Educación técnica y formación profesional en América Latina

Los países de América Latina y el Caribe han hecho una prioridad mejorar la pertinencia de la educación y la capacitación profesional, con el fin de cerrar las brechas de habilidades (académicas, técnicas y socioemocionales) que existen en la región. Los países han tomado medidas para mejorar la calidad de la enseñanza, expandir el acceso a jóvenes de más bajos ingresos, y acercar los sectores educativos y productivos. Sin embargo, siguen habiendo grandes desafíos.

El informe Educación Técnica y Formación Profesional en América Latina, publicado por CAF- Banco de Desarrollo de América Latina y el Diálogo Interamericano, describe cómo los países latinoamericanos han buscado mejorar la pertinencia de la formación de capital humano y qué intervenciones pueden potenciar y mejorar las intervenciones existentes. Con un enfoque específico sobre la educación secundaria, postsecundaria y la capacitación profesional, el informe ofrece una serie de recomendaciones de política.

Recomendaciones clave:

Construir redes entre los proveedores educativos y el sector productivo: Un gran cuello de botella a través de todos los niveles educativos es la debilidad de los vínculos entre el sistema educativo y el mundo del trabajo. Sin estas relaciones, resulta muy difícil desarrollar protocolos y políticas efectivas para el desarrollo de habilidades. Una manera que los países pueden fomentar activamente los vínculos escuela-empresa es a través del desarrollo de redes que promuevan las pasantías, empezando por sectores económicos estratégicos. En el caso de la formación profesional, también se deben entablar vínculos entre las empresas y los proveedores de formación para que los cursos estén guiados por las demandas del sector privado.

Recopilar más y mejor información para orientar la oferta y la demanda de formación: Existen grandes brechas de información en todo el sistema formativo: los jóvenes no poseen suficiente información sobre sus opciones académicas y de capacitación, los proveedores no conocen las necesidades de las empresas, y las empresas no tienen la información necesaria para evaluar la calidad de los postulantes o de los programas de formación. Se necesita desarrollar sistemas de información para orientar la oferta y demanda de formación. Por ejemplo, a nivel de secundaria, se necesitan estrategias de orientación socio-ocupacional que permitan que los jóvenes estén mejor informados al momento de elegir su carrera e institución educativa.

Enfatizar más las habilidades socioemocionales, desarrollando mediciones sistemáticas e incluyendo su enseñanza dentro de programas existentes: Varios estudios han demostrado la importancia de las habilidades socioemocionales para el rendimiento académico, la empleabilidad y la productividad. A pesar de ello, actualmente existen muy pocas intervenciones para enseñar y reforzar estas capacidades, y en parte esto se debe a la falta de información que oriente estos esfuerzos. Se debe recopilar más información para promover las habilidades socioemocionales, en particular a través de la aplicación de una evaluación estandarizada de destrezas socioemocionales en los países. También se debe incorporar la enseñanza de estas habilidades dentro de los currículos y los programas de entrenamiento orientados a jóvenes.

Lea el informe completo abajo.


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