Latin America Advisor

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¿Ejercerán un nuevo poder los sindicatos de México bajo AMLO?

File Photo: Mexican Government. File Photo: Mexican Government.

El mes pasado, el Consejo Empresarial Mexicano informó al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador que las huelgas de trabajadores deen fábricas en el estado norteño de Tamaulipas y los bloqueos de ferrocarriles por parte de un sindicato de maestros produjeron más de mil millones de dólares en pérdidas y podrían causar el cierre de negocios. ¿Cuáles son las razones detrás de las huelgas de los trabajadores, y habrá más conflictos laborales en los próximos meses? ¿Qué tan poderosos son los sindicatos en el sector manufacturero de México? ¿Los cambios propuestos en el Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá alterarán la dinámica obrero-patronal en el país?

Carlos H. Aceves del Olmo, senador del PRI y secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM): “Las verdaderas razones son políticas. El presidente decidió aumentar el salario mínimo al 100 por ciento en los estados fronterizos. Por supuesto, como representante de los trabajadores, nunca me opondré a mejorar los salarios. Sin embargo, las reacciones de los trabajadores debieron haber sido esperadas y se debieron haber establecido normas para los aumentos. Aunado a esto, hay nuevas organizaciones que buscan desestabilizar a las empresas para ganar terreno en cuestiones laborales. Existe autonomía sindical; por lo tanto, cada organización obrera está a cargo de revisiones contractuales anuales con las empresas. En la Confederación de Trabajadores Mexicanos, o CTM, trabajamos para garantizar la paz laboral. No es nuestro estilo convocar huelgas, porque creemos que a través del diálogo se pueden alcanzar acuerdos que beneficien a los trabajadores. Como senador, secretario general de CTM y presidente del Congreso del Trabajo, estaré atento a la implementación del nuevo acuerdo comercial. No debería afectar la dinámica. A través del tripartismo de México, hemos logrado ponernos de acuerdo tanto trabajadores como empresarios con el gobierno para mantener la paz laboral”.

Richard Sinkin, socio de InterAmerican Group en San Diego, California: “No debería sorprender a nadie involucrado en la política y los negocios mexicanos que haya habido un aumento en la organización sindical y las huelgas. El nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador proviene de un ala izquierdista y pro-sindicalista fuerte de la política mexicana. Ha dejado claro, tanto durante la campaña como desde que asumió el cargo en diciembre, que respaldará las actividades pro-trabajadores para fortalecer la posición laboral de negociación en el ámbito político. Un claro ejemplo es la aceptación, por parte de la administración, en el acuerdo revisado del TLCAN, de que el 40 por ciento de la manufactura automotriz mexicana debe realizarse con trabajadores que ganan al menos 16 dólares por hora, cinco veces más de lo que se paga ahora pero aún significativamente por debajo de los salarios de la industria automotriz en Canadá y Estados Unidos. La posición para negociar de los sindicatos ha sido históricamente muy débil debido a que tanto el PRI, gobernante por largo tiempo, como el PAN más conservador, han visto a los sindicatos como sistemas esenciales de entrega de votos, en lugar de verdaderos sindicatos que luchan por mejores salarios y condiciones de trabajo. Los sindicatos son particularmente débiles en el sector privado, por ejemplo en las maquiladoras, que suelen tener sindicatos ‘de empresa’ (no nacionales), y algo más fuertes en empresas estatales, como Pemex, donde los sindicatos son notoriamente corruptos. Y durante décadas, la política salarial oficial de México ha mantenido bajo el salario mínimo, un múltiplo del cual se utiliza para calcular los salarios por hora en las fábricas mexicanas. AMLO espera reequilibrar la ecuación del poder político mediante el fortalecimiento de los sindicatos. Sus políticas a favor del trabajo probablemente no funcionarán, dado lo débiles que están ahora los sindicatos”.

Brian Finnegan, coordinador global de derechos de los trabajadores en el departamento internacional de la AFL-CIO, y Gladys Cisneros, directora del programa de país del Centro de Solidaridad en México: “Las huelgas en Matamoros ilustran la frustración acumulada por los bajos salarios, que han sido histórica y sistemáticamente suprimidos como una cuestión de política gubernamental y práctica sindical antidemocrática en México. Los trabajadores de las maquiladoras en Matamoros emprendieron huelgas para exigir aumentos salariales y una bonificación consagrada en sus acuerdos de negociación colectiva, relacionados con las nuevas expectativas con la política cambiante de salarios del nuevo gobierno, y sus victorias inspiraron a los trabajadores de otros sectores de bajos salarios a hacer demandas similares. Estos son eventos importantes que demuestran no solo la profunda insatisfacción con salarios dramáticamente bajos, sino también una clara necesidad de que los trabajadores puedan expresar colectivamente su frustración acumulada y exijan un cambio real. Muestra lo que sucede cuando los trabajadores son excluidos de las decisiones que rigen sus condiciones de trabajo y sus vidas. Habiendo ratificado recientemente el Convenio Nº 98 de la OIT sobre la negociación colectiva y el derecho de sindicación, México ha señalado que tiene la intención de tomar medidas legales y prácticas que permitan a los trabajadores mexicanos ejercer los derechos que harían más comunes en México relaciones industriales más maduras. Tendremos que seguir vigilantes para ver que tan real se torna el cambio. Esa es la situación sostenible de largo plazo para mejorar salarios y condiciones y reducir la inequidad en México, como en cualquier otro lado”.

Carlos Ferrán Martínez, socio de la práctica laboral y laboral en Cuesta Campos y Asociados y coordinador general de comités en el Colegio Nacional de Abogados de México (INCAM):  “Hay muchas razones detrás de las huelgas. Sin lugar a dudas, las más importantes están relacionadas con el reciente aumento del salario mínimo general en México. Hubo un aumento de alrededor del 16 por ciento en 2019, considerando el monto de recuperación independiente. El incremento salarial fue del 100 por ciento en la región fronteriza norte. Estas condiciones, así como otros factores macroeconómicos, como el costo de la canasta básica del mercado, los bienes de consumo y la inflación del mercado, se considerarán y se les dará seguimiento en una revisión anual obligatoria de los acuerdos de negociación colectiva (ACB) en toda la región. Debido a estos aumentos y a la nueva administración mexicana (que está muy orientada hacia los trabajadores), los empleados y los sindicatos se sienten lo suficientemente empoderados para que la revisión de la CBA resulte en un aumento considerable de los beneficios y salarios, que se reflejaría directamente en las finanzas y la estabilidad yde las empresas. Los sindicatos mexicanos, como institución, tienen un poder político masivo y real, ya que tienen derecho a organizar huelgas sin ninguna razón o base real. Al hacerlo, comprometen el funcionamiento de toda la empresa. Se espera que esto cambie con la reforma laboral más reciente. Es por esto que es altamente recomendable tener un ACB (contrato colectivo de trabajo) no solo para estar protegido contra amenazas extorsionantes) sino también para activar la vida del sindicato dentro de la empresa y establecer una relación sólida con la organización, lo que resulta en la promoción de mejores condiciones laborales y de empleo, así como estabilidad y seguridad para la empresa y la inversión extranjera. Con respecto al USMCA, fomenta mejores condiciones de trabajo en México, incluida la regulación que garantiza el derecho humano básico a la libre asociación, a la que todo empleado tiene derecho”.

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