¿Soplan vientos de cambio? Docentes de Chicago cuestionan la reforma educativa

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En una jugada con implicaciones para la política educativa  de las Américas, aproximadamente 26.000 maestros y empleados de escuela de Chicago, la “Ciudad del Viento” de los Estados Unidos, iniciaron ayer una huelga para protestar en contra de las propuestas de reforma de la política docente del alcalde Rahm Emanuel. Las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) y la Unión de Maestros de Chicago (CTU) difieren en temas ampliamente discutidos en las Américas: los salarios de los maestros, la seguridad laboral y el interés en basar las evaluaciones docentes parcialmente en el rendimiento estudiantil.

Las propuestas del alcalde Emanuel (también ex jefe de oficina de la Casa Blanca) se alinean estrechamente con las iniciativas del presidente Obama y de la secretaria de la educación (y antigua directora ejecutiva de las CPS) Arne Duncan de aumentar el nivel de rendición de cuentas de los maestros en todo el país. Ya sea intencional o no, la huelga constituye un fuerte golpe a la afinidad que la administración de Obama ha tenido con políticas que tradicionalmente han sido asociadas con el Partido Republicano, y a la tendencia nacional creciente de basar parcialmente los sueldos de los maestros en los puntajes obtenidos por los estudiantes en los exámenes.

Desde que asumió la alcaldía, Emanuel ya ha irritado a los docentes debido a que le sumó 90 minutos a las seis horas diarias de escolaridad en la ciudad, y a que canceló el aumento salarial del 4 por ciento. En las negociaciones actuales, las CPS ha ofrecido incrementar los salarios docentes en un 3 por ciento este año y en un 2 por ciento anual en los próximos tres años. Sin embargo, la CTU continúa preocupándose por temas relacionados con los beneficios docentes, incluyendo los costos in-crescendo de la asistencia médica, y la expectativa de recibir aumentos salariales basados ​​en la experiencia docente. También está en juego la seguridad laboral porque la CTU espera que los maestros que podrían ser despedidos por posibles cierres de escuelas de bajo rendimiento reciban prioridad de contratación cuando se abran nuevos puestos.

Desde una perspectiva nacional, los maestros de Chicago no tienen mucho de qué quejarse. En un distrito en el que la mayoría de las familias de los estudiantes viven cerca de la línea de pobreza al obtener un ingreso familiar anual de $27.214, los maestros ganan en promedio $76.000 anual. El salario promedio de los maestros en los Estados Unidos es $54,819.

Más allá de los sueldos y de la seguridad laboral, el tema más álgido de la propuesta de Emanuel es basar las evaluaciones docentes parcialmente en el rendimiento de los estudiantes en las pruebas estandarizadas, una medida conocida como “valor agregado”. Algunas ciudades grandes como Nueva York y Washington ya han aplicado medidas de este tipo con resultados positivos – el rendimiento en matemáticas y lectura en DC aumentó en unos 18,1 y 9,5 puntos porcentuales respectivamente, desde el momento en que comenzaron las reformas en 2007 hasta 2012.

La administración de Obama ha convertido al pago por mérito en un componente clave de su programa “Carrera a la Cima”, el cual ofrece incentivos para la adopción de las políticas educativas innovadoras. En el discurso del Estado de la Nación en enero, Obama declaró: “Los maestros importan. Así que en lugar de criticarlos o de defender el statu quo, les ofrecemos un acuerdo: darles los recursos para mantener a los buenos maestros trabajando, y premiar a los mejores. Y a cambio, pedimos otorgar flexibilidad a las escuelas… para remplazar a los maestros que no están ayudando a los niños a aprender.”

Debido a lo importante del debate en Chicago, si ganase la CTU, se podrían desacelerar propuestas educativas de la administración de Obama. Por otro lado, la imagen de la ex mano derecha de un presidente demócrata desafiando intereses laborales podría traer problemas con sindicatos docentes en otras partes del país, pero con intereses similares a los de la CTU (el partido demócrata tradicionalmente cuenta con el apoyo de los sindicatos).

A los sindicatos les molesta la idea de despedir o premiar a maestros basándose en los puntajes obtenidos por los estudiantes en pruebas estandarizadas, debido a que los opositores del pago por mérito afirman que los resultados se ven afectados por más factores aparte de la calidad del profesorado. En las palabras del Coordinador de la CTU John Kugler, los docentes “no tienen control sobre estos puntajes.”

En julio, el sistema escolar tuvo que devolverle a la administración de Obama los fondos correspondientes a $34 millones que estaban destinados a la elaboración de un programa de pago por mérito porque no logró conseguir el apoyo de la CTU. Asimismo, la presidenta de la CTU, Karen Lewis, ha expresado su preocupación públicamente de que la propuesta actual de rendición de cuentas podría resultar en el despido de un 30 por ciento de los maestros del distrito. Comparativamente, el Distrito de Columbia despidió a un 5 por ciento de los maestros de bajo rendimiento en el año escolar 2010-2011 sobre la base de su programa de pago por mérito, IMPACT.

Aunque las medidas de valor agregado no son perfectas, quitarle a los docentes el peso de la responsabilidad del aprendizaje en el aula es, simplemente, perjudicial para los estudiantes. Investigadores de las Universidades de Columbia y Harvard concluyeron que las estudiantes cuyos maestros tienen mayores puntajes de valor agregado son más propensas a asistir a la universidad y tienden a quedar embarazadas menos durante la adolescencia.

También estiman que una clase de estudiantes con un maestro medio ganará un total de $250.000 más que una clase que tiene un profesor que “ranquea” en el 5 por ciento más bajo de la distribución de desempeño según medidas de valor agregado. Como ha señalado el coautor John N. Friedman, estas diferencias se suman: “Si se mantiene a un docente de valor agregado inferior durante 10 años en una escuela, en lugar de remplazarlo con un maestro medio, se habla hipotéticamente de $2,5 millones de ingresos perdidos.”

Retener maestros de bajo rendimiento y no premiar a los que tienen niveles más altos de desempeño evita que los sistemas de educación compitan al nivel de los mejores del mundo. Y estas prácticas no son exclusivas de Chicago, o más aun de los EE.UU., como señala el ex ministro de educación de Nicaragua, Humberto Belli, en un artículo reciente.

Por el bien de los 350.000 estudiantes de Chicago que actualmente no tienen profesores, se espera que las CPS y la CTU lleguen a un acuerdo pronto. Un estudio reciente de huelgas de docentes en Ontario demostró que estudiantes del quinto grado cuyos maestros participaron en las huelgas tuvieron un desempeño de 3,8 puntos porcentuales menos que el de sus pares en las pruebas estandarizadas. Esta estadística es un mal presagio para Chicago, y más aún para América Latina, donde los maestros se declaran en huelga constantemente.

Sin embargo, incluso frente a los días de clase perdidos, la CPS hace bien en mantenerse firme en las reformas de gestión y rendición de cuentas que se necesitan urgentemente para mejorar el aprendizaje estudiantil. Tal vez la “Ciudad del Viento” sea el lugar ideal para que el aire sople la vela de la reforma educativa.

Mas noticias y opiniones sobre la huelga de docentes in Chicago (en inglés):

La imagen es de Democracy Now!