. Estas mismas organizaciones también están apoyando a los ministerios desarrollando contenido y estrategias para los programas de radio y televisión. A pesar de los avances con TV y radio, la educación a distancia virtual, incluyendo plataformas de aprendizaje y portales de información y comunicación, el limitado acceso a tecnologías comunicativas y bajas tasas de conectividad siguen impidiendo oportunidades de aprendizaje igualitarias para todos los estudiantes.

Los docentes en su mayoría siguen trabajando de manera virtual tanto en capacitaciones como apoyando a sus estudiantes, pero se enfrentan con grandes retos. Aunque los países han establecido capacitaciones para el manejo de la tecnología y han repotenciado cursos en contenidos académicos y socioemocional, la crisis ha hecho evidente la brecha en el uso de las tecnologías y las dificultades de los ministerios de asegurar capacitaciones de alta calidad y para flexibilizar entrega de contenidos. Ha sido de utilidad contar con el apoyo de organizaciones no gubernamentales que ayuden con el diseño y la entrega de estas capacitaciones en países donde los ministerios han expresado su necesidad de tener apoyos durante la crisis. Aunque se han visto innovaciones desde los docentes para acceder a los estudiantes vía teléfono, email, portales, no todos los docentes tienen acceso a tecnología o cuentan con las condiciones en sus hogares para hacer clases virtuales y no todos los estudiantes tienen acceso a internet o teléfonos celulares.

El re-inicio de clases todavía es confuso. Hay incertidumbre sobre los planes de contingencia ante una posible ola de nuevos contagios en la segunda mitad del 2020 y las acciones sobre la re-apertura han sido diferentes entre el hemisferio norte y sur. Entre los países del hemisferio norte donde el año escolar ya estaba avanzado es poco probable que se logren re-abrir las escuelas de forma generalizada. En algunos países eso ya fue definido oficialmente. Por ejemplo, en la República Dominicana se determinó la continuidad de clases bajo la modalidad a distancia hasta culminar el año escolar el 19 de junio. En El Salvador, el año escolar continuará bajo diferentes esquemas de educación a distancia: en línea, guías de trabajo impresas para quienes no tienen acceso a dispositivos con Internet, y, además, se creará material para educación a través de radio y televisión. En México se planea continuar con las estrategias a distancia hasta finales de julio con un inicio de clases para el próximo año lectivo en agosto o septiembre, según el nivel educativo. La meta original fue que todas las escuelas ya estuvieran abiertas el 1 de junio y el ciclo escolar 2019-2020 se terminará hasta el 17 de julio; algunas semanas después de lo planeado.

En el hemisferio sur donde el cierre de las escuelas coincidió con el inicio del año escolar, el panorama es menos claro. En Argentina no hay ninguna respuesta oficial al respecto. Extra oficialmente, en los medios, se espera que recién en septiembre o en octubre se vuelva a la escuela. En Paraguay se declaró que no habrá clases hasta diciembre 2020. Y que se va a continuar con el trabajo vía virtual. En Colombia, el retorno a las clases sigue postergado hasta finales de junio y en Panamá hasta agosto o septiembre.

El 2020 no será un año normal desde lo académico. Se ven dificultades en reaccionar de manera flexible para ajustar el currículo y adaptarlo a la nueva realidad. En la República Dominicana, se hizo una revisión curricular cruzada con las 18 direcciones regionales educativas del país, se determinó que el 70 por ciento del currículo había sido desarrollado (acorde al periodo escolar en el cual el virus atacó el país), se estableció como obligatoria una prueba diagnóstica de reintegración a la escuela para el próximo año escolar y actualmente se diseñan planes de recuperación para los distintos niveles de resultados esperados en este proceso. En Chile, la Unidad de Currículum y Evaluación ha priorizado los objetivos de aprendizaje por subsector, aunque la experiencia en terreno es que el profesorado no domina mucho este tema y tiene a pasar el contenido sin importar dónde están cognitivamente los estudiantes como línea base. En algunos países (El Salvador, Guatemala) se anunció que habrá un ajuste en el currículo, aunque no siempre es claro cómo y tampoco existen planes de apoyo y recuperación por el momento. En varios otros países (Argentina, Panamá, Paraguay) no hay anuncios en la materia. En algunos casos, se ha hablado de recuperación y adaptación del currículo para esto, pero no existen ejemplos de países que ya hayan tomado esta decisión. En países donde hay autonomía curricular (Colombia, Argentina), los centros educativos tendrán que definir si harán ajustes o no. Lo que sí es claro es que las evaluaciones nacionales de aprendizaje no serán realizadas en 2020. Es menos claro cómo se evaluarán los aprendizajes a nivel de las escuelas.

Se refuerza la idea que la escuela tiene un rol articulador de recursos y apoyo para la comunidad, especialmente en el tema de alimentación escolar. Durante esta crisis, los países han continuado esfuerzos utilizando diferentes estrategias tanto a nivel nacional como local. A nivel nacional, algunos países han utilizado a la policía, personal de los ministerios y organizaciones locales para llevar los alimentos a las escuelas y centros comunitarios. A nivel local, las escuelas preparan los alimentos que se ofrecen en las mismas escuelas y los padres de familia también se han organizado para asegurar la entrega de alimentos para las familias. En su mayoría los países reportaron continuidad en los programas de alimentación.

El Dialogo Interamericano en alianza con Teach For All y otras organizaciones afines en la región seguiremos monitoreando la situación y explorando posibles respuestas para garantizar la educación de calidad para todos los alumnos en la región. En nuestra próxima edición nos centraremos en documentar las voces de los docentes ante la pandemia.

Agradecemos a los actores educativos, organizaciones no gubernamentales y otros socios por sus respuestas a nuestras preguntas. Ana Florez es la directora regional para las Américas en Teach For All. 

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