Es hora de utilizar los ingresos de las industrias extractivas para combatir el cambio climático y promover la recuperación verde

fotos de los expositores Main photo: Adolfo Cj / Pixabay / Pixabay License

Durante un evento del Diálogo Interamericano el 16 de diciembre, se enfatizó en que a medida que las economías intentan reconstruirse luego de la crisis generada por el Covid-19, surge la oportunidad de acelerar la mitigación del cambio climático, la adaptación al mismo, y de elaborar modelos económicos más sostenibles. Los ingresos de las industrias extractivas pueden proporcionar recursos cruciales para cumplir este objetivo bajo un modelo eficiente en términos de inclusión social e impacto ambiental.

El Diálogo Interamericano presentó su nuevo informe titulado “Combatiendo el cambio climático con los ingresos de las industrias extractivas.” El Diálogo expusó los hallazgos principales del informe, incluyendo las principales barreras, como lo es la falta de claridad en las metas ambientales; la preferencia por proyectos que den resultados inmediatos, por ejemplo los proyectos de infraestructura de transporte; la excesiva concentración de recursos en zonas de actividad extractiva; la falta de capacidad instalada a nivel local; y, la carencia de planes estratégicos a nivel nacional y local que involucren a la población, a los gobernantes y a la industria. 

De igual manera, Ana Carolina González, oficial de programa para la región andina de la Fundación Ford, precisó que es un momento clave para impulsar la transición energética, en la que se reduzcan las diferencias sociales, económicas y se apueste por una economía más sostenible. La demanda de combustibles fósiles se verá reducida, llevando a que las regiones deban adaptarse y así transicionar hacia una economía más justa e incluyente. 

Adicionalmente, los países latinoamericanos, al ser vulnerables al cambio climático, han establecido metas ambiciosas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, para lo cual la transición energética es fundamental, así como el apoyo a la economía verde. Sin embargo, Manuel Pulgar-Vidal, líder de la Práctica Global de Clima y Energía del WWF y ex ministro del ambiente de Perú, mencionó que los recursos utilizados para enfrentar la crisis climática son marginales por lo que se requiere implementar una política que revierta esta realidad, lo cual incluye contar con una visión climática nacional. Así mismo, es fundamental para la región adaptarse a la nueva economía de mercado, en donde el comercio es cada vez más exigente en cuanto los productos correspondan a una cadena de producción justa y sostenible.  

En el caso colombiano, la utilización de los recursos provenientes de la industria extractiva para proyectos tendientes a combatir el cambio climático es baja pero ha ido aumentando paulatinamente. Principalmente se ha concentrado en infraestructura para energía renovable. En el caso del Perú, el gasto también es bajo en proyectos de economía verde, con la mayor proporción del gasto invertido en control del riesgo de inundaciones. María Fernanda Suárez, ex ministra de minas y energía de Colombia, mencionó la importancia de ver a la industria extractiva como un aliado y no como un enemigo, a quien se le debe exigir los más altos estándares para mitigar sus efectos mientras continúa operando. Esto permite trabajar por una transición energética inteligente, enmarcada en la sostenibilidad ambiental y social, que incluya la restauración de las áreas en donde se lleva a cabo el desarrollo, la reconvención laboral, y el reemplazo de ingresos. 

Fernando Patzy, oficial senior para Latinoamérica del Instituto para la Gobernanza de los Recursos Naturales explicó la importancia de diversificar las economías y restructurarlas para evitar riesgos fiscales, recalcando que los sistemas de regalías de la región no son fáciles de adaptar, así que se necesitan importantes esfuerzos para traducir la normativa en mayor y mejor planificación a nivel nacional y subnacional. 

Dentro de las oportunidades identificadas en el reporte está reforzar la coordinación y articulación entre el gobierno nacional y local, fomentando un liderazgo que permita el acceso y difusión de información, aumentar la participación de las comunidades, analizar la posibilidad de asignar fondos específicamente para combatir el cambio climático, mejorar la capacidad de articulación de proyectos de gran envergadura que trasciendan las fronteras municipales, y fomentar la utilización de recursos para una recuperación verde. 

Los panelistas coincidieron en que afrontar la crisis del cambio climático es una necesidad inmediata para los países de la región y que la recuperación post Covid representa una oportunidad significativa para adecuar las políticas públicas a nivel nacional y local tendientes a fomentar los proyectos sostenibles y la transición energética. Los recursos de las industrias extractivas son fundamentales para atender el cambio climático, por lo que la inversión debe ser mayor y más eficaz. Es fundamental alinear la política pública y comprometerse con la recuperación verde.

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