Latin America Advisor

A Daily Publication of The Dialogue

Videgaray visto desde Washington

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, nombró la semana pasada a Luis Videgaray como secretario de Relaciones Exteriores del país. Videgaray dimitió como secretario de Hacienda de México en septiembre, después de que Peña Nieto enfrentara críticas generalizadas por reunirse con el entonces candidato presidencial estadunidense Donald Trump, en una visita para la que según se reportó Videgaray fue instrumental en la organización. ¿Por qué fue Videgaray designado como secretario de Relaciones Exteriores? ¿Qué tipo de relación tendrá él con la administración entrante de Trump? ¿Qué características definirán la política exterior de Peña Nieto en el próximo año?

Peter Hakim, miembero del consejo del Latin America Advisor y presidente emérito del Diálogo Interamericano: “La resurrección de Luis Videgaray revela la preocupación del gobierno mexicano sobre Donald Trump y los lazos entre Estados Unidos y México. Obligado a dimitir en septiembre por haber orquestado la altamente criticada visita de Trump a México, Videgaray, ahora secretario de Relaciones Exteriores, está encargado de gestionar las relaciones con Estados Unidos. No será fácil, porque los mexicanos detestan mayormente al Presidente estadounidense por su odiosa retórica de campaña. Calificó a los inmigrantes mexicanos como violadores y criminales, llamó por un muro en la frontera y etiquetó al TLCAN, un baluarte de la economía mexicana, como el peor acuerdo comercial jamás firmado, y amenazó con destruirlo. La única sugerencia de interés de Trump en una relación amable fue su tuit alabando a Videgaray: “Con Luis, México y Estados Unidos pueden hacer maravillosos tratos juntos.” Peña Nieto y sus asesores comprenden la importancia de las relaciones entre Estados Unidos y México y saben que las propuestas de Trump podrían causar estragos en la ya atribulada economía y turbulenta política de México. También saben que una confrontación con Trump, no importa su atractivo para muchos mexicanos, sería peor. Los republicanos del Congreso y la nueva administración han hecho del muro fronterizo una prioridad. Trump regularmente ha amenazado con castigar a las corporaciones por trasladar la producción y el empleo a México. Aunque pudiera moderar algunos de sus planes, sería poco realista y peligroso creer que los abandonará. Nadie está seguro de lo que se necesitará para satisfacer a Trump. Para evitar conflictos, sin embargo, el gobierno mexicano probablemente tendrá que tomar algunas medidas impopulares para responder a sus demandas, aunque tal vez gane algunas concesiones a cambio. ¿Acaso México, por ejemplo, consideraría mejorar la cooperación fronteriza entre Estados Unidos y México para frenar la migración indocumentada? ¿Qué tal el compartir los costos de construir barreras físicas en algunos sitios? ¿Estaría Estados Unidos de acuerdo en reforzar los controles sobre las exportaciones de armas a México? ¿Desarrollar mejores enfoques para manejar la migración laboral? ¿Para proteger a algunas categorías de inmigrantes indocumentados? Preguntas similares sobre la política comercial deben ser exploradas. ¿Se puede llegar a un acuerdo sobre un tratado revisado del TLCAN? El gobierno mexicano ha manifestado su interés en resolver las diferencias con Estados Unidos a través del diálogo y la negociación. La respuesta de Trump y sus asesores es esperada.”

James R. Jones, miembro del consejo del Latin America Advisor, presidente de Manatt Jones Global Strategies y Exembajador de Estados Unidos en México: “Luis Videgaray es un economista y político muy capaz e inteligente. Probablemente fue elegido porque quizá es el asesor de mayor confianza del presidente Peña Nieto. Nada es más importante para México en la actualidad que la relación con el presidente electo Trump y su nueva administración. Los informes de tercera mano de los campos de Videgaray y Trump son que los dos se llevaron bien el verano pasado cuando la visita de Trump a México. Trump parece admirar a las personas con fuertes egos, la inteligencia de la calle y pasión. Videgaray tiene esas cualidades. Aunque Videgaray dijo en su nombramiento que no tiene experiencia en la diplomacia y tendría que aprender en el trabajo, él sabe cómo construir acuerdos y llevarlos adelante. Ése será su objetivo como secretario de Relaciones Exteriores. Una condicionante a observar: Trump y Videgaray tienen fuertes egos y exigen respeto. Si uno de esos egos es lastimado, podría perturbar las negociaciones en perjuicio de la relación Estados Unidos-México. No espero que eso suceda y espero que una rela-ción económica y política aún más fuerte entre nuestros países sea el resultado.”

Juan Carlos Hartasánchez Frenk, director senior de Albright Stonebridge Group: “El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ha decidido que los esfuerzos de relaciones exteriores de su país estarán a cargo de un exsecretario de Hacienda que carece de experiencia diplomática significativa. Hay dos posibles explicaciones para esa decisión. La primera se centra en política doméstica más que en asuntos exteriores. Como secretario de Relaciones Exteriores, Videgaray tendrá un nivel de exposición e influencia sin precedentes, mayor que cualquier otro miembro del gabinete. Al colocar a Videgaray en este papel, está claro que Peña Nieto está enviando a su partido, el PRI, una señal fuerte en cuanto a quién planea apoyar en las elecciones presidenciales de 2018. No debemos sorprendernos de ver a Videgaray renunciar a finales de este año para perseguir la nominación presidencial del PRI. La segunda explicación es la buena relación que se dice que Videgaray tiene con Jared Kushner, el yerno de Trump y su consejero principal designado. La administración de Peña Nieto espera que estas relaciones fortalezcan la buena voluntad entre Estados Unidos y México. Sin embargo, no es realista esperar que las relaciones entre México y el gobierno de Trump no se verán tensas en los próximos meses a medida que surjan las discusiones sobre migración, seguridad fronteriza y comercio. La política exterior de Peña Nieto a lo largo de 2017 se centrará en la limitación del proteccionismo estadunidense y en la certeza de las relaciones comerciales y de inversión México-Estados Unidos. Deberíamos esperar ver una mayor presencia de funcionarios mexicanos en Washington DC y en estados clave a través de Estados Unidos, promoviendo a México, no como parte del problema, sino como parte de la solución. También debemos esperar que Peña Nieto busque el apoyo internacional de los países y organizaciones internacionales en temas clave (por ejemplo, los derechos humanos y la protección del medio ambiente) para contrarrestar a Estados Unidos en algunas prioridades.”

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Gracias a Excelsior por la traducción.