Aprendiendo a leer, el fracaso en la educación

˙ PREAL Blog

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Los resultados de TERCE resaltan uno de los mayores problemas en el sector de la educación en América Latina. El elefante en la habitación, si se quiere, es que la mayoría de los niños no aprenden a leer a la edad adecuada. Según TERCE, 2 de cada 3 estudiantes de tercer grado máximo llegan al nivel II en la prueba de lectura.

El bajo desempeño en lectura significa que en el corto plazo los alumnos tendrán débiles habilidades básicas al momento de graduarse, y en el largo plazo, bajos ingresos y baja calidad de vida. Año tras año, estos hallazgos han sido corroborados por los sistemas de evaluaciones tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, parece que se hace muy poco para corregir este serio problema.

Fuente: UNESCO, TERCE
Fuente: UNESCO, TERCE

Además de las condiciones socioeconómicas, hay muchas razones por las cuales la capacidad de lectura es baja en los primeros grados, incluyendo: retrasos en el desarrollo (a menudo debidos a la limitada inversión en educación en la primera infancia), un tiempo mínimo de instrucción (años académicos y días escolares cortos, empeorados por los días perdidos por las huelgas), práctica limitada (el plan de estudios es demasiado ambicioso), una pedagogía deficiente (los maestros no están capacitados apropiadamente para enseñar Lectura), la falta de materiales didácticos eficaces (muchos libros de texto utilizados para enseñar a leer son inadecuados), y la enseñanza en lenguas no nativas (la falta de apoyo para la introducción de la alfabetización en la lengua materna). Por tanto, es común ver a los estudiantes de tercero y hasta de sexto grado que no pueden procesar un volumen de texto adecuado y por lo tanto, que no pueden entender el texto utilizado en la instrucción subsiguiente.

Si el desempeño de los estudiantes fuera evaluado más tempranamente y si los resultados de dichas evaluaciones fueran utilizados para identificar problemas y maneras de corregirlos, los estudiantes tendrían una oportunidad de mejorar sus habilidades de lectura. De esta manera, sus resultados de aprendizaje al terminar la escuela primaria y secundaria serían más exitosos, y eventualmente, también lo serían los resultados del mercado laboral.

Quiero proponer otro factor que creo crítico en este ámbito: muchos docentes no saben cómo enseñar a leer de manera efectiva. El argumento es simple. La lectura a temprana edad afecta significativamente la eficiencia de un sistema educativo. Gran parte de la repetición de grado y la deserción escolar que observamos podrían evitarse si los estudiantes fueran capaces de leer a la velocidad requerida desde el principio. En efecto, se ahorrarían billones de dólares al año si los métodos de enseñanza correctos fueran puestos en práctica. Las habilidades lectoras a temprana edad también incrementan las probabilidades de que los estudiantes permanezcan en el sistema y aprendan. A largo plazo, esto tiene implicaciones significativas para la productividad individual en el campo laboral. Este es un hecho que afecta a la mayoría de los estudiantes pero particularmente a aquellos de familias de ingresos bajos y mediano bajos.

Algunas personas dicen que mejorar la calidad de los sistemas de educación requiere un acercamiento sistémico en lugar de depender de una sola reforma educativa. Sin embargo, si yo estuviera a cargo de un sistema educativo y buscara una manera de mejorar la calidad, mi prioridad sería mejorar la manera en que a los estudiantes se les enseña a leer.  ¿Cómo se les puede enseñar la lectura a los estudiantes de una manera más efectiva y a una edad más temprana? Propongo lo que ya está siendo desarrollado y probado en algunos países del mundo por parte de algunos donantes, gobiernos y Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Como explica Helen Abadzi[1], la idea es mejorar la comprensión de las siguientes maneras:

  1. Mejorar la efectividad de la enseñanza a través de lecciones estandarizadas, instrucción directa y supervisión;
  2. Garantizar el uso del tiempo de instrucción (dedicando una cantidad específica de tiempo durante la semana para la lectura dentro y fuera del aula, incluyendo en el hogar);
  3. Proveer materiales de lectura relevantes (con ilustraciones apropiadas, como letras grandes, espacios, fotos limitadas y pequeñas, pero más que nada libros de texto con suficiente material de práctica);
  4. Cambiar la práctica pedagógica (enseñar las letras una por una, desarrollar la automaticidad, y la conciencia fonológica);
  5. Desarrollar un estándar simple que todos los actores puedan entender, y medir este estándar para monitorear su progreso, incluyendo el proveer retroalimentación a todos los estudiantes (por ejemplo, el número de palabras leídas por minuto, o la fluidez, ya que hay una fuerte correlación entre la velocidad y la comprensión según la neurociencia);
  6. Involucrar a los padres de familia.

Un instrumento de Evalución de Lectura a Temprana Edad (EGRA, por sus siglas en inglés)[2] fue desarrollado para implementar este acercamiento. Incluye actividades para desarrollar las habilidades de alfabetismo (alfabetismo emergente, la codificación, confirmación y fluidez), y trabajos en clase que cubren la conciencia fonológica, la identificación de letras (nombres y sonidos), el nombramiento de sílabas, la lectura de palabras inventadas, la lectura de palabras conocidas, y la fluidez de la lectura hablada con comprensión.

Este enfoque ya ha sido apoyado por evidencia preliminar pero sólida sobre sus beneficios. Por ejemplo, en varios países del mundo, incluyendo por ejemplo, Yemen, Cambodia y Perú, el número de estudiantes analfabetos se redujo significativamente en tan sólo un par de años, en algunos casos por la mitad, como en Cambodia donde el porcentaje de los estudiantes que no sabía leer era 42% en 2010 y para el 2012 bajó a 22%. O en tan solo meses, como en el caso de las áreas rurales del Perú, donde los estudiantes de las escuelas Polaris mejoraron su comprensión de lectura casi un 50% en menos de seis meses.

Las autoridades de América Latina deberían empezar a ponerle más atención a este asunto y aprender de estas experiencias exitosas. Es realmente preocupante ver que, año tras año, un número significativo de niños está efectivamente perdiendo su tiempo al ir a la escuela sin aprender a leer. El costo para el sistema de altas tasas de repetición y deserción puede ser contado en los miles de millones de dólares. ¿No cree usted que es hora de empezar a identificar quién es responsable?

[1] Abadzi, H. 2008. Efficient Learning for the Poor: New insight into literacy adquisition for children. International Review of Education. Vol. 54, No 5-6. Abadzi, H. 2013. Literacy for All in 100 Days? A research-based strategy for fast progress in low-income countries.

[2] Early Reading: Igniting Education for all.  A report by the Early Grade Learning Community of Practice. Research Triangle Institute, 2011