La economía boliviana en transición

Ben Raderstorf / Inter-American Dialogue

América Latina se encuentra en una fase de transición económica. Los precios de las materias primas han bajado significativamente y las economías de la región deben diversificarse para volver a los niveles de crecimiento de la última década. Para discutir estos retos y la coyuntura actual, el Diálogo Interamericano invitó a René Orellana, Ministro de Planeación del Desarrollo de Bolivia, a hablar sobre las medidas que está tomando el gobierno de Evo Morales para  mejorar su economía.

El Ministro Orellana comenzó su intervención aclarando que la coyuntura actual no puede ser analizada estrictamente desde un punto de vista económico, pues también se deben considerar los ámbitos social y ambiental. En cuanto a lo social, Orellana planteó importantes avances en sus indicadores, como la reducción de la pobreza extrema en un 38% y la pobreza moderada en casi un 60%. El ministro destacó que la clase media ha crecido y la desigualdad entre ricos y pobres se ha reducido considerablemente. Habló también sobre la cobertura de servicios, donde se han hecho inversiones en riego y agua potable,  aumentando la cobertura de esta del 76% en el 2006 a un 82% actualmente.

Orellana analizó el país desde un plano económico, destacando que la economía creció en promedio 5.1% en los últimos diez años mediante exportaciones y la generación de reservas internacionales, “una buena base para emprender inversiones en los próximos diez años.” La inflación ha sido muy baja, y cerró el 2015 en 2.9%, según el ministro. Más aún, el ahorro y el crédito en moneda boliviana creció sustancialmente, y hoy más del 86% de los bolivianos ahorran en moneda local. En el ámbito financiero, Orellana destacó “el flujo permanente a través de bancos de desarrollo productivo a bancos de primer piso”, y añadió que la regulación estatal ha obligado a la banca privada a prestar 40% de su cartera a proyectos de vivienda.

En lo ambiental, el gobierno se ha planteado retos significativos en forestación y reforestación para los próximos 15 años, siguiendo el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. También están trabajando en recuperación de ecosistemas y tierras degradadas.

Analizando los retos para los próximos cinco años, el ministro discutió el plan de desarrollo de la administración de Evo Morales. Mencionó que para el 2020, la inversión extranjera directa será del 8% del PIB, pues se han llevado a cabo campañas rigurosas de atracción de inversión a nivel global. Agregó que en los próximos cinco años debería incrementar 1.600 millones de dólares en turismo tras la inversión de recursos considerables en promocionar ofertas turísticas.

El ministro destacó los avances en las relaciones comerciales con India. La demanda de vegetales, azúcar y otros alimentos crecerá entre un 10 y 20% para el 2030, lo cual “representa una oportunidad valiosa para Bolivia en mercados donde no tiene presencia significativa.” Agregó que se viene implementando un plan de cooperación financiera para no solo invertir en industrias tecnológicas sino para promover alianzas público-privadas con empresas indias para que desarrollen la industria en Bolivia.

En cuanto a la inversión pública, Orellana mencionó que el presupuesto incrementó de 4.700 millones en el 2015 a 8.000 millones hoy. Este será usado para inversiones en carreteras y hospitales entre otros. Cuando le preguntaron sobre el origen de esos recursos en momentos de desaceleración económica, el ministro argumentó que se han diversificado los impuestos y han aumentado los ingresos por parte de impuestos diferentes al de hidrocarburos, particularmente el de la industria manufacturera.

Al ser preguntado si la economía boliviana se expone a riesgos con un enfoque tan externo, Orellana enfatizó que el modelo boliviano no es extractivista, pues apunta no solo a extraer productos sino también a industrializarlos, por ejemplo, con la extracción y transformación de alimentos, oportunidad que el país debe aprovechar  en sus relaciones comerciales con India. A la pregunta acerca del plan nuclear del presidente, Orellana respondió que en ningún acuerdo se menciona la construcción de una planta nuclear sino de un centro de investigación y desarrollo en tecnología nuclear que aportará en temas de salud y seguridad alimentaria.

El ministro concluyó destacando los éxitos de la estrategia de inversión pública, como la empresa estatal de almendras que ha tenido éxito a nivel internacional en un mercado que está creciendo, y recalcó que el gobierno boliviano se encuentra en una posición sólida para lidiar con los cambios económicos que se avecinan en la región en los próximos años.



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