Pasos lentos para evaluar las habilidades de los docentes: El estado de los docentes en México, segunda parte

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Esta entrada es la segunda de una serie  por Alexandra Solano, asociada de los Informes de Progreso Educativo del PREAL, sobre la profesión docente en México.  En la primera parte, ¿Esfuerzo fallido o logro histórico? El estado de los docentes en México, Solano comentó sobre la nueva evaluación universal de docentes en México. 

El 22 de julio, México publicó los resultados de la quinta edición del Examen Nacional de Habilidades, Conocimientos y Competencias Docentes. Los resultados del examen – tomado por docentes en ejercicio como maestros de nuevo ingreso que desean una de las nuevas plazas, federales o estatales, sometidas a concurso para de nivel preescolar a secundaria – fueron decepcionantes por varias razones.

En primer lugar, las plazas concursadas representaron sólo una pequeña cantidad de todos los puestos para docentes disponibles. Sólo las plazas de nueva creación se concursaron, e incluso grupos de la sociedad civil estiman que sólo una fracción de las mismas (un 7%, según un comunicado del 2011 por la Coalición Ciudadana por la Educación) en realidad se compiten. La gran mayoría de las plazas de enseñanza en México continúan asignándose a docentes en servicio, son heredadas, vendidas o distribuidas a cambio de favores políticos, con ninguna noción de sus conocimientos y habilidades.

En segundo lugar, mientras que casi todos los candidatos (96%) lograron estar en la lista de prelación (lista de “aprobados”), desde donde se asignaron puestos de acuerdo a los resultados del examen, los candidatos sólo necesitaron 30 respuestas correctas de 100 en el examen para estar en la lista. (En años anteriores, los candidatos necesitaban 30 de 80 respuestas correctas para «pasar»). Debido a que la barra para conseguir un puesto de profesor fue baja, y a que hubo más del doble de candidatos que puestos disponibles, es poco probable que la prueba haga mucho para asegurar que los maestros que más saben sean los que estén frente a un salón de clases.

Igualmente preocupante es que, de los maestros en servicio que aspiraron a una nueva plaza (40% de todos los candidatos que tomaron el examen), el 4% obtuvo resultados no aceptables, y muy probablemente continuarán enseñando en su posición actual. Aunque se trata de un pequeño porcentaje de los que tomaron la prueba, vale la pena señalar que incluso pequeños porcentajes de maestros ineficientes pueden influir en el potencial económico de los estudiantes y de su país. Por ejemplo, un estudio de 2011 por Eric Hanushek encontró que si se sustituyen del 5 al 7%  de los maestros en servicio de peor desempeño con maestros de desempeño promedio, la economía de los EE.UU. podría crecer al 1% del PIB anual.

Pero quizá haya motivos para no tirar la toalla. A pesar de que los esfuerzos para medir el conocimiento y las habilidades de los maestros siguen siendo limitados en escala, son pasos hacia la dirección correcta. Los candidatos más jóvenes obtuvieron más aciertos que los de mayor edad, lo que sugiere que la calidad de la formación docente puede estar mejorando. Además, en comparación con años anteriores, los estados han aumentado el número de plazas sometidas a concurso.  Este año, los estados sometieron a concurso cinco veces más plazas que en la primera edición del examen en 2008.

Por último, está la cobertura exhaustiva de los resultados en los medios, la cual  atrae la atención a la cuestión de la selección de los docentes y la calidad de maestros en México. Incluso un mes después de haber publicado los resultados, los periódicos y medios electrónicos continúan cubriendo  el tema. Alberto Serdán Rosales de la organización civil Mexicanos Primero señaló en su artículo del 2 de agosto 2012, que, a pesar de que el examen no es un mecanismo idóneo para entregar una plaza (el examen es una prueba estandarizada de opción múltiple que se puede mejorar), ofrece una oportunidad de cambio y consolida el principio de que ser maestro es un bien público que se debe resguardar.

Estos son pasos, aunque lentos, hacia el fortalecimiento de la calidad de la enseñanza en México. Esperemos que los resultados del año que viene nos acerquen más rápido a la meta – con un mayor porcentaje de plazas sometidas a concurso, mayores niveles de participación en las pruebas, mejora en  los instrumentos de medición de la misma, y un nivel más alto para aprobarla. Cuando se trata de la enseñanza de alta calidad, incluso pasos pequeños pueden hacer una gran diferencia.

Imagen es de NorteDigital