Beijing ve a América Latina como socio clave para remodelar la gobernanza económica mundial

Gary Lerude

Esta entrevista fue publicado originalmente el 1 de noviembre en El Mercurio

Desde la llegada de Xi Jinping al poder en China, en 2013, Beijing ha demostrado un enfoque nuevo en su relación con los países de América Latina, fortaleciendo cada vez más su presencia en la región. Para ello, el gobierno chino ha lanzado una serie de proyectos económicos, de infraestructura y tecnológicos, entre otros, para afianzar su cooperación con los países latinoamericanos, algo que no ha dejado indiferente a potencias como EE.UU., que ha advertido sobre los “peligros” del aumento de la presencia China en la zona.

Invitada a Chile a mediados de octubre por la Pontifica Universidad Católica del Valparaíso y la Universidad de Chile, Margaret Myers, experta del Inter-American Dialogue y una de las especialistas más reconocidas sobre las relaciones entre China y América Latina, conversó con “El Mercurio” sobre los principales aspectos de la estrategia china en la región, y cuáles son sus mayores ventajas y desventajas para los países que interactúan activamente con Beijing.

¿Cuáles son los principales objetivos de la estrategia de China en Latinoamérica y por cuánto tiempo planea Beijing aplicarla?

“En Latinoamérica, China tiene una estrategia nueva y a largo plazo que fue lanzada en 2016, y que abarca muchísimos ámbitos. Lo que esa política nos dice, y que demuestra un cambio con respecto a la política china para Latinoamérica de 2008, es que Beijing ve a la región no solo como un socio económico, sino que también como un socio para remodelar la gobernanza económica mundial, un sistema que China cree que no se ha acomodado a las necesidades e intereses del ‘Sur Global’ y el país.”

¿Qué tanto ha diversificado China su apuesta en la región?, ¿qué tan importante es para China esa diversificación?

“Creo que es mucho más importante para Latinoamérica que para China. Dicho eso, el solo hecho de estar presente en Latinoamérica es una forma de diversificación para el gobierno chino, especialmente en términos de la inversión en energía y agricultura.

Además, China ha demostrado su compromiso con la diversificación en América Latina con una serie de políticas lanzadas en el 2015, en la que deja claro que no solo le interesan los recursos de la región y la posibilidad de construir gran infraestructura, sino que también en áreas como la manufactura, la innovación científica y tecnológica, y las tecnologías de información.”

¿Con cuántos países de la región interactúa Beijing?

“La presencia de China es muy extensa en todo este escenario, y está involucrada de una u otra forma con cada uno de los países de Latinoamérica. Nadie se quede afuera, incluso los países que aún reconocen a Taiwán (un territorio que China reclama y que considera una provincia rebelde), como Guatemala y Honduras, tienen intercambio comercial con Beijing e incluso han recibido proyectos chinos.”

¿Cuáles son la ventajas y desventajas de esta cooperación?

“China representa una buena fuente de financiamiento y apoyo económico para los países de la región, muchos de los cuales esperan que Beijing invierta más extensivamente en proyectos que ayuden impulsar empleos y a generar mayores ganancias. Los países necesitan socios, necesitan inversionistas, pero tiene que entender que ningún socio económico vendrá sin algún efecto secundario. Y en el caso de China, pese a su compromiso con el ‘Sur Global’ y a sus alianzas en una gran variedad de sectores, al final del día termina actuando en base a sus propios intereses.

Creo que los países debiesen estar conscientes de que al involucrarse con Beijing, especialmente si es su principal socio económico, implícitamente están entregándole su apoyo en una serie de temas políticos y económicos.”

¿Cree usted que existe une rivalidad entre China y EE.UU. en la región? ¿lo ve Washington de esa forma?

“EE.UU. definitivamente ve que hay una rivalidad estratégica, y podría ser algo muy peligroso dependiendo de cómo se maneje. Pero la administración de Donald Trump ha dedicado más tiempo a condenar la presencia China en Latinoamérica que a fortalecer la de EE.UU. ”



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