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¿Por qué a Paraguay le va mejor en la recesión de la región?

Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay // Foto: Gobierno de Paraguay. Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay // Foto: Gobierno de Paraguay.

Citando la pandemia, el banco central de Paraguay en julio redujo su pronóstico de crecimiento económico este año a una contracción de 3,5 por ciento, 1 por ciento más bajo que el estimado anterior. El pronóstico es relativamente menos sombrío que el del último panorama regional del Fondo Monetario Internacional, el cual predice una disminución de más del 9 por ciento para las economías latinoamericanas en 2020. ¿Cuáles segmentos de la economía de Paraguay resistirán la pandemia relativamente bien y cuáles sufrirán las mayores recesiones? ¿Qué tan bien está manejando el gobierno del Presidente Mario Abdo Benítez el impacto económico de la pandemia? ¿Qué más deberían hacer su gobierno y el banco central para mitigar el daño económico de la crisis?

Teresa R. de Velilla, presidenta de El Comercio: “Los segmentos que podrán sobrevivir relativamente mejor a la pandemia son la ganadería y agricultura. En la agricultura, se van confirmando resultados más favorables, en la cosecha de los productos agrícolas más importantes, tales como la soja. El sector de servicios constituye el segmento económico de mayor impacto negativo por el Covid-19, con importantes disminuciones en sectores tales como el hotelero y el gastronómico, así como servicios a los hogares y servicios a las empresas. La actividad comercial sigue sufriendo impactos, y su recuperación dependerá en gran medida de la reapertura de las fronteras, teniendo en cuenta la alta dependencia en el comercio de triangulación. Poco a poco, algunos sectores van recuperándose. Tal es el caso de la construcción, que luego de sufrir el impacto de la fase más estricta de la cuarentena, empieza nuevamente a repuntar basada tanto en obras públicas como civiles. Así también, la importación de maquinarias y equipos, principalmente aquellos a ser utilizados en los rubros de la construcción, el sector agropecuario y el sanitario. Si bien el gobierno y su equipo económico han tomado medidas oportunas, tales como la Ley de Emergencia, dotar de mayores recursos al sector salud y la postergación en los pagos de impuestos, exoneración o diferimientos de pagos de servicios básico, entre otros. Han dotado también de fondos a programas tales como el FOGAPY (Fondo de Garantías para Micro, Pequeñas y Medianas Empresas), y han tomado medidas de protección social a través de diversos programas dirigidos a los segmentos más vulnerables de la población, además de reducir letras de regulación, reducir encaje e implementar medias relacionadas a previsiones. Sin embargo, a pesar de todas estas medidas, se espera que la tasa de crecimiento del PIB para el 2020 sea del orden de -3,5 por ciento. Creo que la materia pendiente del gobierno sigue siendo la falta de transparencia en sus procesos, ya que a pesar de las iniciativas mencionadas anteriormente, muchas de ellas no se han visto aún concretizadas en la población, producto de la débil gestión gubernamental y de la falta de transparencia.”

Flora Rojas, directora del CEMAF: “El segmento de la economía que resistirá más es la agroganadería. Paraguay es exportador de carne, y comercializa carne y sus derivados para consumo interno. La agricultura es explotada en cultivación de frutas y verduras que se consumen en el mercado interno, el sector primario tendría un crecimiento del 8 por ciento en 2020. El comercio y el sector de servicios se vieron muy golpeados por la pandemia, y aumentó el desempleado, lo cual será muy difícil de revertir en el corto plazo. Unos 1.800.000 de hogares han reducido sus ingresos en 68,5 por ciento en el segundo trimestre del año. Es una situación compleja. Existe incertidumbre para predecir el impacto económico de la pandemia. Paraguay ha manejado muy bien la macroeconomía desde hace décadas. El nivel de deuda pública se situó en 23 por ciento del PIB en 2019, pero se tuvo que recurrir a un mayor endeudamiento en 2020, por valor del 8 por ciento del PIB, para financiar gastos operativos del estado y otorgar subsidios a familias afectadas por la pandemia. El banco central ha reducido el encaje legal para depósitos en moneda nacional o extranjera, a fin de dar mayor disponibilidad de recursos a la banca para el otorgamiento de préstamos. Se ha dictado una ley que otorga una garantía estatal del 90 por ciento para préstamos a las MYPES y así poder volver dar apertura a sus negocios y captar empleos.”

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