Shifter: “No se puede simplemente evitar trabajar con Honduras”

Shifter en CNN Redacción CNN Redacción

Entrevistado por Gabriela Frías en el programa CNN Redacción, Michael Shifter opinó sobre la sentencia de Juan Antonio “Tony” Hernández, el hermano del presidente hondureño, por parte de una corte estadounidense. Se habló sobre las consecuencias de la sentencia para la relación estadounidense-hondureña en los próximos años a luz de los objetivos anticorrupción que la nueva administración Biden tiene en la región.

COMENTARIOS DE MICHAEL SHIFTER:

Pregunta (P): ¿Qué representa la sentencia de Tony Hernández para la relación entre Estados Unidos y Honduras?

Respuesta (R): Complica mucho la relación. Es un dolor de cabeza terrible porque, por un lado, obviamente es muy difícil trabajar con un gobierno tan corrupto. El presidente y la familia están implicados en todo eso. Entonces, ¿cómo se puede tener un socio tan corrupto? Al mismo tiempo, Estados Unidos necesita poder cooperar con Honduras porque es un país clave en el Triángulo Norte. Es el país más problemático del Triángulo Norte y es la fuente de las caravanas de migrantes que están pasando por México en camino hacia Estados Unidos. Es imposible ignorar a Honduras, pero, al mismo tiempo, es muy difícil confiar en que sea un socio con quien se puede trabajar. Es un dilema fundamental para la administración Biden, pero hay que enfrentarlo y buscar el equilibrio adecuado.

P: ¿Quién es el interlocutor desde el lado de Honduras?

R: Este es el tema principal. Hay que identificar –no solo en Honduras, sino también en otros países vecinos– personas más honestas, comprometidas con la agenda de reforma. No es fácil y hay pocos, pero es el esfuerzo que tiene que hacer la administración Biden. También hay que identificar y trabajar con líderes del sector privado, la sociedad civil, la iglesia y otras instituciones que compartan los valores que la administración Biden está tratando de impulsar. Nuevamente es una tarea muy compleja, pero no hay manera de evitarlo con tanto en juego. No se puede simplemente evitar trabajar con Honduras porque, al hacer eso, la situación solamente se va a poner mucho peor.

P: El proyecto de ley de Jeff Merkley suspendería cierta asistencia estadounidense al gobierno de Honduras hasta que se cumplan ciertas métricas de reducción de corrupción, violaciones de derechos humanos, etc. ¿Ves tales proyectos de ley como herramientas importantes o como un riesgo para la población hondureña?

R: Es una propuesta útil, pero también hay que ser realista y tener muy claro con quién se está trabajando. Hay una cuestión no solamente de la voluntad del gobierno, sino también de la capacidad del mismo. El problema es que, si no hay gente capaz de hacer esas cosas, a pesar de la presión de Estados Unidos y otros países, ¿Qué haces? ¿Se deja la situación como está? Sin relaciones o vínculos de otros países con Honduras, la situación se pondría mucho más grave y luego se tendría que lidiar con las consecuencias de una crisis aún más profunda en los próximos meses y años. Es por este motivo que hay que enfrentarlo y buscar un equilibrio. Hay herramientas que se pueden aplicar. Una de las ideas que está allí –que yo comparto– es impulsar un esfuerzo que tenía Honduras, el cual se llamaba MACCIH [Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras] y fue una comisión anticorrupción en cooperación con la Organización de Estados Americanos. Esto no prosperó, y ni el presidente Hernández ni el presidente Trump lo apoyaron. Tal vez existan condiciones para ordenar una cosa así, pero, aún con mejores circunstancias, esto tendría un efecto limitado mientras que exista un estado sistémicamente corrupto.

[…]

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