Shifter: “Obviamente [Perú] está partido en la mitad, pero por estrecho margen la mayoría votó por Castillo”

Michael Shifter Photo Credit: Francisco Arteaga

En una entrevista con La República, Michael Shifter comentó sobre la elección presidencial peruana y la intensificación de polarización política en el país. Shifter notó que el rechazo en aceptar los resultados presenta similitudes con las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Durante la entrevista también se exploraron los posibles escenarios ante un eventual gobierno de Castillo, la importancia de la cooperación nacional y la necesidad de instaurar políticas moderadas en este país andino. 

Comentarios de Michael Shifter:

Pregunta (P): ¿Cómo ve la estrategia fujimorista, primero de anular la segunda vuelta, luego que se convoquen a nuevos comicios y hoy de una auditoría?

Respuesta (R): Es una estrategia muy trumpiana. Es cierto que hubo un margen muy estrecho, de unos 40 mil votos. Obviamente el país está partido en la mitad, pero por estrecho margen la mayoría votó por Castillo; hay una incapacidad de aceptar ese resultado y me parece que todo lo hecho en apelaciones e impugnaciones no revela ningún patrón de fraude. Esto refleja una desesperación y un gran miedo de lo que podría significar un gobierno de Castillo, pero esto refleja dos temas totalmente distintos. Por un lado se encuentra el proceso electoral y por el otro qué nos espera a partir del 28 de julio. Me preocupa, porque alguien va a asumir el 28 de julio, seguramente sea Castillo porque ganó la elección, y esto complica mucho su tarea de lidiar con una sociedad tan polarizada y desconfiada. Si el Perú va a tener una posibilidad de salir de su crisis va a ser necesario hacer puentes y trabajar con distintos sectores. La hostilidad, el odio, el miedo uno del otro, preocupa para gobernar un país con enormes dificultades y desafíos.

P: Para una auditoría de OEA, los fujimoristas ponen como ejemplo el caso boliviano, ¿es una comparación correcta?

R: No veo la comparación. Repito, en el caso de Perú hay un amplio consenso. En Bolivia hubo más controversias e interrogantes. Entiendo por qué la delegación y los abogados vinculados a Fuerza Popular están tratando de hacer de todo: están desesperados por haber perdido la elección ante Castillo. Y no es defender a Castillo, pues nadie sabe lo que será un gobierno suyo. Pero hacer comparaciones no válidas, es mostrar ganas de hacer cualquier cosa para obstruir el proceso.

P: Este extremismo en el escenario político peruano ¿tiene semejanza con otro país?

R: Es un patrón en el mundo, no es único de Perú. Por ejemplo, el nivel de polarización en los Estados Unidos, pese a la elección y los intentos de Biden para tender puentes al otro lado, en el otro lado hay más de 60% de republicanos que no considera a Biden como presidente legítimo. Creo que en Perú muchos de Fuerza Popular no van a reconocer a Castillo como presidente legítimo… Pero no conozco en América Latina otro país que haya llegado al extremo de Perú. Creo que la campaña acentuó la polarización hasta llegar a un punto muy peligroso y crear condiciones que puede ser un escenario violento. Ojalá no ocurra. Otros países como México se han polarizado, Colombia, Bolivia igual, es una característica en muchas partes, pero no conozco otro caso tan extremo como el de Perú.

P: ¿Qué expectativa tiene del posible gobierno de Castillo?

R: Muy difícil predecir. Dudo de los que dicen con seguridad cómo va a ser un gobierno de Castillo, si será otra Venezuela o no. Dependerá de quiénes estén en su equipo, cuál es el papel de Cerrón. A los que nos interesa que Perú siga en democracia y resuelva sus problemas debemos alentar más moderación, más pragmatismo. Tener posiciones radicales sería ir contra los objetivos que dice querer Castillo, de ayudar a los pobres. Ya Perú conoce experiencias como el primer gobierno de García, con políticas económicas muy radicales. Si se repite eso será un desastre para Perú y para los que votaron por él, los ricos siempre encuentran la manera de sobrevivir. No hablemos de Venezuela u otros casos, en el mismo Perú hay experiencias. Claro, se debe atender las necesidades de sectores pobres excluidos, debe cambiar el modelo, con reformas fundamentales, pero no ir a extremos que afectan a la población que Castillo pretende representar.

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