El inglés para el empleo – El aprendizaje del inglés en la educación técnica y profesional

event card collage with panelist photos Main Photo: Javier Trueba / Unsplash / CCO

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El 31 de agosto, el Programa de Educación del Diálogo Interamericano presentó el informe “Inglés para el empleo: El aprendizaje del inglés en la educación técnica y la formación profesional” realizado con el apoyo de Pearson. Elaborado por Sarah Stanton, es el tercero en una serie de reportes, en cuya presentación virtual contó con la asistencia de un panel de especialistas en temas de inglés, educación técnica y formación profesional y las demandas del mercado laboral.

Los panelistas incluyeron a Rosa María Cely Herrera, directora nacional del Programa de Inglés y Bilingüismo de la Fundación Universitaria Compensar; Marisol Rojas Salas, jefa del Programa de Idiomas para el Trabajo de la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica; y Joseph Fidanque III, director de Iterum BPO Services. Dentro de sus palabras de bienvenida, Sebastián Rodríguez, vicepresidente de operaciones comerciales de Pearson Latinoamérica, afirmó que la habilidad de hablar un segundo idioma es una de las mayores demandas en el mercado laboral a nivel mundial. Acto seguido, Ariel Fiszbein, director del Programa de Educación del Diálogo Interamericano, cedió el espacio a Stanton para que realizara la presentación de los principales hallazgos de la investigación.

El informe estudia la enseñanza del inglés en los niveles de educación técnica y formación profesional en seis países de América Latina: Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, y Uruguay. Para su realización se tomaron en cuenta los marcos jurídicos y regulatorios de enseñanza del inglés en instituciones de formación técnico-profesional, en qué medida la enseñanza del idioma se enfoca en preparar a los jóvenes para el mundo laboral, y las brechas y desafíos que existen entre la demanda para el dominio del inglés en el mercado laboral y las habilidades que poseen los estudiantes al salir de sus estudios formales, con un enfoque particular en el sector hotelero y turístico, dada su importancia en el desarrollo económico de América Latina, y también a la demanda inherente que existe para el dominio del inglés entre sus profesionales. 

Entre los hallazgos de la investigación se destaca el hecho de que, a pesar de los avances, lo que viene siendo la implementación de la enseñanza del inglés para fines específicos sigue siendo una materia pendiente, así como el hecho de que muchos países de América Latina siguen ofreciendo solamente inglés general, teniendo todavía importantes brechas en las capacidades del cuerpo docente para poder impartir inglés especializado. De igual forma, el informe presenta las siguientes recomendaciones clave: 

  • Crear planes de estudio y objetivos de aprendizaje especializados y apropiados para el dominio del inglés en la educación técnica y la formación profesional;
  • Desarrollar oportunidades de capacitación o certificación para que los docentes certifiquen simultáneamente sus conocimientos de los contenidos y del idioma;
  • Evaluar el manejo del inglés de los estudiantes, tanto en relación con su fluidez general como con sus habilidades específicas de contenido;
  • Fortalecer la educación dual y los programas de pasantías, para dar a los estudiantes la oportunidad de desarrollar las habilidades de inglés que necesitan y brindar a los docentes un espacio para la retroalimentación;
  • Crear colaboraciones público-privadas en sectores estratégicos para desarrollar iniciativas enfocadas en el inglés para el empleo.

Después de la presentación de Stanton, Fiszbein invitó a los panelistas a reflexionar respecto al tema, a manera de una sesión de preguntas y respuestas desde las perspectivas de distintos países y sectores, cada panelista aportando desde su experiencia particular.

Uno de los temas más importantes fue lo concerniente a la relación entre la academia y el sector empresarial. Por ejemplo, en el caso de la Fundación Universitaria Compensar, Cely mencionó que su universidad tiene el sello de universidad-empresa, dándoles una ventaja a la hora de hacer políticas públicas y trabajar currículos, pues les permite tener una relación más cercana. Esto les posibilita cerrar la brecha entre lo que la demanda requiere de las habilidades en inglés desde los empleadores y la oferta que hay desde las universidades.

Para ello, se consideraron como claves las mesas sectoriales. De acuerdo al SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia), una mesa sectorial es el espacio natural de concertación con el sector productivo, gubernamental y académico para desarrollar la gestión del talento humano por competencias generando conocimiento transferible a la formación profesional. En el caso particular de Colombia, hay mesas sectoriales por región, variando su número y sus puntos de enfoque dependiendo de las necesidades específicas. El propósito de las mismas es el de cerrar la brecha entre las universidades y el sector productivo, siendo un dato interesante y preocupante el que no todos los países cuenten con ellas para negociar entre el sector público y el privado. 

Desde la experiencia de la empresa privada, Fidanque III indicó que, por su experiencia como proveedor de servicios, este sector está muy dispuesto a colaborar en la formación, pues en la mayoría de los casos es difícil encontrar quién maneje el idioma en la manera que ellos requieren. El ejemplo del sector turístico, sacado del informe, evidencia que en realidad hay una gran demanda por inglés conversacional por encima del inglés formal o académico. Remarcando así la necesidad de cerrar la brecha entre lo que se considera un buen nivel de inglés, pues no hay objetivos claros y, desde la perspectiva de Fidanque III, el acercamiento que se hace desde la perspectiva de cantidad y no de calidad.

Además, como tema sobre la mesa está también la importancia de la enseñanza del inglés para el empleo en sí misma. Tanto Rojas como Fidanque III comentaron que es vital que se desarrollen estas competencias por medio de la inclusión del inglés en los currículos, permitiendo que la fuerza laboral alcance el nivel requerido para obtener mayor éxito profesional y así, mayores oportunidades de movilidad social. Fidanque III encuentra también una posible explicación para la diferencia entre el nivel de inglés de las carreras técnicas y las académicas que se presenta en el informe, debido a la naturaleza autodidacta de las carreras técnicas.

En respuesta a una pregunta del público sobre cómo abordar esas brechas, Stanton enfatizó que hay prácticas muy innovadoras en la enseñanza del inglés en América Latina, comentando que la articulación de política nacional de bilingüismo es de alta importancia y que, desde su perspectiva, hay una mayor urgencia por desarrollar los niveles de inglés comunicativos y conversacionales que los niveles técnicos debido a las necesidades del mercado laboral en la región.

Para finalizar, Fiszbein recalcó que están convencidos de que la enseñanza del inglés tanto en la educación básica, en la formación para el trabajo y la educación universitaria es realmente un desafío importante para América Latina, y que la colaboración multisectorial es clave para articular políticas públicas que tomen en cuenta las necesidades de los sectores público y privado, para así generar mayores oportunidades en el largo plazo para quienes conforman la fuerza laboral.

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