Chinchilla: “Ortega tiene que pagar un costo muy alto por el aislamiento internacional”

Confidencial y LC Confidencial

En esta entrevista con Confidencial, Laura Chinchilla, co-chair del Diálogo Interamericano, comparte sus opiniones sobre la situación en Nicaragua. Durante la conversación se abordaron también temas como las elecciones del próximo 7 de noviembre, un balance sobre la Organización de los Estados Americanos, la nueva Ley RENACER y qué puede hacer la comunidad internacional para hacerle frente al régimen Ortega-Murillo. 

COMENTARIOS DE LAURA CHINCHILLA: 

Pregunta (P): Esta semana cuatro países latinoamericanos, entre ellos Chile, Colombia, Ecuador y República Dominicana, además de Canadá, Reino Unido, Francia y Estados Unidos, han señalado que las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua no tienen validez ni legitimidad. ¿Qué implicaciones políticas tiene esta declaración para el continente?

Es una declaración muy significativa para el continente, pero particularmente para la situación de Nicaragua. Estamos hablando de países, no solamente de nuestro hemisferio, sino también de Europa. Países con un peso relativo importante de todos los puntos del hemisferio, del norte, del sur y también de Centroamérica. Así que hay que recibirlo de manera muy positiva. Este es el inicio de un movimiento que no tengo la menor duda va a ocurrir, que de manera amplia la comunidad internacional deslegitime la farsa electoral que está organizando Daniel (Ortega).

(P): ¿Qué viene después? Si las elecciones no son legítimas, el resultado de esa elección, que será inevitablemente otra reelección de Ortega, sin competencia política.

El objetivo debe ser que se pueda conseguir un repudio lo más generalizado posible, de lo que va a acontecer el 7 de noviembre; y que como consecuencia de ese repudio, Daniel tenga que pagar un costo muy alto por el aislamiento en que pueda quedar. Porque ya no va a ser tan fácil; si se consigue que se actúe de una forma más drástica, así como los congresistas lo anunciaron hace apenas dos días en los Estados Unidos; si se consigue que así como este grupo de países se reunió, se vaya ampliando, a él no le va a resultar tan fácil hacer proyecciones para quedarse con relativa tranquilidad en el poder. El objetivo tiene que ser el repudio generalizado de esas supuestas elecciones, y en segundo término, cerrar el cerco alrededor del Gobierno Ortega Murillo. 

[…]

(P): Este debate se está situando fuera de la OEA, es verdad que hubo una votación en el Consejo Permanente, pero no hay en la OEA una iniciativa para poner a debate la ruptura de la Carta Democrática por parte del Gobierno de Nicaragua, ¿hay una división en la OEA? 

Es muy lamentable, pero así es. En este momento pareciera que disputas, casi que personalísimas, entre algunos representantes de Gobiernos que objetan algunas decisiones que ha tomado el secretario general (Luis Almagro) con respecto a otras situaciones, se convierten en elementos más importantes que la defensa de la democracia en un país como Nicaragua. Esto está produciendo una especie de parálisis, particularmente de los órganos colectivos de la OEA. 

Sin embargo, confío que podamos obtener algunos documentos relevantes de parte de los órganos técnicos de la OEA sobre los temas de derechos humanos, el ambiente preelectoral en Nicaragua que pueda ayudar a mover la voluntad internacional, en aras de repudiar esos resultados; y tampoco cerraría del todo la posibilidad de que algo acontezca, recordemos que hubo un nombramiento reciente, que estamos esperando una señal positiva, que es el subsecretario de los Estados Unidos para el hemisferio, el señor (Brian) Nichols, y esperemos también que haya mayor consistencia de la política del presidente (Joe) Biden hacia nuestra región que ha lucido, hasta ahora, un tanto errática.

[…]

(P): Usted participó este martes en una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes para hablar de la crisis de Nicaragua, y por el otro lado, los congresistas están promoviendo lo que llaman la Ley Renacer. Esta ley tiene alcance sobre diferentes temas, pero específicamente se propone ejercer una mayor supervisión sobre los organismos multilaterales de crédito en sus relaciones con Nicaragua. ¿Qué impacto podría tener esa ley? 

Es una ley que viene a dar un poco más de dientes a la política exterior de los Estados Unidos, para poder presionar los flujos a los organismos financieros que financian regímenes despóticos y que violan de manera sistemática los derechos humanos. Sin embargo, quiero recordar que ya hay un precedente, y muy cerquita de nosotros, que es el precedente de Honduras en 2008, cuando a Honduras, al aplicársele el artículo 21 y ser expulsada de la OEA, también se le suspendieron los flujos financieros. Es decir, que tampoco hay excusas para no actuar, de manera que podemos seguir presionando, si se aprueba (la Ley) Renacer, enhorabuena, pero aun así, tenemos que seguir demandando, como lo hicimos en esa sesión del Congreso, para que Estados Unidos exija a los organismos financieros el frenar esos flujos que oxigenan al régimen de Ortega. 

[…]

(P): Todas estas acciones de solidaridad o de condena al régimen de Ortega que apuntan a su aislamiento, gravitan en torno al sector externo. ¿De qué manera puede la presión externa incidir en los dos factores más importantes que hoy aplastan y le impiden manifestarse al pueblo de Nicaragua: ¿el encarcelamiento de todo el liderazgo opositor y el estado policial que no le permite a un ciudadano nicaragüense reunirse, expresarse y marchar en libertad?

Es una situación extrema. Yo estuve muy metida en el caso de Venezuela, me movilicé allí en un momento que se organizaron elecciones, nos dejaban ingresar, podíamos reunirnos con la oposición, y ellos podían reunirse también alrededor de su propuesta; ni aun en una situación tan compleja como la de Venezuela encontramos un escenario tan extremo como el nicaragüense. 

Quienes estamos ayudando en el frente internacional tenemos muchas limitaciones para actuar en el frente interno. Eso les corresponde a los nicaragüenses. Lo que nosotros tratamos, es de poder ayudarles a ustedes de llevarles este mensaje a la opinión pública internacional, a los medios nacionales, porque sin estos frentes activados, me temo que la población esté padeciendo de un cerco informativo. No tienen los dirigentes de oposición que puedan hablarles, tienen a una prensa que han procurado callar o expulsado del país, entonces ese cerco informativo podría ocasionar.

VEA LA ENTREVISTA COMPLETA AQUÍ:


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