Shifter: “[La represión de Ortega] se parece al patrón vivido hace 30 años”

Shifter and Chamorro Confidencial

En una entrevista con Carlos Fernando Chamorro para Confidencial, Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, comentó sobre la crisis política en Nicaragua, la cual ha generado una controversia internacional en torno a la erosión de los valores democráticos en este país centroamericano. Shifter examinó el papel que juega la comunidad internacional, las repercusiones de las acciones del regimen Ortega-Murillo y la incertidumbre de cara a las próximas elecciones en noviembre.

Comentarios de Michael Shifter:

Pregunta (P): ¿Cómo valoras el impacto que ha tenido en la comunidad internacional el encarcelamiento de cuatro precandidatos presidenciales y otros cuatro líderes opositores en Nicaragua a menos de cinco meses de las elecciones de noviembre?  

Respuesta (R): Lo que ha pasado últimamente con la persecución y las barbaridades del régimen ha dejado a la comunidad internacional en un estado de incredulidad. Esto se parece al patrón vivido hace 30 años. Ha habido un análisis de percepción de un régimen muy autoritario que no permitía la oposición, ni las diferencias de opinión ni los espacios para el juego democrático. Creo que ha tenido un fuerte impacto en la comunidad internacional. La gente piensa que [Ortega] ya está dispuesto a ir a todos los extremos. Creo que es algo que no encajaba antes en las opciones de posibles escenarios.  

P: ¿Cómo valoras el dilema que enfrenta la oposición nicaragüense de participar o no en estas elecciones después de la eliminación, por lo menos, ya de cuatro candidatos presidenciales? Algunos dicen, que hay que verse en el espejo de Venezuela, y ahí está Maduro, y continúa en el poder con o sin la participación de la oposición.  

R: Es una situación muy complicada. ¿Cómo participar si las condiciones están muy lejos de ser justas y cómo cumplir estándares mínimos para una elección libre? Hay que pensar en las consecuencias de participar y no participar: si no participa está dejando la cancha totalmente libre a Ortega, y a la vez, las elecciones, aunque no son legítimas, para nada, permiten por lo menos tener alguna dinámica política propia en cuanto a tener líderes, estrategia y ser activo en la política. No participar es un poco limpiar la cancha y dejarlo totalmente al régimen.  

No sabemos cuál va a ser el desenlace de esta dictadura. Habrá una oportunidad para hacer otro tipo de política. Entonces el argumento para participar es, por lo menos, mantener viva la vida política. Pero, obviamente es una decisión muy compleja. En el caso de Venezuela, eso ha sido debatido en muchas elecciones. En general, al final el balance es que es mejor participar, reconociendo que no son elecciones libres y justas, y no hay un terreno equilibrado para ambas partes. 

P: ¿Esta radicalización del régimen de Ortega, que está aplicando elementos, en lo político, de los modelos de Cuba y Venezuela, tendría viabilidad en este país, sin legitimidad y en una economía abierta, privada, que no está controlada por el Estado, como Venezuela y Cuba? 

R: Esa es la diferencia importante, la parte económica, y por lo tanto hay instrumentos que se están analizando. No sé si usted vio una carta que acaba de salir de siete senadores que habla de estudiar el CAFTA, el Tratado de Libre Comercio, en el cual Nicaragua está participando. Yo creo que hay instrumentos y opciones de política pública los cuales no existen en los casos de Cuba y Venezuela. Nicaragua tiene otro modelo económico. También, hay que pensar cuando se habla de sanciones, que las mismas son un instrumento que ha sido aplicado contra individuos. Mi percepción es que Nicaragua no va hacia el modelo económico de Cuba y Venezuela. Creo que el objetivo de Ortega es simplemente mantenerse en el poder y eliminar cualquier desafío o competencia política. Pero no tiene un plan estratégico de tomar control de todo, todas las partes económicas del país.
 
P: Las prioridades de la administración Biden en torno a Centroamérica, hasta hoy han estado centradas en problema migratorio, el problema de la corrupción y el déficit de democracia en el Triángulo Norte de Centroamérica. ¿Cómo encaja la crisis de Nicaragua en el contexto de la región? 

R: Creo que para la Administración Biden es muy difícil ignorar esta crisis y no asumir una posición firme con respecto al régimen de Ortega. De no hacerlo, nadie lo va tomar en serio [a Biden]. Entonces, además de la presión política doméstica sobre el tema migratorio desde los países del llamado Triángulo Norte, Biden tiene también alguna credibilidad sobre el tema de la democracia. Él tiene que asumir una posición muy firme y también dedicar tiempo como lo está haciendo Anthony Blinken hablando con cancilleres y autoridades de otros países para ver qué se puede hacer para en torno a esa situación. Entonces, si se trata de una Administración seria y comprometida con la democracia, Biden no tiene la opción de ignorar lo que está pasando en Nicaragua.  

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