«Es urgente recuperar el aprendizaje y bienestar de los estudiantes» – Llamado de la Coalición Latinoamericana para la Excelencia Docente

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El 2020 marcó la historia del sector educativo en América Latina y el mundo. Como consecuencia de la pandemia del Covid-19, la mayoría de los gobiernos de la región decidieron cerrar sus escuelas. A mediados de septiembre, más del 98% de los estudiantes de la región seguían sin tener la oportunidad de asistir a clase de manera presencial y ese indicador cerró el año en un 87% de los niños y jóvenes de la región. A pesar de la ausencia de presencialidad, los docentes y directivos realizaron grandes esfuerzos para mantener de la mejor manera posible el proceso de aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. Sin embargo, el cierre prolongado de los centros educativos ha generado efectos negativos en los estudiantes en términos de pérdidas de aprendizaje y de afectaciones en la salud física y emocional, particularmente en los más vulnerables, amplificando las brechas que existían antes de la pandemia.

Los países de la región se enfrentan a tres retos:

  • Iniciar o mantener el proceso de retorno a la educación presencial de la manera más segura posible;
  • Recuperar el aprendizaje y bienestar emocional de los estudiantes; y
  • A mediano plazo, retomar la agenda de calidad, innovación e inclusión en la educación.

A la vez, el proceso de reapertura presenta nuevas oportunidades para que los sistemas educativos reafirmen su compromiso con los docentes y directivos, reconozcan el papel fundamental del profesor y aseguren un entorno de trabajo profesional, en condiciones seguras y saludables. Hoy más que nunca es necesario aunar esfuerzos para desarrollar y consolidar un cuerpo docente de excelencia que sea capaz de impulsar una transformación educativa integral, que supere la vieja normalidad.

Los miembros de la Coalición Latinoamericana para la Excelencia Docente, conforme a su misión de impulsar la profesionalización docente en América Latina, presentan un documento con orientaciones para apoyar a los docentes en la reapertura. 

Lea la Declaración

Orientaciones: 

Valorización docente: Destacar y reconocer el esfuerzo que han realizado los docentes durante la pandemia para adaptarse a los cambios, prepararse y acompañar el proceso de aprendizaje de los estudiantes desde la distancia. Este reconocimiento debe realizarse no solo a nivel individual sino, sobre todo, a nivel de escuela o centro educativo, de manera que se destaque el trabajo colectivo y colaborativo entre docentes.

Habilidades digitales y desarrollo profesional de los docentes: Desarrollar y fortalecer programas de formación en servicio que contribuyan al mejoramiento de las competencias digitales, tecnológicas y pedagógicas para educación a distancia. En la medida en que las escuelas retomen la educación presencial, en muchos casos continuará parte del proceso de educación de manera híbrida o combinada. De ahí que el fortalecimiento de las competencias digitales y pedagógicas de los docentes se tendrá que inscribir en el desarrollo de modos híbridos y complementarios.

Bienestar socioemocional docente: Generar un instrumento diagnóstico del bienestar socioemocional de los docentes, o aplicar los instrumentos ya existentes y a partir de la información recolectada identificar los riesgos y necesidades prioritarios y generar estrategias de acompañamiento socioemocional. Por otra parte, es necesario asegurar condiciones de trabajo apropiadas tanto para la presencialidad como para la virtualidad y desarrollar acuerdos laborales para el trabajo desde casa como en el resto de las ocupaciones.

Prepararse para la reapertura: Preparar a las escuelas para que la comunidad educativa pueda regresar de manera segura. Esto incluye asegurar las condiciones sanitarias mínimas y las de distanciamiento físico recomendadas. Adicionalmente, se debe procurar garantizar las condiciones laborales que permitan a los docentes regresar a la presencialidad de la manera más segura posible. Consideramos que, en la medida que los países inicien sus procesos de vacunación, los docentes deben ser considerados un grupo prioritario.

Evaluación y recuperación de los aprendizajes: Al momento de abrir las escuelas, los docentes deben estar preparados para evaluar las necesidades de aprendizaje y bienestar emocional de los estudiantes y diseñar estrategias para atenderlas. En aquellos contextos donde sea imposible la reapertura es necesario asegurar mecanismos para evaluar el aprendizaje y detectar las necesidades de recuperación después de un año de cierre. Será esencial ofrecer herramientas a los docentes para diagnosticar de manera ágil a sus estudiantes en términos de aprendizaje y de bienestar y ajustar los procesos de enseñanza-aprendizaje acordemente.

Es un compromiso de toda la sociedad: Líderes educativos, autoridades, padres y madres, organizaciones sociales, académicos y sindicatos deberán tener en cuenta que el proceso de retorno a la presencialidad necesita de un grado mucho mayor de solidaridad y compromiso de todos los involucrados en la provisión del servicio educativo. Esto supone comprender, con apertura, que no se trata de una situación de negociación usual en tiempos normales sino que, dada la extrema complejidad de la gestión de este proceso y el severo impacto económico que ha tenido para las finanzas públicas de toda la región, será necesario pensar, diseñar y formular estrategias alternativas.

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