Democracia en una América Latina pospandemia

Moderator: Michael Camilleri, Panelists (Right to Left): Laura Zommer, Arturo Valenzuela, Felipe Estefan, and Ilona Szabó. Image of Peruvian protestor sign reading “somos la generación que hará caer a los corruptos”. Photo in lower right corner: Samantha Hare / Flickr / CC BY 2.0

Este artículo también está disponible en: Inglés

El 2 de diciembre de 2020, el Diálogo Interamericano organizó el evento en línea “Democracia en una América Latina pospandemia” en colaboración con Luminate. El panel discutió la condición actual y las perspectivas futuras de las instituciones democráticas en la región, el papel de desafíos como la corrupción, la polarización y la desinformación en línea, y los resultados de la nueva investigación de opinión pública de Luminate acerca de las percepciones cambiantes sobre la democracia durante la pandemia. El evento en línea contó con moderación de Michael Camilleri, director del Programa Estado de Derecho Peter D. Bell del Diálogo Interamericano, y el análisis de Arturo Valenzuela, profesor emérito de gobierno y relaciones exteriores en Georgetown University, Ilona Szabó, cofundadora y presidenta del Instituto Igarapé, Felipe Estefan, director de América Latina y jefe de la oficina en Washington, DC de Luminate, y Laura Zommer, directora ejecutiva y jefa de redacción de Chequeado.

Valenzuela inició la conversación delineando el contexto histórico de la democracia en la región y destacando que ha tenido el período de gobierno constitucional más largo del mundo. El problema actual es “una crisis del estado de derecho que debe abordarse” mediante el fortalecimiento del gobierno representativo y los partidos políticos. Según Valenzuela, los peligros del populismo desenfrenado de derecha o izquierda es que encuadran a los líderes como salvadores del pueblo mediante la implementación de herramientas de democracia directa como los plebiscitos u otros llamamientos directos. Valenzuela sugirió la necesidad de fortalecer las legislaturas y sus relaciones con el ejecutivo. Atribuyó el declive en la aprobación ciudadana de la democracia a las expectativas insatisfechas en la región, especialmente relacionadas con la reducción de la desigualdad. Finalmente, argumentó que una democracia próspera en las Américas requiere más transparencia, un mayor multilateralismo y un fortalecimiento de los partidos políticos como “correas de transmisión esenciales de la voluntad del pueblo.”

Hablando específicamente sobre la situación en Brasil, Szabó destacó tanto que Brasil es una democracia joven como que la administración de Bolsonaro ha socavado sus instituciones democráticas. La situación actual coloca al país en una encrucijada; hay muchas condiciones que deben cumplirse para evitar un período de democracia iliberal. En Brasil, los poderes públicos deben reaccionar cuando hay violaciones a su autonomía. Además, los ministerios que han desviado su atención de sus mandatos originales debido a nombramientos políticos ideológicos, como es el caso del ministerio de educación, deben volver a centrarse en sus misiones principales. Szabó destacó la velocidad a la que se cerró el espacio cívico en Brasil incluso en ausencia de un golpe. Hubo una clara ruptura de la relación entre los espacios cívicos y las áreas de gobierno bajo la administración de Bolsonaro. Szabó concluyó pidiendo “penetrar la polarización… [hablar] con aquellos con quienes no estamos de acuerdo y tratar de… traer a la gente de vuelta a la mesa.”

La democracia latinoamericana ya era vulnerable antes de la pandemia debido a las crisis de confianza, legitimidad y representación, la corrupción y los resultados mixtos del sistema político para los ciudadanos. La percepción de mala gestión de la pandemia ha servido para exacerbar estas preocupaciones preexistentes. Con base en este contexto, Estefan destacó cuatro resultados claves de la investigación de opinión pública de Luminate. La primera es la disminución de la preferencia hacia la democracia, especialmente entre los jóvenes de 16 a 24 años. Estefan planteó la hipótesis de que este resultado es producto de que ese grupo no ha experimentado regímenes autoritarios y, en cambio, ha vivido bajo democracias que han logrado resultados mixtos. En segundo lugar, las respuestas de Argentina, México y Colombia dieron malas calificaciones a sus líderes por el manejo de la pandemia y señalaron que hipotéticamente no reelegirían a los titulares para un segundo mandato (solo aplicable a Argentina y México). El presidente de Brasil tuvo un aumento de popularidad, que Estefan atribuyó a la implementación de un programa de transferencias en efectivo. En tercer lugar, los ciudadanos de todos los estados encuestados respondieron con poca confianza en las fuentes de información, incluidos los medios de comunicación tradicionales y los expertos científicos. Esta es una tendencia preocupante dada la necesidad actual de ciudadanos bien informados en medio de una emergencia de salud pública. Finalmente, Estefan señaló el aumento del apoyo al derecho a protestar contra los gobiernos en ejercicio. Al reflexionar sobre estos resultados, Estefan enfatizó la necesidad de “una amplia reinvención de la democracia, y para reinventar la democracia necesitamos involucrar a los jóvenes en una conversación en la que no piensen en cómo reemplazarían a la democracia, sino en cómo pueden realmente construir el tipo de democracia que se merecen.”

Zommer concluyó la conversación discutiendo el desafío de la desinformación en línea y cómo, aunque no es un fenómeno nuevo en la región, la pandemia ha provocado una “infodemia,” que a su vez incrementó la cantidad de contenido de baja calidad que circula por internet. Ante este desafío, Zommer pidió una mayor colaboración entre los sectores, incluidas las industrias de la tecnología, los observadores electorales y las personas que trabajan en el campo político. Esto ampliaría el alcance de información verificada o alertas que advierten a los usuarios sobre la posibilidad de desinformación. Además, esta colaboración es necesaria ya que “la desinformación no es solo un problema periodístico.” Con respecto al papel de las grandes plataformas de redes sociales, Zommer reconoció que su nuevo rol de moderación ha sido considerado como un cambio positivo. Sin embargo, pidió una mayor transparencia de parte de las plataformas para entender mejor los criterios que se están aplicando a los esfuerzos de moderación en América Latina. Esta transparencia facilitaría la confianza y ayudaría a los verificadores a garantizar que su contenido llegue a quienes consumen la mayor cantidad de desinformación. Finalmente, Zommer hizo la distinción de que este fenómeno no es simplemente un problema tecnológico, sino que los líderes también son responsables de aprovechar estas vulnerabilidades y contribuir al ecosistema de desinformación.

El evento en línea concluyó con preguntas de la audiencia sobre los beneficios y las desventajas de las redes sociales y la tecnología como herramientas de interconexión, desinformación y vigilancia gubernamental ilegal. Los panelistas también discutieron cómo involucrar a los jóvenes en conversaciones sobre democracia, y el plan de la administración Biden de convocar una cumbre sobre democracia en su primer año.

VEA LA GRABACÍON DEL EVENTO AQUÍ:


Related Links