El primer sistema de monitoreo de días de clase en Guatemala

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Cuando horneamos galletas hay dos aspectos del proceso que son determinantes: la temperatura del horno y el tiempo que permanece la masa en cocción. Si la temperatura es insuficiente o si las galletas no permanecen suficiente tiempo dentro del horno, seguramente probaremos galletas crudas.

Según la analogía de las galletas, la temperatura en que estamos horneando se refiere a la calidad educativa y, el tiempo de horneo, al ciclo lectivo.

El cumplimiento del calendario escolar es fundamental para que nuestros alumnos sigan adelante. Lamentablemente en algunos países, como en el mío –Guatemala-, el número de días de clase pocas veces alcanza. Sin embargo, tal monitoreo de cumplimiento de días de clase, hasta ahora, había sido difícil de corroborar.

Dentro del marco del gran proyecto “Mejoremos Guate”, en colaboración con el observatorio ciudadano “Alertos”, Empresarios por la Educación lanzó a mediados de enero el primer sistema de monitoreo ciudadano de días de clase. El objetivo del proyecto es que los mismos ciudadanos (pertenecientes a organizaciones, instituciones, los directores y maestros del establecimiento, padres de familia, etc.) voluntariamente participen en cuantificar las jornadas escolares de cualquier centro. La gran meta es que, para el año 2021, el 100% de los centros educativos cumplan con los 180 días de clases al año establecidos por ley. Recordemos que, si un niño, por razones ajenas a su voluntad, no puede asistir a la escuela, difícilmente llegará a tener las capacidades, habilidades blandas y conocimientos mínimos para poder enfrentarse al mundo tan exigente y competitivo en el que hoy vivimos.

Muchos gobiernos en América Latina están conscientes de este gran reto, por lo que la mayoría prevé calendarios escolares mínimos de 190 días, e incluso 200, establecidos por ley. Existen casos, como el de Costa Rica, Uruguay y Brasil, en el que se establece un cronograma muy bien estructurado que toma en cuenta festividades y vacaciones, además de días extras para poder recuperar aquellos que fueron perdidos.

Por otro lado, existen otros países que únicamente establecen en su legislación calendarios de un mínimo de 180 días, como sucede en Guatemala, Argentina y México. 180 días no supone un mejor aprendizaje, pero sí es el tiempo mínimo que expertos recomiendan para cubrir los  contenidos necesarios y para que el niño adquiera los conocimientos establecidos en los respectivos currículums nacionales. Entonces, la gran duda es: ¿Se están dejando las galletas en el horno el suficiente tiempo?

En el caso de Guatemala, el reglamento de la Ley de Educación Nacional establece que los centros escolares deben dar clases durante 180 días al año. Sin embargo, el ciclo lectivo es víctima de pequeños robos de días causados por un sinfín de razones, como fiestas patronales, condiciones climáticas adversas, bloqueos de carreteras, huelgas del movimiento sindicalista, siniestros en las escuelas, entre muchas otras. Para complicar el panorama, no hay información sistemática sobre el cumplimiento de días a nivel nacional ni un monitoreo fiable por parte de las autoridades. En algunas ocasiones, los supervisores departamentales trasladan información que indican que todo está en orden, cuando en realidad esa no es la situación.

La discusión sobre el número de días –ya sean 180, 190 ó 200- ha sido parte de un debate llevado a cabo por académicos y pedagogos en todo el mundo, por lo que no quisiera ahondar en el mismo. Me parece que lo que debe preocuparnos a todos, es el incumplimiento de ese mínimo de días, sea cual sea el dato. Nuestros países y sistemas educativos, deben cumplir con sus respectivas leyes aplicables. Guatemala Visible, en alianza con Empresarios por la Educación, realizó durante el primer semestre de 2014 un monitoreo en 31 centros educativos de 30 municipios, ubicados en algunos departamentos como Huehuetenango, Quiché, Jutiapa, Chiquimula, Totonicapán, Suchitepéquez, entre otros. Los datos recaudados demostraron que, en promedio, durante un período donde supuestamente debieron de haberse cumplido 107 días de clases, se cumplieron únicamente 97. La plataforma es innovadora debido a que traslada las facultades de monitoreo a la ciudadanía, para evitar este incumplimiento de ley.

Hasta ahora, empoderar a los padres de familia para asegurar que sus hijos estén recibiendo los 180 días de clases mínimos y efectivos, parecía ser una tarea imposible. A través de este sistema de monitoreo, los padres de familia, y ciudadanos particulares, se convierten en agentes observadores de la educación al tener a  su disposición una herramienta invaluable que, no solo los ayuda a adoptar un rol activo en la educación de la niñez, sino que también favorecerá al mejoramiento de todo el sistema. Además, por su parte, el Ministerio de Educación se puede valer de estos datos para validar sus controles internos.

El proyecto de monitoreo de cumplimiento de días de clases cuenta con un mapa que ubica los centros educativos del país, según la base de centros educativos autorizados por el Ministerio de Educación. Los monitores voluntarios, registrados o no registrados, pueden hacer sus reportes mediante tres vías: (i) página web de Empresarios por la Educación – www.empresariosporlaeducacion.org – , (ii) correo electrónico o (iii) mensajito de texto desde cualquier celular.

La interfaz es bastante sencilla, de manera que los voluntarios únicamente deben ingresar el código o nombre del establecimiento, seguido de las palabras “cerrado” o “abierto”, finalizando con el motivo por el cual el establecimiento se encuentre cerrado, si ese fuera el caso. Con esta información, el sistema se alimenta de forma automatizada para generar mapas interactivos sobre el estado de los centros educativos de los cuales se han realizado reportes, cada uno representado gráficamente con un punto. En puntos grises aparecen los que aún se encuentran sin reportes, en verdes los que han permanecido abiertos, amarillo los que han estado cerrados últimamente y en rojo los que han estado muchos días cerrados.

Sin lugar a dudas, esta es una iniciativa con un gran potencial, replicable en cualquier país de América Latina que enfrenta el mismo reto. La plataforma es un experimento inédito de participación ciudadana para activar a toda una sociedad, crear conciencia y a la vez hacerlos partícipes de los procesos de mejora. Recordemos que lo que no se mide, no se mejora. Esta plataforma es una herramienta que le permite a Guatemala ser pionera en materia de monitoreo educativo. Garantizar días de clase efectivos es tan solo la primer variable en que podemos incidir para mejorar la educación de nuestros niños, siendo ésta la base del desarrollo sostenible e incluyente. Si todos los ciudadanos nos involucramos activamente en este proyecto, estoy seguro que Guatemala avanzará a un paso más acelerado hacia ser el país con que todos soñamos.

Salvador Paiz es miembro del Inter-American Dialogue y de la Comisión para la Educación de Calidad para Todos. Puedes visitar su página web www.salvadorpaiz.com y seguirlos en Twitter @salva_paiz