Geopolítica de la crisis venezolana

The White House / Public Domain

No hay antecedentes históricos en Venezuela para la crisis atroz que sufre el país. La economía se ha contraído un 60% desde 2013, la hiperinflación ha destruido la moneda, y la falta de productos básicos y medicamentos ha hundido los estándares de vida. Más de cuatro millones de venezolanos han dejado el país, la crisis migratoria más grave en el mundo junto con la de Siria, y millones más podrían sumárseles en los próximos años. Mientras tanto, Nicolás Maduro se aferra al poder y resiste el desafío del líder opositor Juan Guaidó.

El colapso de Venezuela y sus enormes recursos naturales (es el país con las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo) la convirtieron en el foco de disputas entre potencias extranjeras que, lejos de contribuir a una solución, sostienen este estancamiento destructivo. La realidad venezolana es un mosaico complejo y dinámico, donde se enfrentan actores domésticos y poderes externos como Estados Unidos, Rusia, China y Cuba, en un conflicto geopolítico que enmarca el desastre del país.

El interés de algunas potencias extranjeras por Venezuela no es nuevo, data de los comienzos del siglo XX, por lo menos. Hugo Chávez, presidente desde 1999 hasta su muerte en 2013, aprovechó el auge de los precios del petróleo para financiar un proyecto de influencia regional, convirtiéndose en el nuevo líder de la izquierda antiestadounidense latinoamericana, reemplazando a un ya frágil Fidel Castro, su mentor. Las relaciones entre Venezuela y Cuba se desarrollaron de manera intensa: Chávez obtuvo asesoramiento y doctores cubanos para expandir el acceso a la salud en zonas postergadas de Venezuela. A cambio, Cuba comenzó a recibir cargamentos diarios de petróleo venezolano subsidiado, un recurso fundamental para mantener a flote la maltrecha economía de la isla.

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