Manuel Orozco: OEA emplaza a Ortega y ofrece una salida negociada

Daniel Ortega puede mantener el enroque que le permite seguir aferrado al poder, o reconocer en el Informe de la Comisión de Alto Nivel de la Organización de Estados Americanos (OEA), y la consiguiente votación de condena a su Gobierno, una oportunidad para superar el impase en que se encuentra el país, y poder recuperar –al menos– la gobernabilidad.

“Creo que existe la presión suficiente, para que el Gobierno considere por lo menos que sus opciones se están limitando”, opina el nicaragüense Manuel Orozco, investigador del Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento con sede en Washington, Estados Unidos, al ser entrevistado para el programa Esta Noche, que se transmite en línea.

El informe preparado por la comisión que integran Canadá, Argentina, Estados Unidos, Jamaica y Paraguay, concluye que en Nicaragua se ha producido una alteración del orden constitucional, que afecta gravemente el orden democrático del país, por lo cual demanda que se convoque a una Asamblea General de cancilleres de la OEA, para analizar esta situación.

También demanda el cese de la represión, el restablecimiento de todas las libertades democráticas, el retorno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que fue expulsada del país por Ortega en diciembre del año pasado, así como como la realización de una reforma electoral creíble para que el país pueda ir a elecciones libres.

Orozco considera que el organismo continental le está ofreciendo en bandeja a Ortega, la posibilidad de sentarse a negociar con una opción bastante práctica: restaurar los derechos constitucionales, además de analizar y evaluar un proceso de reformas políticas.

¿Qué ganaría a cambio? La posibilidad de seguir gobernando un país que se ha declarado mayoritariamente en su contra, lo que le compra tiempo para tratar de recomponer la economía, e intentar ganarse al electorado.

“Si él decide asumir el riesgo de darle totalmente la espalda [a la salida negociada], estaría básicamente declarándole la guerra a Nicaragua, en términos de seguridad, y militares. Él estaría elevando la parada bajo sus propios términos, en una forma que no es patriótica desde ningún punto de vista”, dijo Orozco.

“La expectativa de que Ortega responda a las propuestas y recomendaciones de la OEA, depende del balance político que ocurra en el país”, dice Orozco, si el mandatario puede ver la propuesta como “una opción de salida. Un incentivo”.

Al respecto, detalla que “la coalición política que se está formando en Nicaragua va a cambiar el balance de poder. La visibilidad que ha surgido, frente al aumento de la represión, también está teniendo un impacto negativo sobre Ortega. La gente se ha dado cuenta y se indigna por el nivel de represión que está autorizando el régimen”.

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