Foro sobre la Educación Inicial en Colombia: Segunda Sesión

Foro sobre la Educación Inicial en Colombia

El 15 de junio, la Consejería Presidencial para la Niñez y la Adolescencia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el Ministerio de Educación Nacional, en colaboración con el Diálogo Interamericano, el Centro de Estudios de la Primera de Infancia de Chile (CEPI), y con el apoyo de la Fundación LEGO convocaron la segunda y última sesión de los webinars acerca de la calidad de la educación inicial en Colombia en contextos de crisis.

El evento inició con las palabras de bienvenida de Diana Ibeth Urueña, asesora de la Consejería Presidencial para la Niñez y la Adolescencia, y Ariel Fiszbein, director del Programa de Educación del Diálogo Interamericano, quien también moderó. El evento contó con la participación de María Jesús Honorato Errázuriz, subsecretaria de Educación Parvularia de Chile; Yannig Dussart, gerente de Desarrollo Primera Infancia de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (LACRO) de UNICEF; Camilo Andrés Valenzuela, coordinador de Educación en el Comité Internacional de Rescate (International Rescue Committee, IRC por sus siglas en inglés) de Colombia y Carlos Miranda Sanguino, coordinador de Protección a la Niñez IRC de Colombia.

En este segundo encuentro se buscó conocer y reflexionar, desde una perspectiva global, sobre cuáles son los elementos fundamentales para una educación inicial de calidad en situaciones de emergencia para Colombia. Se compartieron experiencias de Chile, UNICEF y el Comité Internacional de Rescate de Colombia.

María Jesús Honorato Errázuriz dio inicio a las exposiciones compartiendo el “Plan Chile se recupera y aprende”. Este pone la seguridad de los alumnos como pilar, basándose en datos y evaluaciones, para poder reabrir los centros educativos. En la reapertura se implementaron todos los protocolos de salud necesarios, se capacitó a los profesores, y diariamente se recopilaron y publicaron datos del virus en las escuelas, para la tranquilidad de toda la comunidad. Desde octubre del 2020, Chile ha tenido experiencias positivas de reapertura, y hasta la fecha más de 1800 centros educativos han podido abrir, demostrando muy pocos casos de contagio dentro de ellos. Sin embargo, la subsecretaria notó que muchos centros están atrasados en la reapertura (solo el nueve por ciento ha reabierto) y que justamente en estos se concentran poblaciones más vulnerables. Honorato Errázuriz también recalcó el impacto que ha tenido la pandemia en la educación, con un desempeño disminuido en comparación con generaciones previas y rezago en vocabulario, lenguaje, desarrollo general y socioemocional.

Expandió en los tres ejes del plan: fortalecimiento de aprendizaje, bienestar socioemocional y, asistencia y cobertura. Resaltó la ventana de oportunidad en el desarrollo cerebral temprano, la cual se debe priorizar. Parte del plan ha incluido el desarrollo integral de habilidades lingüísticas (utilizando videos en YouTube) y de corporalidad y movimiento (con materiales para hacer ejercicio y canastas de comida). Debido al confinamiento de la pandemia, Honorato Errázuriz explicó que ahora encuentran niños más irritables, con poca tolerancia a la frustración, y problemas para dormir, por lo cual el eje de bienestar socioemocional es esencial. Por último, explicó que la pandemia ha llevado a una caída en la matrícula, de aproximadamente el ocho por ciento, por lo cual el plan incluye un mapa de georreferenciación de la oferta de educación, para que los padres puedan buscar dónde están los jardines o salas cuna, entre otros.

A continuación, Yannig Dussart, de UNICEF LACRO, participó en su intervención sobre la primera infancia en contextos de emergencia, recalcando que los niños tienen “el derecho a una educación inicial de calidad” aun cuando están en estos contextos. Con “contextos de emergencia” no señalaba solo la pandemia del Covid-19, si no también desastres naturales, zonas de conflictos, migración y mucho más. Dussart explicó que estas adversidades pueden comprometer el desarrollo del cerebro, al causar unos niveles tóxicos de estrés en los niños. Por ende, insistió en la importancia de intervenciones integradas, para la prevención y respuesta de emergencias.

Dussart expandió presentando una lista de directrices básicas para programas de calidad, tales como tener el interés superior del niño siempre, contar con un enfoque en el ciclo de vida y en la familia e incentivar la participación de los padres y la comunidad, entre otros. También recalcó que tanto el enfoque de derechos como el de género deben ser pilares importantes de cualquier plan con niñas y niños en primera infancia, especialmente en emergencia. UNICEF plantea la equidad e inclusión como un eje de trabajo central ya que la calidad de la educación inicial en este tema juega un rol crítico en priorizar la disminución de las brechas a futuro. 

Por último, Carlos Miranda Sanguino y Camilo Andrés Valenzuela compartieron la experiencia del IRC en Colombia. Como contexto, plantearon que del doce al veinte por ciento de los niños mundialmente nacen en contextos afectados por conflictos y emergencias, lo cual se traduce a aproximadamente 29 millones de niños y niñas. Por lo tanto, es importante la implementación de respuestas a corto y largo plazo en estos contextos. Miranda Sanguino y Valenzuela establecieron que IRC comienza su labor con una evaluación de las necesidades del territorio o contexto específico, para así trazar la respuesta inmediata y desplegar un plan a largo plazo. El enfoque tiene tres ejes—acceso, cuidadores sensibles y enseñanza de calidad—ya que la respuesta tiene que estar atada al contexto y entorno, centrando el apoyo tanto en los niños y niñas, como en los padres, cuidadores, proveedores de servicios y la comunidad. Los esfuerzos se enfocan en los sectores de salud, protección de niñez, educación, recuperación económica y desarrollo, y protección y empoderamiento de la mujer.

También señalaron la implementación del programa “Jugar para Soñar” en Colombia, explicando la importancia de que los niños tengan espacio para jugar y recrearse. Por esta razón, uno de los modelos implementados, centrado en las familias en movimiento, incluyó establecer precisamente estos espacios de juego y educación inicial en cuatro lugares a lo largo de la ruta migratoria venezolana. Similar a lo establecido por el plan de Chile, Miranda Sanguino y Valenzuela mencionaron la entrega de guías y materiales para el trabajo con los niños y niñas, como una estrategia ejecutable y con impacto. En el otro modelo mencionado, el cual se centra en el fortalecimiento de la capacidad técnica, busca formar y entrenar a socios y profesores. 

En las reflexiones finales, Diana Ibeth Urueña concluyó el evento proponiendo pensar en los aspectos importantes para rescatar de esta etapa retadora. Enfatizó la cantidad de recursos y experiencias con las que ahora cuentan y todos los materiales que han desarrollado. Indicó lo crucial que es potenciar esos contenidos y procesos de aprendizaje, para que las brechas existentes no se sigan expandiendo. También, señaló que un tema recurrente en las intervenciones fue el bienestar socioemocional, tanto de los niños y niñas, como el de los cuidadores, cuidadoras y maestras, y enfatizó la importancia de considerar este tema en futuras conversaciones.

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