El XIX Congreso del Partido Comunista de China: ¿Qué significa para América Latina?

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Durante dos semanas, el mundo esperaba mientras el Partido Comunista de China llevaba a cabo su cambio de liderazgo. Los observadores no fueron decepcionados: los nuevos integrantes del Comité Central del Partido, su Buró Político y el Comité Permanente del Buró fueron presentados con un nivel de ceremonia nacional reservado exclusivamente para tales ocasiones.

Ahora, con el telón bajando y los nuevos nombramientos confirmados, es hora de sentarnos a sacar cuenta de lo acontecido. ¿Qué significan los eventos del Congreso del Partido, incluyendo la renovación de su equipo diplomático, para América Latina? ¿Puede la región anticipar el mismo nivel de atención diplomática que ha recibido de China durante los últimos años?

El acuerdo general es que el Congreso parece indicar un alto nivel de continuidad en cuanto a la política exterior china – incluida la política del país asiático hacia la región latinoamericana. Durante el Congreso, el Presidente Xi Jinping reclamó un cambio en la política nacional como parte de una “nueva era” del socialismo con características chinas. No obstante, en lo que a política exterior se refiere, los acontecimientos del Congreso lucen más como una validación de la estrategia actual del país. 

La retórica empleada por Xi durante el Congreso sugiere que China mantendrá su rumbo actual por América Latina. El mandatario chino habló orgullosamente sobre el progreso logrado por su país en el ámbito internacional durante la última media década, sus esfuerzos hacia “fomentar un nuevo tipo de relaciones internacionales” y su empeño en forjar una “Comunidad de Destino Común.” Estas consignas son familiares para los sinólogos latinoamericanos y parecen señalar que los fundamentos de los lazos diplomáticos entre China y Latinoamérica sufrirán pocos cambios durante los próximos años.

Durante su intervención, Xi además señaló que China todavía se considera a sí misma como un país en vías de desarrollo, bien sea el más grande del mundo. Todo esto apunta a que China continúe sus vínculos con América Latina – particularmente a través de aquellas organizaciones, como la agrupación de los BRICS, que promueven la colaboración entre los países en vías de desarrollo – dentro del marco de la cooperación sur-sur.

La continuidad de varios miembros del equipo diplomático del Partido apunta a la continuidad también de su política exterior.  El Consejero de Estado Yang Jiechi y Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi, ambos veteranos diplomáticos, han revalidado como miembros del Comité Central del Partido. Cabe, además, la posibilidad de que el ascenso del Consejero de Estado Yang al Buró Político del Partido, y su probable ascenso a la posición de vicepremier del Consejo de Estado, indique una mayor apreciación de las relaciones exteriores por parte de las autoridades chinas.

La revalidación del Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi, en particular, al Comité Central del Partido sugiere que la carpeta latinoamericana del Ministerio de Relaciones Exteriores seguirá activa. Wang ha estado al mando del Ministerio desde el 2013, y ha supervisado el marcado desarrollo de las relaciones diplomáticas de China con la región. Entre los logros del Ministerio en los últimos años figuran la creación del Foro China-CELAC, el despliegue de una nueva política hacia Latinoamérica y el Caribe y la reciente decisión de Panamá de alinearse diplomáticamente con la República Popular.

Uniéndose a Wang y Yang en el Comité Central está Song Tao, del Departamento Internacional del Partido. El Departamento Internacional es el órgano diplomático del Partido y sirve como punto de contacto con los partidos políticos extranjeros. Dicho Departamento interactúa regularmente con una amplia gama de partidos políticos latinoamericanos.

Tras la culminación del Congreso, el carácter y las opiniones personales de Xi lucen más importantes e influyentes que nunca. La creciente autoridad de Xi pinta bien para la continuación de las relaciones entre China y Latinoamérica, en la medida en que el fortalecimiento de los lazos bilaterales pueda ser atribuido al Presidente y sus aliados políticos. Entre estos aliados figuran el fiel ayudante de Xi, Li Zhanshu, y el ingeniero ideológico Wang Huning, quien anteriormente radicó como profesor de relaciones internacionales en la prestigiosa Universidad de Fudán. Ambos personajes se encuentran entre los siete funcionarios nombrados para integrar el máximo órgano del Partido: el Comité Permanente del Buró Político.

La continuidad de los intercambios entre China y Latinoamérica, tal y como parece sugerir el Congreso del Partido, puede ser beneficiosa para América Latina. Este potencial se vuelve más importante con la inserción de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en la constitución del Partido, la cual augura mayor atención para los países de Eurasia y África. Los países de América Latina se deben de preparar para aprovecharse de las oportunidades que China provee, mientras trabajan para minimizar las externalidades negativas creadas por las inversiones por parte de China en la infraestructura y el sector extractivo.  El liderazgo del Partido y del estado en China – al igual que aquel de las compañías chinas – se torna cada día más diestro al operar en América Latina. Los gobiernos de la región igualmente deben de prepararse para manejar los acercamientos políticos y económicos de China.