Global Partnership for Education / Flickr / CC-By-NC-ND 2.0

El Informe de Progreso Educativo de Honduras 2017 “Educación: Una deuda pendiente” recoge los avances y desafíos del sistema educativo de Honduras desde el año 2010. El documento viene a agregarse a los Informes de Progreso Educativo de Honduras 2002, 2005 y 2010 que han tenido como objetivo contribuir a generar debates informados sobre el progreso educativo a través de análisis sistemáticos del estado y el alcance de las políticas educativas de país. Además, se unen a los Informes de Progreso Educativo nacionales que ha producido el programa de educación PREAL del Diálogo Interamericano desde el año 2002 para varios países.

Este informe fue elaborado por la Fundación para la Educación Ricardo Ernesto Maduro Andreu (FEREMA), con la asistencia técnica del Diálogo Interamericano y el apoyo financiero de USAID, por medio del Programa de Capacidades LAC Reads. El contenido fue elaborado mediante convenio suscrito entre FEREMA y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) por un equipo de consultores de alto nivel.

Algunos de los mensajes principales son:

Hay avances de aprendizaje, pero resultados aún muy bajos: Tanto las evaluaciones nacionales como las internacionales indican que los resultados de aprendizaje han mejorado, pero son aun sumamente bajos, particularmente en Matemáticas en los grados más altos. Por ejemplo, desde el 2010 el número de alumnos de primero que ha calificado en la categoría de “Insatisfactorio” en Español y Matemáticas se ha reducido de 24% a 14%. Pero de séptimo a noveno grado, más del 90% de los estudiantes está clasificado en los niveles de desempeño “Debe Mejorar” e “Insatisfactorio” en Matemáticas. Adicionalmente, la valiosa y amplia información generada con las evaluaciones estandarizadas de fin de año no está siendo aprovechada para identificar y reforzar áreas y contenidos curriculares particularmente problemáticos.

Todavía quedan muchos niños y jóvenes fuera del sistema educativo: La información disponible indica que durante los últimos años se han tenido modestos avances en la cobertura del sistema educativo, especialmente en el nivel pre básico y en los grados de primero a sexto, aunque no ha ocurrido lo mismo en los grados de séptimo a noveno y en educación secundaria y superior, en los cuales Honduras está por debajo de los promedios en Centroamérica. El acceso aparece asociado a las condiciones socioeconómicas de los estudiantes. Se necesitan políticas de discriminación positiva que apoyen el acceso para aquellos estudiantes que presentan condiciones socioeconómicas más desfavorables, en particular en las zonas rurales y municipios con mayores índices de pobreza. Ello implica medidas complementarias a educación en áreas tales como salud, alimentación, vestuario, materiales educativos, etc.

Las desigualdades sociales se manifiestan en desigualdades educativas en el acceso y el desempeño: La proporción de estudiantes que acceden a cada nivel educativo está condicionado por el nivel de ingresos familiar, y las diferencias son mayores en los niveles pre-básica, tercer ciclo de básica, y nivel medio. En pre-básica, por ejemplo, sólo el 26.4% de los niños más pobres tienen acceso, mientras que el 64% de los niños más ricos tienen acceso. Del mismo modo, Honduras presenta brechas de acceso urbano-rurales, que son más pequeñas para el primer y segundo ciclo de básica, pero más grande para el tercer ciclo de básica (26 puntos porcentuales) y nivel medio (23 puntos porcentuales). Asimismo, hay marcadas diferencias de acceso y de desempeño entre la población nacional y las poblaciones indígenas del país, que representan el 10% de la población total.

Profesión docente: limitados avances, con un entorno favorable: En Honduras aún no se han desarrollado materiales que señalen clara y sistemáticamente lo que los docentes deben saber y saber hacer. Un avance al respecto es que el Reglamento de Evaluación Docente (2014), en su Art. 9, define en forma breve y genérica lo que son los estándares de desempeño docente, aunque no los formula. Otro avance tiene que ver con la evaluación docente, ya que en el 2016 y por tercer año consecutivo se aplicaron evaluaciones de docentes en los 18 departamentos del país, aunque no se aplican las consecuencias relacionadas a los resultados. Finalmente, otro avance es el hecho que, aunque Honduras tiene un panorama de formación docente fragmentado y poco planificado, la Ley Fundamental de Educación (Art. 66) demandará a partir del 2018 que quienes ingresen al servicio docente tengan una licenciatura.

El financiamiento muestra una tendencia decreciente en los últimos años: El tema del financiamiento de la educación plantea una situación crítica. Mientras el porcentaje del PIB dedicado a educación subió de 6.4% en 2003 a 8% en 2009, desde entonces ha venido decreciendo hasta un 5.4% en 2015. Con una economía hondureña con acentuados problemas de crecimiento y endeudamiento, es poco viable volver a un 8% del PIB para invertir en educación como se tuvo a fines de la década pasada, pero se requiere elevar la cifra actual. El mayor desafío que tiene el país es disponer de más recursos para reducir la deuda social de baja cobertura y de mejora de la calidad educativa. Pero será necesario buscar mecanismos y opciones tanto para volver más eficiente el uso de los fondos, como para captar fuentes alternativas de financiamiento.

El informe cierra con una serie de recomendaciones para hacedores de políticas en Honduras, incluyendo la ampliación de una cobertura equitativa para todos los niños y niñas de Honduras, con énfasis en reducir las desigualdades y aumentar las tasas de finalización, un mejoramiento de los sistemas nacionales de formación, evaluación y acreditación docente, y un aumento y mejoramiento de la eficiencia del gasto público en educación.

Crédito de la Imagen: Global Partnership for Education / Flickr / CC-By-NC-ND 2.0 

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