El valor de una educación bilingüe

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En 2013, me mudé a Honduras para enseñar inglés en una escuela bilingüe comunitaria en las afueras de San Pedro Sula. Es una de muchas escuelas bilingües; un informe del gobierno hondureño afirma que el país tiene más escuelas bilingües que cualquier otro país de América Central –más de 800 en total, graduando a más de 10,000 estudiantes al año. El gobierno actual ha trabajado arduamente para posicionar al país como un destino atractivo para empresas que buscan empleados bilingües. El turismo y los servicios de tercerización, tales como los centros de llamadas (call centers), son dos sectores clave que se resaltan en el Programa de Desarrollo Nacional para atraer inversión extranjera. Los centros de llamadas en particular han crecido significativamente; desde que se abrió el primero hace menos de una década, han creado más de 15,000 empleos y continúan agregando miles de puestos cada año.

Aunque muchos de estos puestos requieren tener dominio del inglés, y a pesar de la proximidad de América Latina a los Estados Unidos, el país tiene dificultades en producir alumnos con un buen dominio del inglés. En el Business English Index, el cual evalúa las competencias del idioma inglés para el lugar de trabajo, Honduras calificó en el último puesto entre todos los países de América Latina que participaron. Mientras la mayoría de las personas evaluadas pudo leer y comunicarse con frases simples, la persona promedio no pudo comunicarse y entender información en un entorno profesional.

Los alumnos de la Escuela Bilingüe San Jerónimo (SJBS, por sus siglas en inglés) — donde yo di clases —son en muchos sentidos la excepción a este patrón. No sólo pueden hablar, leer y escribir inglés con un alto nivel de fluidez, pero además –gracias a una beca escolar innovadora—muchos provienen de comunidades en situación de pobreza y vulnerabilidad. Aunque la escuela no usa una evaluación estandarizada para medir el dominio del inglés de sus estudiantes, hay varios indicadores de calidad que se pueden observar. Por ejemplo, los alumnos se comunican con sus docentes exclusivamente en inglés. Se sienten relativamente cómodos usando el lenguaje en una variedad de contextos. Ahora que la mayoría de mis alumnos ya se graduaron de la secundaria,[1]  están empezando sus primeros trabajos, y el oficio más popular es en los centros de llamadas. El hecho de que los graduados de SJBS consistentemente consiguen este tipo de puestos es poderosa evidencia de que tienen las habilidades de inglés necesarias para ser exitosos en un ambiente laboral competitivo.

Aun cuando los alumnos escogen carreras o programas de educación que no requieren del dominio del inglés, su familiaridad con el idioma puede ser una gran ventaja. Por ejemplo, mientras muchos puestos principiantes en varias industrias pueden no requerir habilidades de inglés, puestos gerenciales sí lo hacen, y jóvenes que quieren avanzar en sus carreras y aspirar a estos puestos necesitarán dominar este idioma. Además, hablar inglés puede ser una señal de otras habilidades deseables, como la familiaridad con otras culturas. Varios estudios también han demostrado que ser bilingüe, además de tener beneficios inmediatos, tiene una amplia gama de beneficios cognitivos, tales como una mayor función ejecutiva para resolver problemas, una mayor capacidad de percibir y monitorear cambios en el ambiente y mayor resistencia a enfermedades degenerativas como el Alzheimer y la demencia.

¿Por qué SJBS ha sido tan exitosa en producir a graduados de secundaria inicial con buen dominio del inglés? Aunque no tenemos datos empíricos rigurosos sobre las variables que determinan las habilidades de idioma inglés de los alumnos, podemos decir con seguridad que hay un número de factores clave, que los alumnos mismos reconocen como críticos para su éxito:

  1. Docentes que son hablantes nativos del inglés: Como los alumnos aprenden de y practican el inglés con docentes cuyo primer idioma es el inglés, son capaces de auto-corregir sus errores y desarrollar una pronunciación adecuada. Uno de los retos más grandes que enfrentan los países latinoamericanos que buscan expandir su enseñanza del idioma inglés es una falta de personas con alto dominio del idioma que puedan formar a las siguientes generaciones. Un reporte publicado en el 2017 por el Diálogo Interamericano identificó al tipo de programas de voluntariado que utiliza SJBS como una posible solución a este problema. Desafortunadamente, la oportunidad de aprender de hablantes nativos del inglés es la excepción, y no la regla, en Honduras. Después de graduarse de SJBS, muchos alumnos encontraron que su inglés era en realidad mejor que el de sus docentes de secundaria y de universidad – aun en programas bilingües!
  2. Práctica constante: Desde el momento en que empiezan el preescolar, los alumnos de SJBS saben que sus docentes les hablarán en inglés, y que esperan que los alumnos les contesten en inglés. Aunque los más pequeños ciertamente hablan más “Spanglish” que inglés, para cuando están en primer o segundo grado, la mayoría puede expresar ideas básicas en inglés. Además, los alumnos de SJBS reciben todas sus clases principales en inglés. Éste no es el caso en muchas escuelas “bilingües” en Honduras, donde los alumnos pueden recibir menos de una hora de instrucción de idioma al día, y no reciben ninguna de sus clases principales en inglés. Finalmente, ya que los docentes viven en la comunidad, se alienta a que los docentes visiten a sus alumnos en sus casas, dándoles así a los alumnos tiempo adicional de práctica hablando en inglés fuera de un entorno escolar.
  3. Acceso a libros: En Honduras, conseguir libros es costoso y difícil, especialmente libros en inglés, y las bibliotecas públicas con servicio de préstamo de libros son virtualmente inexistentes. A pesar de ello, y gracias a los esfuerzos y generosidad de docentes y voluntarios, durante los últimos 15 años SJBS ha construido una biblioteca de más de 4,000 volúmenes. La lectura también está integrada en todos los aspectos del currículo, y a los alumnos se les incentiva a llevarse libros a su casa, leer diariamente y discutir lo que leen. De hecho, muchos de mis ex alumnos identificaron el amor por la lectura como uno de los beneficios más valiosos de la educación que recibieron. Y como antigua profesora, puedo atestiguar que nada puede silenciar a un aula como la oportunidad de abrir y explorar una caja de libros recién donados.

Aunque hay muchas cosas sobre el modelo de SJBS que funcionan bien, un cuello de botella es que el modelo es difícil de llevar a gran escala, dados los recursos humanos y el compromiso comunitario necesarios para su éxito. Reclutar, entrenar y remunerar a docentes del exterior es una labor seria, y no una solución muy realística para la mayoría de las escuelas hondureñas. Además, SJBS (y dos escuelas más en su red de escuelas) es operado por la comunidad con un alto grado de participación de distintos actores. Este no es el caso para la mayoría de las escuelas públicas del país. Si Honduras quiere verdaderamente expandir las oportunidades de vida de sus jóvenes a través de las competencias de inglés, debe empeñarse en buscar opciones de política para expandir y fortalecer sus programas de enseñanza del inglés.

[1] Esto en sí es un logro, pues menos de la mitad de los hondureños completa la educación secundaria (UIS, 2018).