Reforma Educativa en Chile: Retos y Oportunidades

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Durante mi primera semana como Asistente del Programa de Educación del Diálogo Interamericano, tuve el privilegio de organizar y de asistir a un evento sobre las recientes propuestas educativas en Chile. Éste es un tema que está caliente en este momento. Desde el 2011, fuertes protestas educativas han sacudido a Chile, reclamando una educación superior gratuita para todos, el fin de las escuelas con fines de lucro, y mayor calidad y equidad de la educación, entre otras peticiones. En respuesta a las protestas, la presidenta Michelle Bachelet presentó una propuesta al Congreso el pasado mes de mayo, la cual ha sido aclamada como “la reforma educativa más importante de Chile en 50 años.”

Es alentador ver que al menos algunos gobiernos de América Latina están respondiendo a las demandas de sus ciudadanos. En Venezuela, de donde yo soy, las cosas son completamente diferentes. A principios de este año, el Ministro de Educación, Héctor Rodríguez, hizo la siguiente observación: “… No es que nosotros (el gobierno) vamos a sacar a la gente de la pobreza de modo que lleguen a la clase media y se convierten en escuálidos (término usado por los chavistas para referirse a partidarios de la oposición)”. En otras palabras, el gobierno no quiere educar a la gente por miedo a que se rebelen en contra de la revolución socialista.

La reforma propuesta por la Presidenta Bachelet prohíbe que las escuelas privadas que reciben fondos públicos cobren copagos, requiere que las escuelas con fines de lucro que reciben fondos públicos se conviertan en escuelas sin fines de lucro, y prohíbe que las escuelas primarias y preescolares que reciben fondos públicos seleccionen a sus alumnos. Éstas son sólo algunas de las propuestas en una reforma muy ambiciosa.

El destacado Senior Fellow del Diálogo Sergio Bitar, ex senador y ministro en tres administraciones de Chile, comenzó la discusión con un análisis de las reformas y una evaluación de su importancia para otros sistemas educativos latinoamericanos. Según Bitar, los tres objetivos principales para la educación en Chile son: “aumentar los esfuerzos que mejoren la calidad para todos, ampliar el acceso de los grupos de más bajos recursos y reducir la segmentación y las deficiencias en la calidad.” En su opinión, la reforma de Bachelet no responde a estos objetivos de la manera más directa y efectiva, pero con una revisión de las propuestas, se pueden obtener resultados más realistas.

Bitar sostuvo que los dos retos principales de la reforma serán “cómo lograr el cambio de ánimo de lucro a sin fines de lucro, y cómo eliminar los copagos.” Estos cambios pueden tener serias implicaciones políticas. Por ejemplo, los propietarios de las escuelas con fines de lucro podrían dirigirse a los padres diciendo ‘ahora sólo tienen dos opciones: o cambian a su hijo a una escuela pública o tienen que pagar la matrícula completa.’ Escenarios como éste pueden llegar a ser un gran problema en Chile, un país que, a pesar de las protestas, tiene uno de los sistemas de educación de más alta calidad en América Latina.

Emiliana Vegas, jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo, siguió con algunas observaciones críticas sobre el estado de la educación en Chile. “Algo que realmente me ha llamado la atención es que las reglas del juego son muy diferentes para las escuelas públicas con respecto a las privadas”, dijo. Esta situación hace que haya “un mercado que no es realmente competitivo porque los diferentes proveedores operan en condiciones diferentes”. Vegas estuvo de acuerdo con Bitar en que el sistema no está proporcionando calidad para todos.

Sin embargo, Vegas se tomó la libertad de reconocer los avances en el sistema educativo chileno, destacando tres logros importantes. Primero, hoy en día la mayoría de los niños en Chile puede aspirar a terminar 12 años de educación, lo cual es poco común en los países latinoamericanos; segundo, Chile tiene los puntajes más altos de la región en la prueba PISA; y tercero, la brecha entre los estudiantes que provienen de hogares pobres y ricos ha disminuido.

Sergio Urzúa, Profesor Asistente de Economía en la Universidad de Maryland, adoptó la postura más crítica en el debate. “¿Qué palabra usaría para describir esta reforma educativa? Improvisación”, dijo. En su opinión, todos los títulos se ven muy llamativos, pero los subtítulos y, especialmente, las notas al pie de página de la reforma son alarmantes. Según Urzúa, las propuestas no están abordando los tres retos principales de la educación en Chile: “mejores maestros para los estudiantes más vulnerables; mejores maestros para los estudiantes más vulnerables; y mejores maestros para los estudiantes más vulnerables. Punto”.

La reforma educativa de Bachelet ha generado mucha controversia. Algunas personas creen que va demasiado lejos y otras dicen lo contrario. Bitar confía que las reformas serán eventualmente aprobadas, ya que existe una mayoría en el Congreso y la Asamblea que permitirá avanzar con el proceso. En su opinión, sin embargo, las propuestas deben ser ajustadas. Específicamente, tienen que: mejorar la comunicación con los padres, revisar la secuencia de aplicación de las reformas y preparar un mejor plan a largo plazo con el fin de lograr los resultados deseados.

Me da mucha curiosidad ver qué pasará con la educación en Chile en los próximos años. ¿Será que la sociedad chilena está preparada para estos cambios tan radicales? Sólo el tiempo lo dirá. Desde mi punto de vista, es verdaderamente admirable que a pesar de que Chile ha mejorado su sistema de educación de manera significativa en la última década, el éxito ha empujado a sus ciudadanos a exigir aún mejores políticas y resultados.